Jorge Chávez: Explorando entre las viñetas

 

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POR CARLOS REYES G. 

Cuando tuve por primera vez entre mis manos la historieta Cyber Folk, gracias al trabajo de distribución de La Calaquita, Jorge Chávez se convirtió rápidamente en una enigma para mí. Sus dibujos se prendieron a mi retina inmediatamente. ¿Quién era este personaje capaz de plasmar en imágenes delirantes su  libertina visión sobre el proyecto Synco de la Unidad Popular? Luego llegó a mis manos El último Weichafe y mi interés creció. Chávez poseía una personalidad única para crear sus historietas. Percibí en él a un artista que está explorando zonas poco visitadas entre sus contemporáneos chilenos.

Afortunadamente durante el verano de 2016 fui invitado a la Feria del Libro de La Serena y descubrí que el propio Chávez presentaría ahí su último trabajo (La Palabra) Logré contactarlo y entreabrir la puerta para dar un vistazo al universo de un artista en crecimiento (el cómic, la música y el teatro se cuentan entre algunos de sus intereses), un artista que está expandiendo sus zonas creativas hacia todo derrotero en que pueda expresar su libertaria cosmovisión que aquí les invito a desentrañar.

WEICHAFE CYBERPUNK

Jorge es un tipo jovial, lo sorprendo preparando el sonido para una performance teatral que dos actrices van a presentar es tarde en al patio central de la feria.  Para mi asombro me dice que no es primera vez que hablamos y me disculpo por haber olvidado algo que aún no logro recordar. Charlamos brevemente y acordamos una futura entrevista para hablar de sus trabajos historietísticos.  Su trabajo se sitúa en una vertiente que, a mi entender, tiene su apunto más alto de experimentación en Cyber folk, trabajo en que sus viñetas le deben más al cómix underground setentero que a la escuela de Quimantú del mismo período. No obstante, sus referentes son absolutamente locales, salpicados con una poética personal que juega con la estructura narrativa clásica, con un dibujo con un estilo siempre personal que ya en Weichafe lucía formalmente propio y con preocupaciones que pasan por la política, el sexo y la experiencia psicodélica. No se trata de un autor que guste al habitual lector de historieta, pero sí a quien guste de trabajos menos ortodoxos y más exploratorios.

– Jorge, tú provienes del mundo del arte, de la música ¿Por qué te interesaste por explorar la historieta? ¿Qué viste ahí?

Jorge Chávez: Es al revés, siempre dibujé, desde que tengo recuerdos, a mis 9 años aproximadamente llegó a mi una historieta de Superman, después todo fue como una bola de nieve que crece cada vez que avanza. Toda mi infancia y adolescencia dibujé historietas, esas dos páginas que nunca acababan en nada, las viñetas me hicieron explorar mas en el arte, fue el punto de partida. Nunca he diferenciado ni separado las historietas de la pintura, el cine o la música, estos son solo soportes estéticos que representan el mundo onírico paralelo a la “realidad”.

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 Fuerzas elementales copulan en esta viñeta de Weichafe. 

– Desde el 2012 comenzaste a publicar El último weichafe por entregas y en el 2014 editaste un volumen compilatorio. De este trabajo dijiste que terminó siendo “una crítica destructiva a la humanidad, no solo al conflicto mapuche” ¿podrías ahondar más en esa crítica a la que aludes?

J.C.: El último weichafe es mi primer trabajo serio, en lo que respecta a las historietas. Cuando comencé a dibujarlo en mi cabeza daban vueltas las problemáticas del pueblo mapuche, profundicé mis investigaciones sobre la cosmovisión mapuche e indígena pre-colombina, descubrí muchas cosas y mediante avanzaban los años experimenté cambios irreversibles en mi persona lo cual concluyó en una historia mas “metafísica- espiritual” que algo referente a una problemática especifica.

– Intuyo hacia donde vas, pero me gustaría que, para quienes no la han leído, ahondaras un poco más en esa idea de que se trata de una historia más metafísico- espiritual.

J.C.: Siendo bien directo, un día subí acompañado a un cerro a consumir hongos alucinógenos, ahí vi muchas cosas. Cambió mi vida. Dejé de comer animales, dejé de beber alcohol, un sentimiento de empatía sublime se apoderó de mi, vi muchas cosas, el futuro y el pasado eran uno, conocí a mi aliado, un ser que me ha acompañado desde siempre, Clentaro, entonces sentí la necesidad de incluir esas visiones en la historieta.

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– El último Weichafe tiene cierta influencia de la estética de las brigadas muralistas del 70 y de elementos propios de la ciencia ficción y el steam punk…

J.C.: Claro, descubrí ese trazado en un mural de Palominos, un pintor famoso de La Serena (1) , que está en el terminal de buses, en un verano con el hit “hijos de la tierra” de Los Jaivas- Debe haber sido por el año 1995. Subí al valle de Elqui junto a mi familia, ahí surgió mi sentir indígena, fue hermoso. Luego en mi adolescencia, me fascinó el manga Cyber punk, Alita que fue y sigue siendo mi favorito. Simplemente reemplacé samurais y androides por madres guerreras indígenas.

