El guionista Miguel Higuera: Comenzamos de la nada

POR CARLOS REYES G.

Miguel Higuera tal vez sea uno de los guionistas más recordados (y prolíficos) de los años noventa. Miembro de una movida de historieta chilena que empezaba a despegarse lentamente del pasado para enfrentar un nuevo lustro, con nuevos horizontes, sueños y personajes. Una historieta ambiciosa que encontró en él a uno de sus más activos representantes en una época difícil para las publicaciones, mala difusión, pocos eventos y escaso público lector.

Gracias a Javier Ferreras logró publicar un volumen de historias cortas de su personaje Sicario con dibujos de Félix Vega, Jucca, Christiano, Kampf, Ficum, Faúndez, Carlitro y Martín Cáceres, amén de la notable serie Medianoche, protagonizada por la detective Oriana Mendoza, y que co-escribió junto a su hermano Rodrigo, dibujada por unos jóvenes Pablo Santander y Dreg y publicada por Dédalos, la mítica casa editorial de Jorge Zombie David.

Sicario en La Epoca Félix, Miguel, Christiano BAJA

Félix Vega, Miguel Higuera y Christiano en un artículo sobre la historieta Sicario, firmado por Elizabet Neira y publicado en el Diario La Época del viernes 25 de abril de 1997.

 

Los pasos de Higuera están inextricablemente unidos a un inquieto (y a ratos precario) momento de la historieta chilena de los años 90, antes de la caída del sueño democrático. Una movida hecha a pulso, pero entusiasta que estaba en la búsqueda de una personalidad propia, de una voz que la diferenciara.

Sus primeros trabajos señalaron una ruta que no tuvo descendencia temprana. Higuera, hombre de hablar apresurado, serio a ratos, pero con dotes humorísticas y performáticas que no dejaba de explotar en los lanzamientos de historietas (que perpetraba o en los que colaboraba) junto a su gran amigo Christiano y que constituían verdaderos mega-eventos para el alicaído panorama cultural que recién empezaba a tomar forma en los locos noventas del chile post-dictatorial.

Hace ya un tiempo se había vuelto un imperativo para mí hablar con Miguel de esos años y de su breve pero contundente producción de historieta de corte realista y adulta que lo convirtieron en un autor con una personalidad y preocupaciones propias, poco comunes en el período. Su energía habitual y su bagaje que pueden notar en esta conversación me han llevado a pensar (y desear) que ya viene siendo hora de que regrese al redil. Conozcan a otro importante eslabón en el crecimiento de la llamada nueva historieta chilena.

 

 

Portada Sicario Grande

Portada de Félix Vega para Sicario: Bocetos de una historia con trabajos de distintos dibujantes. 

– Miguel, tú comenzaste escribiendo guiones con Christian Gutiérrez, Christiano ¿Cómo sucedió eso? ¿Cómo es que un fono-audiólogo termina escribiendo guiones de historieta?
– Con Christiano nos conocíamos desde La ensenanza básica, en La escuela Hermanos Matte Del barrio Franklin. El es menor y estaba en quinto o sexto y yo en séptimo.Montando obras de teatro cómico nos hicimos amigos y vimos que ambos gustábamos de cómics y de dibujar. En los noventa él tuvo la idea de hacer el Pato Lliro y comenzamos a hacer algunas cosas. Yo escribía críticas de cine y relatos y, aprovechando mi experiencia de trabajo en la Pincoya con adolescentes marginalizados, fuimos armando historias del Pato Lliro, sumando las ideas de mi hermano Rodrigo.

– ¿Como percibes a la distancia la escena comiquera local en los 80s, 90s?
– Sin desmerecer a nadie, nosotros comenzamos de la nada, sin difusión, a mano, con fotocopias y cuando el asunto parecía más un acto de heroísmo que contracultura, cultura pop y otras cosas. Teníamos más influencia europea, del underground y de Argentina. Ahora todo es más super héroes, manga y animé, me parece. Nos preocupaba mucho el asunto social, la denuncia al sistema y todas esas cosas de idealismo juvenil. Christiano ha seguido en esa línea crítica y social sin perder su estilo.
Hoy estoy lejos de Chile pero he visto cosas muy interesantes , que intentan una relectura de la historia Chilena, sin contar claro a los consagrados como Gonzalo Martínez y Francisco Ortega, Félix Vega y otros que son casos excepcionales, de exportación y de calidad indiscutible. Mis recuerdos de los noventa son muy lindos, con escenas de camaradería con el grupo de Dédalos, con Mauricio Herrera haciendo Diablo y Sicario, con los Ergocomics y su pandilla ultra creativa. Muchos ahora son profesores y creo que tienen la admiración merecida de la nueva generación.Creo que nuestro aporte fue valioso y que los jóvenes aun lo consideran, siendo parte de la historia cultural chilena, lo que , a la distancia, me llena de nostalgia y , porque no decir, de un poquito de orgullo.

