Pato Mena: La historieta “es un arte que admiro y respeto”

POR CARLOS REYES G.

El dibujante chileno, Patricio Mena, afincado en Barcelona, es un conocido autor en las lides de libros infanto-juveniles, no obstante es un amante de la historieta que recién ha podido desplegar su talento en las áreas del arte secuencial con “Ese momento”, volumen publicado por Planeta Cómics en España y que desde hace algunas semanas ya se encuentra a disposición del público lector chileno.

“Ese momento” reúne breves historietas que se proponen desnudar, con humor, el instante preciso en que a alguien “le cae la teja”, ese segundo en que comprendemos algo que siempre estuvo ahí pero que nos era velado hasta que súbitamente, por alguna extraña razón, lo comprendemos a cabalidad, sellando para siempre ese reconocimiento en nuestra memoria como el día “en que me dí cuenta” o en que “caché todo”. Mena retrata justamente ese “darse cuenta” pequeño, inopinado y cotidiano a través de un dibujo simple, bocetado y en historietas tan breves y rápidas como los instantes de lucidez o paranoias  que las originan.

Conocí por primera vez el trabajo de Pato cuado comenzó a publicar “Ese momento” en twitter. Rápidamente me llamo la atención y lo azucé para que lo publicara, así que de algún modo me siento cómplice de la aparición de este trabajo aunque ciertamente no tuve nada tuve que ver con la edición del libro. Sin embargo, su llegada a las librerías chilenas me sirve de excusa perfecta para dialogar consu autor sobre esta obra que devuelve a Don Pato Mena a su América natal desde la lejana Europa.  

– Pato, es conocido tu trabajo como ilustrador infantil, pero en «Ese Momento» experimentas con secuencias narrativas más propias de la historieta ¿por qué decidiste explorar en este nuevo campo?

– Es porque en realidad el lenguaje del cómic es más familiar para mí. No tanto a nivel profesional pero sí a nivel personal, aunque en este rubro los límites no estén tan definidos. De niño en casa tenía más cómics infantiles que libros ilustrados. Más adelante hice varios cómics, incluso una serie larga que en el colegio pasaba de mano en mano y, por ejemplo,  el primer libro que hicimos junto a Sergio Lantadilla, Don Mosco, usa varios recursos de la historieta. Es extraño pero se podría decir que como conozco más el lenguaje del cómic, me cuesta más meterme de lleno en él, porque quizás tengo demasiados referentes muy presentes. Es un arte que admiro y respeto mucho.

– ¿Cuál sería para ti la diferencia fundamental entre ilustración e historieta?

– La mochila conceptual. La ilustración suele ser una representación más puntual de un texto, por lo tanto en una sola imagen tienden a haber muchos más códigos reunidos. En cambio el dibujo en la historieta acompaña más de cerca al texto y es mayormente descriptivo, entonces en vez de llevar una gran mochila conceptual se reparten la carga a lo largo de las viñetas. Esto en términos súper generales, claro, con todas sus variables.

– Otra característica notoria en el dibujo de «Ese momento» es el estilo de dibujo, muy diferente al que se te conoce y que responde aun estilo más rápido y libre ¿Hay en ese sentido, una relación el dibujo con el contenido del libro? ¿obedece a otros factores?

– Sí, es parte de la idea: Viñetas sobre momentos hechos en «un momento». Esa es la excusa oficial, pero también cuando empecé buscaba entrenar el dibujo más espontáneo, porque los álbumes ilustrados que estaba haciendo requerían más cuidado y trabajo en cada ilustración, entonces sentía que necesitaba algo que explotara la frescura del boceto y entrenara el dibujo más primitivo. Para mí es saludable mantener esto en movimiento.

– La historieta tiene como principio el congelado de un momento preciso y necesario para la narración secuencial y análogamente en tu libro te detienes además con mucho humor en instantes mentales de, podríamos llamarlas, pequeñas epifanías cotidianas…

– Sí, porque los momentos no son tanto las cosas que te pasan sino la manera en que te las tomas. Después de hacer varias viñetas me fui dando cuenta que esto era lo más interesante y lo más gracioso también, las paranoias, las exageraciones, el encuentro del mundo propio con las situaciones externas en común y la constatación de un mundo propio bastante común también a raíz de este contraste. En un momento incluso pensé en hacer una serie de viñetas dentro de Ese Momento que se llamara epifanías o algo así, que explorara más esta faceta, pero encontré que se escapaba de la línea y al final, es más interesante encontrar los fenómenos que se dan entre estas dos fronteras, que irse de lleno a los extremos.

– ¿Crees que este libro se relaciona de algún modo con tu vida fuera de Chile en Barcelona, con la lejanía o la soledad que te hizo mirar la realidad de otra manera?

Sí. Vivir fuera tiene muchos altos y bajos y recurrir a algún arte que más o menos manejes o en la que te sientas «en casa» ayuda bastante para salir del paso. En este sentido el cómic fue mi desahogo mientras los álbumes infantiles eran la cara más metódica de la misma disciplina. Llegué a hacer un cómic al principio de más de 70 páginas que se llama Stand Up Cómic, que ya no me interesa sacar a la luz (lo intenté pero ahora hay varias cosas que no me gustan de él) donde básicamente despotricaba y sacaba cosas afuera en tono en «serio/no en serio». Fue un buen ejercicio y en ese sentido cumplió su misión. También intentaba eludir la tentación de pensar que todo lo que me ocurría o vivía era muy interesante de pasar a viñeta. Vivir fuera y ese tipo de cosas en realidad hace tiempo que son bastante comunes. Entonces llegué a Ese Momento, que a nivel conceptual me parecía un proyecto lo suficientemente ingenuo como para relacionarme en plena confianza con él, es decir, no daba lugar a la «auto-épica». Ni siquiera tenía que ser original. Simplemente sería un ejercicio de observación llevado a la viñeta de humor.

– Justamente en ese sentido… ¿Qué tipo de complicidad o acercamiento esperas de tu público lector ideal?

– En este libro en particular, solo las ganas de reírse, sentirse identificados y compartir la risa con alguien más ojalá. Me gusta que el libro sea directo y transparente. Otra cosa es el proceso que te he contado para llegar a él, pero al final el resultado para mí representa cierta honestidad, cierta simpleza, cierto descanso y me interesa conectar con ese mismo ánimo lector.

– ¿Te gustaría acometer la realización de una historieta más largo o directamente hacer una novela gráfica?

– Es algo a lo que le estoy dando vueltas siempre. Tengo algunas ideas pero las dejo por ahí un tiempo para ver si me siguen gustando después. Las ganas están, pero meterse de lleno es un cómic es un compromiso serio de tiempo y esfuerzo y además está esto que le tengo tanto respeto al lenguaje que me cuesta lanzarme, sentir que hago algo que aporta y eso está mal también, son vicios, creo que es necesaria la insolencia para meterse en cualquier proyecto pero bueno, cada uno tiene que lidiar con sus propias trampas. Hace poco llegué a la conclusión que antes de una obra de largo aliento tal vez quiera explorar las viñetas de humor pero con un poco más de desarrollo, que me permitan explorar otras ideas y situaciones, con otra forma de plantear el humor también. Puede que este sea mi siguiente paso en el mundo del cómic.

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