Anticristo: Dictadura, terror y found footage

POR CARLOS REYES G. 

Como sucede habitualmente en muchas artes, el mundo de la historieta parece a ratos un compartimento estanco que no se comunica mucho con otros lenguajes, perdiéndose así los fructíferos cruces que esa hibridación podría otorgarle. Por eso no fue extraño para mí no ver a más colegas el día de la inauguración de la exposición y el lanzamiento de la nueva historieta del artista Javier Rodríguez en la galería Metales Pesados de Merced. Allí, Rodríguez presentó su nuevo trabajo sobre la dictadura militar chilena en el que mezcló la historia reciente de Chile con elementos tomados del cine de terror y el falso documental. El resultado: ANTICRISTO.

 

el vampiro

 

Desde la portada el minimalista título de la obra destaca sobre un fondo blanco. Nada indica que estamos frente a una historieta.  En el interior, utilizando únicamente, en una clara economía de medios, el grafito, Rodríguez recrea desde el presente el horror de la dictadura militar de Pinochet con dibujos altamente realistas. La historia se desarrolla después del atentado a Pinochet en 1986 y junto a los datos reales se va introduciendo progresivamente un elemento totalmente ajeno. El extrañamiento se hace presente rápidamente, pues al poco leer  somos testigos de la co-existencia de todo este realismo gráfico y documental con la presencia de un vampiro, un ser imposible, un vigilante que comienza a asesinar violenta y sanguinariamente a los agentes de la dictadura militar en una venganza de tintes Stokerianos.

Ródríguez ya había abordado en anteriores historietas documentales el tema de la resistencia armada. Así fue como trató el fenómeno de los encapuchados en “Malos”; La historia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en “Fantasma” y el origen del MIR en “Revolver”. Esta vez el dibujante desacraliza el soporte documental para introducir la ficción, pero además una ficción, quizás deseable, y que juega como un espejo deforme respecto del horror real, el vivido por las víctimas del aparato estatal de desaparición y tortura del Chile de Pinochet y lo tensiona con la fantasía vampiresca tomada de los films de terror.

EsculturaEl uso del formato horizontal de lectura de la página, la presencia de muchos retratos y dibujos hechos con un trazo que delatan la gestualidad del artista, con globos y textos escritos mano  (a ratos algo pequeños para quienes tienen problemas visuales) y , en muchas ocasiones, con la ausencia de las clásicas viñetas, Rodríguez va tejiendo su trama como si se tratase de una investigación policial de tintes sobrenaturales. El narrador, que resulta ser el propio artista, ya se nos anuncia en las primeras páginas como un personaje perdido, desahuciado, al estilo de la mayoría de los desdichados narradores lovecraftianos que se acercan demasiado a la verdad. Hacia el final del libro, la textura y la técnica de los dibujos cambia para acercarse a los films de terror de found footage de los que toma de prestado los planos, los ángulos y la iluminación.

Rodríguez no falta a la verdad en su falso documental sobre el Chile reciente, más bien recrea justamente el horror del periodo desde la fantasía, la que le permite devolvernos el miedo que remite al pasado. La cuota de ficción de Anticristo es desgraciadamente, a ratos, más viva que la memoria, sobre todo en los recuerdos de un público joven que no sabe que una vez en este país la vida de todo el pueblo chileno no valía nada y que podíamos desaparecer en la calle, en la casa, en las escuelas o ser degollado por las fuerzas de orden y seguridad estatales solo porque osabas alzar la voz o pensar distinto.

Con entrevistas, recortes de diarios y una narrativa fragmentaria, Rodríguez ajusta cuentas con nuestro pasado gracias a la figura siempre ausente de un ser fantástico que construye esculturas de carne con sus víctimas que confirma una vez más la búsqueda del artista y que a la resistencia de la lucha armada justa contra la opresión, suma aquí la venganza sobrenatural.

 

 LA PRIMERA HISTORIETA DE METALES PESADOS 

La edición de Anticristo corrió por cuenta de Metales Pesados, la prestigiosa librería, galería de arte y casa editorial ubicada en el Barrio Lastarria. Paula Barría, editora del volumen, nos refirió su primera incursión en la narrativa gráfica de la mano del trabajo de Javier Rodríguez: “No sólo nos interesa el trabajo de Javier por ser un artista -nos explicó- sino también por los temas que trabaja en su obra. Sus trabajos son profundamente críticos, inteligentes. Hace un trabajo desde el rescate de la memoria que creemos que es muy importante hacer circular. El soporte libro permite una mayor circulación y el de la historieta permite acercarnos a un grupo más amplio de lectores, al menos eso es lo que esperamos…como editorial no estamos cerrados a nuevas propuestas y esta en particular nos hizo mucho sentido para nuestro catálogo. Sumaría que el trabajo de Javier, sus dibujos, su obra, es excelente, por lo que entusiasma mucho poder ampliar el conocimiento de su trabajo”. 

