Gay Gigante: Una lucha sentimental.

POR CARLOS REYES G. 

La novela gráfica Gay Gigante (Catalonia) se ha convertido en una de las historietas importantes de 2015. Su autor, Gabriel Ebensperger ha convertido sus miedos en páginas de historieta autobiográfica que ha encontrado lectores y lectoras que han sintonizado perfectamente con este relato de alguien en una desesperada (y alegre) búsqueda de la propia identidad. Se trata de una historieta que abre nuevos caminos temáticos para el arte del cómic en nuestro país y se planta con desenfado y mucho humor frente a la discriminación y los prejuicios que la comunidad LGTB chilena aún debe enfrentar. Gay gigante es una historia privada que justamente por su cualidad particular se vuelve colectiva, porque de miedos y temores está hecho el tortuoso camino del auto-descubrimiento de todos nosotros, más allá de nuestra sexualidad y más acá de la diversidad que nos hace verdaderamente humanos.

Gay G Desapercibido

– La bajada de Gay gigante es «Una historia sobre el miedo» ¿Te paralizó alguna vez ese miedo?

Gabriel Ebensperger: El libro habla sobre un tipo de miedo a no poder pasar desapercibido, a no poder esconderte de ser visto (valga la redundancia). Creciendo no me di cuenta de todo el daño que ese miedo me estaba haciendo, porque para mi de a poco se fue convirtiendo en parte de mi vida cotidiana, un modo en que me sentía a menudo. Pero ahora que puedo recordar y reflexionar con mas distancia, con más vivencias en el cuerpo y algo de madurez, me puedo dar cuenta que sí me paralizó bastante. Cuando tienes miedo no puedes vivir el presente, porque estás temiendo cosas que -según tú- podrían pasarte. Estás gastándote mentalmente, emocionalmente y espiritualmente en cosas que no existen. Y llega un punto en que vives en una dimensión paralela, ahí vives paralizado. Ese miedo no me dejó disfrutar grandes aspectos de una vida muy linda que me tocó tener. Vuelvo a todos esos recuerdos y pienso “pucha, fue todo tan lindo, tan bacán, podría haber sido tan feliz y disfrutando tanto, pero estaba todo el tiempo angustiado pensando leseras”.

 

Gabriel Ebensperger

El autor de Gay Gigante, Gabriel Ebensperger.

– Tu novela gráfica está llena de humor, pero en ocasiones lo que cuentas no es nada gracioso como en la pag. 73 en que, desnudo frente al espejo del baño, dices: «Esta faz es un disfraz»… ¿Fue la realización de este libro una especie de terapia, de lanzarlo todo afuera? ¿Cómo lo encaraste?

G. E. : Como a mucha gente le debe pasar, este libro sucedió en el momento en que tuvo que pasar. Y no se creó en circunstancias muy normales que digamos tampoco. Hacía un par de años que el proyecto estaba lentamente armándose, pero cuando tomé la decisión de dedicarme 100% a el hasta terminarlo por completo, la situación en la que estaba era delicada. Estaba en un trabajo que había querido tener siempre, pero que se había tornado intolerable. Mi salud, física, emocional y mental, estaba comprometida. Lo bueno de este tipo de momentos en la vida es que tomar decisiones grandes es vuelve fácil cuando ya no tienes más alternativas. Lo único que podía hacer, que no era dañino para mí en ese momento, era este libro. Renunciar a ese trabajo y alejarme de ese ambiente violento, dejar Santiago y volver a vivir en Viña. Regenerarme. Terminar el libro. En ese sentido hacerlo fue un salvavidas. Un año después de todo ese proceso me doy cuenta de que sí fue una terapia, sin duda la forma que tomó fue, además, super inesperada para mí y tuvo todo que ver con los eventos que gatillaron que tomara la misma decisión de dedicarme a esto.

Gay G DisfrazEl miedo frente al espejo.

COMBATIENDO PREJUICIOS.

– Hay dos ideas que desde el título persisten página a página y son la de que un gay gigante no se puede esconder y la de la dicotomía normal/anormal.

G. E. : El libro mismo como objeto en su construcción, es un libro fucsia diseñado para que el lector sea observado. En ese sentido, es un artefacto para que el lector se sienta extraño. Parte de una otredad. Parte de “los otros”. Y ha dado resultado. Me ha escrito gente hetero contándome como los miran en el metro, en un parque, en un café. No solo la historia es un ejercicio de empatía.

– ¿Pensaste de verdad alguna vez que ocultarte, fingir ante los demás era la solución?