 

sicario jourdan

Portada e interiores de Diego Jourdan para Sicario con guion de Miguel Higuera.

– Hablaste algo de tus influencias, pero cuando comenzaste a escribir tus propios guiones, la colección Vértigo de DC cómics y la explosión creativa de Moore, Gaiman, Miller y Morrison, entre muchos más estaba en pleno desarrollo y nos había afectado profundamente ¿Tenías también referentes chilenos en tu mente a la hora de escribir?

– Como guionista yo tenia mas una formación cinematográfica, admirando a todos esos autores, mi influencia siempre fue mas el cine negro, los cómics , Ohesterheld. De Chile, mi preferido a la hora de pensar historias era Hugo Correa y las conversaciones con los amigos. Creo que no copiamos estilos de guion, por lo menos con los muchachos de Ergocomics, que eramos mas literarios , con preferencias claras en la historieta. Es que, gustando de Moore, Gaiman u Ohesterheld, es claro que no conseguiríamos nunca imitar esos estilos y esa impresionante capacidad creativa, así que lo mejor era tomar nuestras propias direcciones, como aún hacen Christiano, Felix Vega y Gonzalo con Pancho Ortega. Si vemos por ejemplo La Ruta de los Arcanos, es vagamente Gaiman o Morrison , pero en mi caso era más literario. Nuestra generación también tuvo la influencia argentina de Wood, los trabajos de Pratt y de Moebius.

19740709000030– ¿Que tan importante fue la editorial Dédalos de Jorge David para tu desarrollo como guionista?

– Jorge daba total libertad y no se complicaba con lo que queríamos hacer. Eso me permitió hacer un Sicario divertido y la serie Medianoche, denunciando el abuso contra mujeres y colocando una protagonista que no necesitaba mostrar el cuerpo y sí su inteligencia. Creo que todo ese trabajo fue pionero y era el resultado de un ambiente de camaradería que siempre recuerdo con cariño. Todos eramos bastante amigos y admirábamos nuestras diferencias creativas.

Creo, sin temor a equivocarme, que tus guiones eran trabajos muy maduros para esa época y de que había una búsqueda en Sicario y Medianoche…

– Gracias por el comentario. Yo sigo inventando historias de ambos cómics, solo que faltan dibujantes. La búsqueda era mostrar una visión desencantada de la realidad, una revisión de lo que se considera heroico y de las técnicas narrativas no lineales, colocando al lector más como cómplice que como un simple voyeur. En Sicario quedó pendiente el reencuentro con el padre y en Medianoche la transformación de Oriana en Detective Privada, fuera del sistema y con un mayor compromiso con la visión femenina sobre el acto criminal.

– Otra cosa que me llama mucho la atención de tu trabajo es que siempre escribiste historias que aunque podían continuar se podían leer como episodios autoconclusivos, algo que era muy poco común en esa época y que muchos autores y autoras en Chile no parecen comprender aún.

– Sí, gusto mucho de la continuidad pero también del día a día. No soy de sagas eternas que obligan al lector a leerse todos los capítulos. Me gusta contar historias autoconclusivas dentro de un contexto mayor, de vez en cuando una saga de varios capítulos pero no me gusta alargar el chicle. De esta forma el lector queda pensando, se impacta y tiene más libertad con su forma de ver el personaje.

– ¿Cómo surge Sicario? ¿Cuál era el subtexto, el verdadero tema de ese personaje?

– Un amigo, Hugo Danobeitía, tuvo un sueño en que veía un joven que era asesino a sueldo. Me pareció una historia excelente, contradictoria, fuerte y que producía impacto. De ahi comencé a imaginar historias. Hablé con varios amigos dibujantes y salió Sicario fragmentos e una historia y después Contrapunto y el trabajo con Diego Jourdan. Sicario es una crítica a los modelos de educación, a los valores del heroísmo, al culto a la violencia y también juega con la actitud del lector de identificarse con el personaje, que en este caso y en el del Pato Lliro no tiene muchos atributos morales positivos, lo que muchas veces causa una disonancia en quien lee. Era divertido escuchar las razones de los lectores para justificar el comportamiento del personaje. Siempre me ha gustado provocar al lector, hacerlo más activo y forzarlo a juzgar lo que lee.

 

medianoche BAJA

Portada de Medianoche con guion de Miguel y Rodrigo Higuera y dibujos de Pablo Santander y Dreg, editado por Dédalos en 1998.