Sobre las eventuales dificultades que tuvo que abordar en el trabajo de edición de la historieta, Paula afirma que: “Fueron varias, primero por que es nuestra primera experiencia y por tanto había una cantidad de aspectos que ni Javier ni nosotros previmos con anticipación, por ejemplo: ¡La corrección de texto de un original! Este texto tiene demás la dificultad de que es bilingüe y por tanto teníamos algunas cosas que resolver desde el punto de vista del diseño, que a mi juicio fueron muy bien resueltas por Alejandra Norambuena, la diseñadora del libro, que realizó un muy buen trabajo. Ahora, hay que señalar que si bien es nuestra primera experiencia, todo fue más fácil debido a que con Javier, se trabaja de manera muy fluida. Él es muy ordenado y muy abierto a sugerencias, por lo que ambos aprendimos en este proceso, para nosotros fue realmente satisfactorio y su resultado final sorprendente”.

 

 

Pinochet

 

JAVIER RODRÍGUEZ Y EL ANTICRISTO: ¿A QUIÉN NO LE GUSTARÍA UN AJUSTE DE CUENTAS?

Javier Rodríguez vive por estos días en Barcelona pero estuvo de regreso en Chile para lanzar su nuevo trabajo. Sin embargo, esta entrevista fue realizada por medios digitales, En ella, el dibujante revela varios de los secretos tras la edición de Anticristo.

– Esta vez no solo realizaste una historieta sobre hechos políticos recientes de nuestro país, sino que te permitiste jugar con la ficción ¿Cómo llegaste a esta propuesta? De algún modo abordas la dictadura como una historia de horror…

– Es que fue –y sigue siendo–, una historia de horror, verídica, claro está, pero con hechos que pareciesen traspasar lo real, hasta el punto de parecer una extraña película que mezcla el misterio, la violencia y el mal más profundo. Demian, de “La profecía” se queda corto al lado de Álvaro Corbalán. Por otro lado, hacía tiempo que quería introducir otros elementos a la temática sobre violencia política que he venido trabajando. Los primeros, más generales, tienen que ver con la ficción tipo documental falso que hemos conocido desde “La bruja de Blair” en adelante y por mi fascinación hacia las historias detectivescas; Los segundos, más específicos, tienen que ver con mi gusto hacia los vampiros y las ganas de realizar dibujos de cuerpos descuartizados. Es así, más o menos, como se empezó a colar, a añadir la ficción en una historia real tan brutal que ya en sí misma parece inverosímil. En este sentido, los elementos que introduje podrían entenderse como una hiperbolización del periodo.

– ¿Cómo evitaste que la mezcla de historieta documental y los elementos de ficción que incorporaste le restase credibilidad a la historia de fondo o te propusiste justamente jugar con esa tensión del falso documental?

– Claro, ese fue justamente el propósito. Quería hacer mi propia Bruja de Blair y la escabrosa Operación Albania, calzaba perfecto.

 

Reyes

 

– Apareces como un personaje de tu propia historieta ¿Qué te llevó a situarte como el narrador de Anticristo?

– En mi afán de realizar mi propio documental falso, utilicé las estrategias cinematográficas que este tipo de películas ha venido desarrollando, como es ser el narrador y el protagonista de la misma historia que tejen, autorretratándose. Por lo demás, esto soluciona mi actual rollo por hacer películas dibujadas. Es más económico y directo que trabajar con un equipo de actores.

– A propósito de que lo mencionas ¿Qué films y referentes externos usaste en la historieta?

– Como idea general y, como te decía, está “La bruja de Blair” y algunas otras películas de terror que he visto similares a ésta, incluso algunos videos que he encontrado en Youtube como el de la novia fantasma en Portugal. En términos más puntuales, una enorme filmografía de vampiros que volví a estudiar para este proyecto, y obviamente, la novela “Drácula” de Bram Stoker y el cuento de Cortázar “El hijo del vampiro”. Por otro lado, hay también una gran cantidad de series de detectives y crímenes producto de exhaustivas jornadas de Netflix. Finalmente, y gracias a una buena amiga que me sugirió los cruces, las historias de Bolaño, específicamente, “Estrella distante”, en la que el escritor, por medio de un álter ego, se sitúa en medio de una historia que mezcla la dictadura de Pinochet con la poesía y el misterio.

