La senda del Errante: Viñetas vengativas.

POR CARLOS REYES G.

Que la historieta chilena está abordando temas históricos desde su vereda icónica ha sido reciente noticia en varios medios de comunicación. Este abordaje que no es nuevo (recordemos la adaptación a historieta de “Adiós al Séptimo de Línea en imágenes”, dibujado por Isidro Arteaga y las épicas historietas de Luis Ruiz Tagle para la revista Mampato, por citar solo dos casos de entre muchos) es variado y se sitúa entre la recreación histórica de «El golpe» (Cruz, Palomo); el acercamiento documental de «Los Años de Allende» (Reyes, Elgueta); pasa por la autobiografía de «Historias Clandestinas» (Ariel y Sol Rojas Lizana); sigue con la recreación con elementos ficcionales de «Santa María, 1907» (Pedro Prado); con la ficción casi poética de «Lota, 1960» (Figueroa, Romo y otros), hasta llegar a la absoluta libertad histórica de «La senda del Errante: Confesor», editado en abril de 2015 por Acción Cómics.

Errante

Un equipo liderado por el guionista Germán Valenzuela y formado por los dibujantes Danny Jiménez, Cristian Perez Bolton, Javier Bahamonde y Alonso Molina, más una portada dibujada por Luis Inzunza, se han atrevido a escarbar en la historia de uno de los hechos más infames de la historia de Chile: La matanza de Santa María de Iquique, ocurrida el 21 de diciembre de 1907, tema que comparten en veredas relativamente cercanas con la historieta de Pedro Prado.

Las tropas del general Roberto Silva Renard, bajo órdenes directas de las más altas autoridades del gobierno de Pedro Montt, asesinan a un alto e indeterminado número de obreros desarmados y sus familias. Se habla de alrededor de 3.600 víctimas que mantenían una huelga en la que pedían mejoras a las miserables condiciones de trabajo que las salitreras nortinas les ofrecían.

Errante 1 BAJAPágina de Danny Jiménez.

Es este contexto histórico que los autores de La senda del errante visitan desde la ficción, una ficción que, siendo parte del pasado, entierra eficazmente sus raíces en la indignación ciudadana de 2015. Los terribles hechos de 1907 sirven como punto de partida para la historia de un vigilante que, sin el glamour de sus símiles norteamericanos, quiere hacer justicia a las víctimas, buscando y asesinando a sus victimarios.

Los autores se nutren de algunos hechos probadamente históricos como la matanza y el ataque acaecido en 1914 al propio general Renard. Un supuesto anarquista, Antonio Ramón Ramón lo apuñala sin lograr asesinarlo en venganza por la muerte de su medio hermano, Manuel Vaca, uno de los obreros masacrados en 1907. La extrapolación nos lleva a la figura del misterioso Errante, personaje que, armado de su corvo, asesina sin piedad (en una historia llena de citas bíblicas como si del despiadado accionar de una ángel justiciero se tratase) a todos aquellos involucrados en la sangrienta matanza obrera, lo que lo acerca a la noción norteamericana de la justicia por mano propia, tan cara a íconos pop de marcado carácter fascistoide o directamente delirante como Harry el sucio o Travis Bickle, respectivamente.

Errante 2 BAJAEl errante según Javier Bahamonde.

La historieta usa como columna vertebral la confesión que El errante mantiene con un sacerdote (páginas dibujadas por Danny Jiménez) lo que permite que el lector viaje al pasado para enterarse de las tres historias restantes que van conformando la venganza del justiciero encapuchado y justifican de ese modo las páginas (de diversos estilos) realizadas por el resto del equipo de dibujantes.

Valenzuela demuestra en este, su primer trabajo profesional, un buen manejo del guión, simple y efectivo y el equipo de dibujantes logran, pese a la irregularidad que da la presencia de diversas manos, una narración clara y expedita. Pero a mi juicio, el mayor logro de La senda del errante es que logra hablar no solo de la Matanza de 1907, sino que permite incluso la posibilidad de una nueva lectura y es que lograría retratar una sensación ambiente del Chile de 2015 en que muchos son los que perciben cómo es que la justicia resulta a ratos esquiva o complaciente con nuestra corrupta clase política y empresarial y en que las demandas sociales de todo el país son frenadas y postergadas, una y otra vez. Valenzuela y su equipo exhiben (consciente o inconscientemente) una virulenta metáfora.

Abren la puerta del lado más oscuro de la negación de la verdad y la justicia: el advenimiento de la venganza.

Errante 3 BAJADibujos de Cristian Perez Bolton.

La senda del errante no es una más de esas historias de vigilantes enmascarados, es el reflejo de un sentir de un amplio sector del país cansado ya de la pedofilia de una parte del mundo eclesiástico, de la clara impunidad de las clases privilegiadas (tanto cívicas como militares) y que van desde delitos económicos hasta crímenes de lesa humanidad y encauza hasta el límite esa profunda emoción, hacia la única salida posible cuando ya todo lo legal ha probado su inutilidad, cuando ya se ha perdido toda esperanza en los estamentos sociales.

Errante 4 BAJAPágina de Alonso Molina. 

Resulta sintomático que en sus páginas de historieta se cuele parte de nuestra actual realidad aunque sea con una historia de un horror acaecido hace poco más de 100 años. Esta primera parte de La senda de errante, disfrazada de típica historia de aventura y venganza, nos advierte de la terrible posibilidad de que un Chile enfrentado por la injusticia, llegue a ser, en un futuro indeterminado, una palpable realidad.

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