 

– Medianoche es un gran thriller que hoy sería leído con mucha más atención y refleja tu interés por el cine negro, policial…

– Absolutamente. Fue pensado como una serie de TV, con la gran ayuda de mi hermano Rodrigo en los diálogos. Tengo también una novela negra lista que por problemas editoriales no ha conseguido ser publicada. Es clara mi pasión por el cine negro porque muestra las grandes preguntas existenciales en contextos urbanos y contemporáneos. Tanto el buen cine policial como el buen western son muestras de cuestionamientos éticos permanentes. En el caso de Medianoche estaba además la denuncia de La violación como crimen en serie, de la poca atención que se daba en ese entonces y de la necesidad de una visión mas femenina del problema.

– ¿No has pensado en re-editar Medianoche o corregirlo y ampliarlo?

– Me encantaría, aun tengo varias historias y aspectos para contar del personaje, de su relación con su superior, de la historia de su padre (un corrupto de la dictadura) así que imagínate, sería un sueño poder volver a ese tema.

 

Caliz

Viñeta del inconcluso Cáliz de Tzervan. Guion: Miguel Higuera. Dibujos: Martín Cáceres.

 

– Junto con Martín Cáceres tuviste un proyecto de historieta de terror que jamás se terminó: El Cáliz de Tzervan del que pude ver algunas páginas  ¿De qué se trataba esa historia?
– Esa era una forma de homenaje a Mignola y contaba la historia de un exorcista en los Balcanes, a comienzos del siglo XX, que tiene que evitar una masacre diabólica pero que casi es engañado por un demonio. Tenia más ritmo que diálogos y mucho efecto visual.Cada viñeta era un lujo, y vi como Martín preparaba un estudio de paisaje, vestuario, luces , etc. Para cada una de las viñetas.Fue un proceso maravilloso y debería ser publicado alguna vez para mostrar el enorme talento de Martín.

– ¿Cómo es tu método de escritura? ¿metódico, caótico?

– Siempre comienzo con un tema que me interesa, defino actitudes y comienzo por el final. Si me gusta el final y está claro en mi cabeza, es más fácil agregar episodios, diálogos y ambientación. De ahí voy construyendo los episodios para entregar la información al lector a medida que avanza en su lectura. Por ejemplo,en la novela que tengo lista, comienzo en el presente y en cada capítulo se articulan los recuerdos de cada protagonista, intercalando nuevas acciones del presente de la historia. Me resulta más divertido trabajar de esa manera y me permite ser más flexible con la historia e ir agregando cosas a medida que se me ocurre algo nuevo.

– Sé que has seguido escribiendo libros de tu profesión ¿Por qué dejaste de escribir guiones de historieta?

– Ya hice 2 libros que se publicaron en Chile, Brasil y España , junto con la novela y algunos cuentos más humorísticos que me gustaría tranformar en novelas graficas. La historieta es el primer amor cultural de mi generación asi que es imposible olvidar e impedir que mi mente siempre esté creando argumentos. Tengo pendiente una trilogía del Sicario que iba a ser realizada por Félix Vega, pero no ha tenido tiempo y tengo otras historias de Sicario en México… el problema es encontrar quien dibuje, porque yo no tengo tiempo, con dos hijos y la consulta en Brasil, está medio complicado.

 

Higuera

Miguel Higuera en los años 90. Foto: Jorge Sánchez para El Diario La Época.

 

– Hemos pasado desde el cómic book con corchetes de la historieta que se podía leeer quioscos, al prestige de cartoné y hoy vivimos el reinado de tapa dura con lomo de la novela gráfica que se encuentra solo en librerías ¿Ves en estos cambios, en esta evolución algo más que una variación formal?

– Yo siento que es como una aceptación del valor de la historieta, del placer de muchos lectores y coleccionadores. Un cómic book está más caro que una novela y creo que muchas veces el trabajo vale eso, porque tenemos muchas obras de altísima calidad. La presentación de lujo, en muchas ocasiones no es solamente formal, sino que da cuenta de una obra importante y, porque no, de una gran obra. Pensemos en la colección de lujo de Sandman o Watchmen, del Eternauta, de nuestro Buscamares o Mocha Dick. Aunque sigan las discusiones semiológicas y teóricas, ya Eisner, Caniff y otros demostraron el valor cultural y la influencia de la historieta. El formato de lujo valida esas consideraciones.

– ¿Cuándo te fuiste de Chile?

– Me fui el 2012 con mi familia. Mi esposa es Brasilera.

– ¿Qué haces actualmente en Brasil?

– Tengo un centro de atención para autismo y trastornos del desarrollo con muchos pacientes . También tengo un hijo con autismo severo y el menor con déficit atención( como su papi) así que no hay vacaciones. Pero la mente siempre trabaja creando historias, recordando a los amigos y me siento muy feliz por el éxito de varios de ellos( pienso en Christiano, Martín, Gonzalo, Pancho Ortega, Félix, en tu trabajo como estudioso del tema, en Mauro Herrera en México, etc.) Ojalá la vida nos junte al menos un par de veces más para crear otras cosas y conversar como antes, con un vinito y muchas ideas locas.

 

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