– Cuando leí Anticristo fue inevitable no pensar en un ajuste de cuentas o como una reparación simbólica con los asesinos de la dictadura desde el arte…

– Sí, puede ser entendido desde allí. El arte es el espacio de la utopía, de lo impensado, y de lo no dicho. En este sentido y contrario a lo que dice Adorno con respecto a que después de Auschwitz no hay poesía posible, el arte nos puede ayudar a aproximarnos a la inconmensurable idea del mal y darle una forma –o dibujo–, tan sobrecogedora que ayude a nuestra memoria a establecer un juicio radical con respecto a aquello que nunca más puede volver a pasar, un poco como lo hicieron Primo Levi y Hans-Jürgen Syberberg con el nazismo. Pero además de este sustrato más “filosófico”, hay algo más pop y simplón, que está arraigado en lo más profundo de mi cabeza (producto de tanto “mono” animado que vi) y que, podría decir, mezcla a Marx con las historietas, en tanto que, para mi, hay “buenos” y “malos”, “ricos” y “pobres”, en este caso, la cosa es simple: Pinochet y su patota de matones eran lo malos pagados por los ricos, los del Frente los buenos que defendían a los pobres. Lo malos matan a los buenos, y más encima, se hacen más ricos ¿a quién no le gustaría un ajuste de cuentas?

 

Perro Muerto

 

 

RABIA ANCESTRAL

– ¿Por qué persistes en seguir trabajando sobre el tema de la lucha armada contra la dictadura?

– Porque (y un poco unido a la respuesta anterior) tanto la historia como los medios de comunicación no han sabido recoger estos fenómenos en toda su complejidad, criminalizándolos, la mayoría de las veces, tras la idea de lo malvado, cuando lo malo viene, más bien, del otro lado. En mi opinión, aún opera la “guerra sucia”, más sofisticada si tú quieres, pero sigue manipulando y produciendo realidad. Basta con que observemos qué es lo que pasa con los mapuche para darnos cuenta que las viejas estrategias de sabotaje comunicacional que usaba “La Segunda” hace 50 años pareciesen seguir funcionando frente a cualquier reivindicación. En este sentido ¿Escuchaste como la Jacqueline Van Rysselbergue, en la actual franja electoral, une las palabras delincuencia con izquierda?

– No la escuché, pero no dudo que lo haya dicho…

– Me interesa analizar el uso de la violencia política como algo que no tiene que ver con lo criminal ni mucho menos con el terrorismo, sino que con cuestiones sociales muchísimo más profundas que obedecen al viejo conflicto de clases o a lo que Humberto Maturana denomina como una “rabia ancestral”. En torno a esta rabia, Walter Benjamin hablaba de la “Violencia divina”, que es el prisma desde el cual me gusta mirar todo esto. Pero sin duda es un tema mucho más difícil de lo que de una muy mala manera intento explicar ahora. Ahora bien, pasando a lo más pop ¿Hay imágenes más heroicas que las de nuestra lucha armada? Para alguien que creció jugando al hombre araña, enmascarándose como ritual obligado para obedecer a las leyes del mal y el bien, el FPMR se volvió mi excusa de adulto para seguir sintiéndome parte de los buenos sin dejar de divertirme.

– Es primera vez que llevas una de tus historietas al impreso de distribución “masiva” ¿pensaste que ya era hora de hacerlo? ¿por qué?

– No es que lo haya pensado sólo ahora, sino que sólo ahora se dio la oportunidad, gracias a que hubo financiamiento (siempre es un problema de plata). Quedé muy contento con el resultado, me gusta que mi trabajo tenga estas dos salidas (la expositiva y la de publicación), pues ambas tienen distintos niveles de sensorialidad. Al mismo tiempo quiero aprovechar de agradecer a la Editorial Metales Pesados por la oportunidad de haber publicado mi trabajo, sobre todo pues, dado su perfil, se produce una fricción entre algo que parece muy serio (como la filosofía y las ciencias sociales) con otra cosa que parece no serlo (como los comics).

 

El autor

 

– Como artista ¿qué es lo que te da el dibujo y la historieta que otros lenguajes artísticos que puesas usar no te dan? ¿por qué lo sigues prefiriendo?

– No es que quiera sonar cursi, pero yo hablo de que hago “películas gráficas”, sobretodo pues mis referencias son casi exclusivamente del cine y las series, casi nada del cómic ni mucho menos del dibujo a secas. En ese sentido, lo que intento hacer siempre son, películas, pero como me gusta mucho dibujar y no tengo la plata para hacer “El Padrino”, me valgo de los cómics.

– Un nuevo cruce…

– Claro. La noción de “película gráfica”, en tanto desplazamiento de las estrategias visuales y narrativas del cine al formato artesanal de la imagen fija del dibujo, me resulta una herramienta crítica y poética privilegiada a la hora de interpelar la compleja realidad socio-histórica de nuestro país, en tanto irrumpe en ella justo en un momento de escases de formas sensibles que no están determinadas por la espectacularidad técnica de la industria audiovisual ni por la especialización artística.

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2 Responsesto “Anticristo: Dictadura, terror y found footage”

  1. Muy buena quedó la entrevista, Carlos. Muchas gracias!

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