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– Hay un fuerte discurso crítico en todo tu trabajo. En una dedicatoria de Weichafe escribiste: “sin apuntar, disparo hacia ustedes”. ¿Esperas algo del lector? ¿Algún tipo de reacción?

J.C.: Considero que las historietas son una poderosa herramienta propagandística. Germinar duda, cuestionar, romper paradigmas, creo que esa es mi misión.

 – ¿Crees que el arte puede provocar cambios en la realidad?

J.C.: Totalmente, no es un cambio inmediato, pero si genera dudas y cuestionantes sobre los estándares cotidianos. Genera la búsqueda de la verdad personal.

 

LA SUBLIME UTOPÍA

En Cyber Folk, Chávez explora los avatares de Ramona y su amante, dos lesbianas subversivas que junto al robot CiberFolk 73 se rebelan y realizan un atentado contra la empresa española movilstar que ha comprado la empresa estatal y ofrece la conexión de servicios digitales a precios de monopolio, estupidizando a la población a través de la ciber-dependencia. La psicodelia se apodera de  las páginas: “Convencimos a los políticos en el poder – dice Chávez a través de sus avatares en la ficción– de la necesidad de insertarse en la línea de la globalización ¡Basta de utopías!”, y agrega, páginas más adelante: “Lo realmente esencial es invisible a un smartphone”.

– En Cyber Folk te sumerges de lleno en el alucinante proyecto Synco de la UP de Salvador Allende ¿Te alucinaste con el trabajo de Stafford Beer?

J.C.: La vanguardia social que fue la Unidad Popular suena muchas veces como ciencia ficción, se estaban estudiando y desarrollando cosas que la gente difícilmente cree. Chile fue el enemigo más poderoso que tuvo el capitalismo yanqui. Me llamó la atención que ademas de lo social, político y cultural, que también la ciencia tenía un papel fundamental en el proyecto de Socialismo democrático. El Chile a comienzos de los 70 fue una sublime utopía.

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 Salvador Allende y el robot Cyberfolk 73.

– En Cyber Folk retomas con mucha fuerza la onda setentera de la Brigada Ramona Parra y un color sicodélico que me recordó a la estética chicha peruana.

J.C.: Quería dar la sensación de que estas en estado alterado cuando lees Cyberfolk, de dudar sobre la realidad y la ficción. Que la lectura de Cyberfolk sea como consumir un LSD.

– Lo interesante de tu propuesta en Cyber folk es que imaginas la posibilidad, al igual que la novela de Baradit,de que no hay golpe de estado y de que Synco se desarrolla sin trabas, pero tu extrapolas la idea de que con los años el proyecto socialista se convierte en una pesadilla de libre mercado y de control social

J.C.: Esa ucronía fue lo que me imaginé con la tecnología de Stafford Beer, tecnología al servicio del humano, no como la tecnología capitalista que hace del humano un dependiente de la tecnología, un pusilánime adicto. Me imaginé un mundo análogo en pleno siglo 21, batallando con la tecnología touch, cables versus señales inalámbricas.

Hay en Cyber folk un discurso y una crítica artera al estado actual del uso de la tecnología… ¿descrees de ella?

J.C.:Siento que la tecno está volviendo torpe a las personas, me preocupan mas que todo los niños que nacen en este mundo extremamente cómodo, esos niños que creerán todo y solo lo que google les entrega. Ya no tocan la tierra, no acarician las plantas, no le hablan a los animalitos, solo se relacionan con la web.

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 La cualidad estatuaria de los dibujos de La Palabra.

– En La Palabra, con guión de Pía Ahumada abandonas la secuencia narrativa de la historieta, te sumerges en la ilustración y mezclas algo de imagen renacentista y alusiones al tarot ¿Qué buscaste en este trabajo?

J.C.: La palabra es un trabajo basado en la ira, la pena y la decepción amorosa. Es también mi batalla contra el ego humano. Dibujé esta novela en el episodio más triste de mi vida, es por eso que le solicité a la escritora Pía Ahumada que se encargara del guión, para no sentirme tan vulnerado y desnudo al publicar esta historia, y el resultado fue hermoso. Gracias pía.

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 – ¿Te sientes un marginal?

J.C.: Sí, pero no un marginal solitario, somos muchas y muchos, que aún no nos encontramos.

– Hace ya rato que vivimos en un mundo sin utopías ¿Se necesitan nuevas utopías? ¿Dónde está la esperanza del cambio?

J.C.: La vida humana es una utopía racional.

NOTA: (1) Se refiere al artista plástico, ceramista y escultor chileno Daniel Palominos, nacido en Ovalle.

 

PUEDES DESCARGAR CIBERFOLK PARA LEER EN FORMATO CBR DESDE LOS SIGUIENTES LINKS:

http://bit.ly/1U9LFPu

http://bit.ly/1XNJUpk

http://bit.ly/1T6w2Hh

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2 Responsesto “Jorge Chávez: Explorando entre las viñetas”

  1. Felipe dice:

    ¿Alguien sabe en donde se puede comprar en Santiago el cómic Cyber Folk, del entrevistado Jorge Chávez? De antemano gracias

  2. Carlos Reyes dice:

    Hola:
    Al final de esta entrevista puedes descargarlo gratuitamente.
    Si lo quieres impreso te sugiero escribir al propio Chávez a su facebooK: https://www.facebook.com/chavezaracena

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