G. E. : Mira, nunca fue una operación consciente. Tampoco fingí ni mentí, simplemente no decía lo que me estaba pasando. Tuve un par de pololas en el colegio, por ejemplo. Eso podría interpretarse como fingir, pero también es parte de las vivencias de la edad. De ir conociendo la sexualidad de uno. Yo no tenía cómo conocer otros gays y tampoco tenía la certeza ni seguridad de que yo fuera uno realmente (a pesar de que me encantaran mis amigos minos). Yo solo estaba viviendo a medida que pasaban las cosas, lo mejor que podía. Por suerte no llegué al punto de cumplir 30, casarme con una mina, al año separarme y salir del closet. Eso es más complejo, pero tampoco es llegar y juzgar a la gente de mentirosos. Las circunstancias son todas complejas, y cada uno está siempre haciendo lo mejor que puede hacer en el momento. Nadie está tratando de hacerle un mal al otro.  Si a los catorce años yo hubiera tenido la información, claridad, seguridad y madurez para aceptar mi sexualidad y ser transparente con mis amigos, compañeros de colegio y mi familia, habría sido super complejo, no me lo puedo imaginar. Año 1998. La gente era HARTO mas monga en ese entonces. El mundo era harto mas heteronormado hace 18 años. A veces pienso que me habría encantado iniciar mi maduración antes, pero quizás es verdad eso de que todo pasa en su momento nomás, cuando todo está listo, pero uno no lo sabe.

Foto Portada Gay G

 

– Gráficamente arremetiste con un cliché consciente: un libro rosa que además tiene una doble portada ¿Una broma sobre el temor o la hipocresía?

G. E. : La doble portada es una broma sobre el temor, la hipocresía y un sarcasmo apuntado a todas las instituciones y grupos con trasfondos religiosos y moralistas que creen ser superiores a los demás y tienen el descaro de estar siempre interviniendo en asuntos que afectan a una población que es diversa. Irónicamente a varias personas les podría haber resultado útil el uso de la portada falsa. No han sido pocas las personas que me han contado cómo en la calle los han increpado por el libro. A una niña que lo estaba leyendo en un parque una vieja le gritó “¡cochina!”. A un amigo que lo estaba leyendo en un café una señora con niños le preguntó si encontraba apropiado estar leyendo algo así en un lugar con niños presentes.

– ¡Qué horrible! … Otra cosa que me llamó mucho la atención es la frescura y soltura de los diálogos ¿Es algo que se te da fácil o es fruto de mucha escritura y corrección?

G. E. : Muchas gracias, que buen piropo. Parece que es algo que se me da, porque el libro no se editó ni corrigió casi nada. Fue todo prácticamente de corrido, en la marcha. Me guío de oído, siento, por cómo va sonando y si se entiende, va bien.

Gay G trabajo01

– Gay gigante no es un libro militante en el sentido de la lucha del MOVILH o IGUALES que son los grupos más conocidos por la ciudadanía ¿Cómo te sitúas respecto a esas organizaciones y sus preocupaciones?

G. E. : Yo me considero un activista. Este libro es parte de ese activismo y espero poder contribuir más en el futuro a que mas personas recobren la capacidad de ponerse en los zapatos de otro, y en consecuencia vayan modificando su modo de ver y sentir las cosas. No es un proceso que suceda del día a la mañana. Esta “lucha” es una lucha sentimental y lo que yo estoy tratando de generar, ofreciendo mi historia, es empatía.

UN VOLCÁN EN ERUPCIÓN.

– Un momento memorable en la historieta es cuando nos muestras tus tempranas preferencias por las Barbies, el agente Cobra o las Jem.

G. E. : No podían no existir. Fueron tiempos y momentos super importantes de mi vida, así que eran importantes para poder conocer más al Gay Gigante. También hubo que filtrar y poner lo que más me sirviera resaltar. Pero creo que habrán instancias nuevas para otros asuntos memorables que se perdieron y que podrían surgir en el segundo libro.

Gay G trabajo02

– Otra confesión notable es la de tu primera experiencia masturbatoria con Fox Mulder ¿Por qué la autobiografía se acerca tanto a una intimidad que para algunos puede ser casi intimidante?

G. E. : Tiene que ver con algo que te dije anteriormente. Este libro lo hice en un momento en que sentía que se había “terminado todo”. Podía hacer lo que quisiera y tenía un impulso de estar haciendo algo que podía ser lo ultimo que hiciera. Como si me fuera a morir. Super dramático y todo, pero me ayudó un montón. En un sentido, sí me estaba muriendo y lo hice.
Haciendo el libro me acordaba constantemente de una película animada setentera de Garfield, que vi un par de veces cuando era bien chico con mis hermanos. “Garfield in Paradise” se llamaba. En ella John Bonachon, Odie, y Garfield viajan de vacaciones a una isla símil de Hawaii. John, siempre medio cagón, termina en un hotel/motel bien malo que no tiene ni playa. Arriendan un auto para ir en busca de una y les pasan un Chevrolet Bel Air (esos autos redonditos sesenteros parecidos a un Cadillac). Buscando la playa se meten a una jungla y se encuentran con unos nativos que comienzan a arrodillarse y adorar el auto. Qué pasaba: En los 50s un mino tipo James Dean, en un auto igual a ese, había salvado al pueblo nativo del volcán en erupción sacrificándose a si mismo al tirarse con auto y todo al volcán. Obvio, el volcán se vuelve activo de nuevo, la princesa del pueblo nativo trata de ofrecerse y el volcán la rechaza y Garfield decide tirar el auto arrendado al volcán y salva a todos. Fin. Me acordaba de todo eso y sentía que existía un volcán en erupción que me iba a matar. Y que lo único que podía hacer para salvarme era hacer este libro y tenía que ser completamente honesto o todo este esfuerzo no serviría de nada. Tenía que ofrecerle mi vida y hacerlo en serio. Así lo hice.

– Y justamente tu comentario sobre  Garfield reafirma la idea de que Gay gigante está lleno de referencias a la cultura pop: cine, televisión, música…

G. E. : Creciendo no me acompañó tanto la lectura, pero sí todo lo audiovisual. Es divertido como todas las cosas que te van deslumbrando en distintos momentos de tu vida, se van anudando con otras cosas de ella, desde olores hasta tu propia sexualidad y luego mas de viente años después, todo eso son botones que existen y se presionan constantemente. Todo lo que vemos, escuchamos y absorbemos porque nos ha dado curiosidad o hecho felices, es uno.

 

Gay G Frida

 

EL VÉRTIGO Y LA TRANSPARENCIA.

– Los textos son muy importantes para el libro, tanto que su grafismo ocupa incluso páginas completas ¿ves los textos también como dibujos, como elementos de diseño?

G. E. : Así es. Por eso no quise usar una tipografía dentro del libro. Siempre quise escribir todo manualmente.Quise, además, crear dos instancias narrativas. Por un lado están las páginas completas de texto grande, que construyen la narración central del libro o la “voz en off” si quieres. Y por otra parte, están las viñetas (que pueden ser dibujos con anotaciones o segmentos con estructura de historieta) que actúan como ventanas en que la historia puede profundizar en algo que es nombrado. Esas dos jerarquías me dieron la capacidad de modular la cadencia de la historia.

– Ahora que lo dices, sí es cierto, todo se lee perfectamente sin necesidad de comprender esa sutileza narrativa. ¿Sientes que a la historieta chilena, pese a su diversidad le hace falta hablar de nuevos y más temas como este por ejemplo? ¿Es necesario abrir más las puertas de lo temático?

G. E. : Sé que hay bastante diversidad, pero no soy un gran consumidor de ella. De hecho, para serte muy franco, no soy un gran consumidor de historietas o novelas gráficas, sí tengo un par de preferidas, pero no miro mucho. Sí veo todas las películas que existen. De ahí y de la música me nutro. Aun así te podría decir que siempre es bueno que la diversidad se amplíe. También creo que las cosas pasan cuando pasan, y que cuando se fuerzan, se nota. Creo que hay que abrirle las puertas a lo diverso, y lo digo en el más amplio sentido de la palabra.

Gay G Fauna dotado

– ¿Estás sorprendido con el éxito del libro o lo esperabas? ¿Qué crees que es lo que ha conectado con tus lectores y lectoras?

G. E. : Sí y no.Estuve aislado en el año que tomó terminarlo, y cuando lo terminé fue bastante encima de su lanzamiento. En realidad no tuve mucho tiempo ni instancias para imaginar lo que pasaría después. Sólo pensaba “tengo que terminar, tengo que lograr terminar, tengo que lograr terminar esto y que me guste”. No paré hasta que así fue. Hubo meses al final en que de lunes a domingo las jornadas de trabajo duraban 16 horas (pareciera que cuando se dibuja, el tiempo muta, es en cámara lenta y usas TODO el día).  Sí tuve un par de momentos de vértigo gracias a unos pitos atómicos que llegaron a mis manos en alguna fiesta, y me puse a pensar en el juicio de mis pares por el tremendo acto de autoreferencia que estaba por cometer. Ese era el miedo tratando de manejar el auto de nuevo. A veces me doy cuenta que el libro es un éxito, como tu dices, porque no es algo que piense ni sepa todo el rato. Es raro. Es un alivio no haberme equivocado. Y también es un tremendo alivio para mi haber creado algo, por primera vez, que no me sirve solo a mi, sino que le servirá a muchos. Es como tener la conciencia tranquila. Siento que logré hacer parte de algo que tenía que hacer. También siento que estoy solo comenzando eso. Creo que lo que ha facilitado la conexión con los lectores, una vez que entran al libro, es su transparencia. Cuando están ahí y se dan cuenta de que hay una historia que es genuina, vulnerable y que no disimula nada, se baja una barrera y se logran conexiones. Hay empatía. Esta historia no es tan distinta a cualquier historia personal de otra persona, pero tiene la voluntad de que la vean. Ya perdió el miedo y quizás el lector ahí encuentra una compañía para ese niño o niña que en algún aspecto, también fue o es.

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