Algunos de los secretos de Ozopolis

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En las próximas semanas los lectores chilenos podrán disfrutar al fin de uno de los trabajos inéditos en Chile del historietista Gonzalo Martínez. Se trata de Ozopolis. El guión ha sido escrito por el norteamericano Kirk Kushin  y aborda una nueva perspectiva sobre la mítica saga de Oz. Editorial Piedrangular lanzará el volumen en la Feria Internacional del Libro de Santiago, momento propicio para tener esta breve conversación con Sebastían Garrido, el editor chileno de Ozopolis y el propio Gonzalo Martínez, quienes revelan algunos de los secretos detrás de esta renovada visita al megafamoso mundo de Lyman Frank Baum.   

POR CARLOS REYES G.

 – Sebastián, qué te sedujo de Ozopolis para pensar en editarla en Chile…

Sebastián: Cuando Gonzalo me mostró los dos primeros números publicados en Estados Unidos, quedé gratamente sorprendido con la historia. No se trataba de otra adaptación de El maravilloso mago de Oz, sino de nuevas aventuras, con una estética propia y un ritmo interesante. Tampoco se trataba de una obra en la que los personajes de la clásica serie de novelas eran incorporados a una realidad más cercana al mundo real, al estilo del cómic Fables o de la serie de TV Once upon a time. Sin embargo, Ozópolis incorpora un aire nuevo, una revitalización tanto de la trama y de los personajes, pero manteniéndose fiel al espíritu original de la obra de L. Frank Baum. Por otro lado, aparte de su relación con un clásico de la literatura infantil y juvenil, el hecho de que los protagónicos fueran personajes femeninos, a mi parecer, le otorga a la obra una interesante perspectiva y otra forma de interacción en el desarrollo de los eventos. Es otro tipo de heroísmo, muy cercano, muy humano, inserto en un mundo de fantasía pero sin dejar de lado emociones y reacciones con las que el lector de todas las edades puede identificarse. Además, cuenta con la participación de uno de los primeros robots de la literatura: Tik-Tok, el hombre reloj, dibujado por Gonzalo Martínez ¿Qué más podía pedir?

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–  ¿Con qué se va a enfrentar el lector chiileno en Ozopolis?

Sebastián: El lector se enfrentará a nuevas historias, pero con un profundo respeto a la obra de L. Frank Baum. Esto se debe, en gran parte, al trabajo del guionista Kirk Kushin, quien es claramente un admirador de las novelas ambientadas en la tierra de Oz, tanto que fue uno de los invitados de honor de la WinkieCon, la convención de fans de El mago de Oz.

–  Gonzalo… Trabajar con la saga de Oz es algo potente ¿Cómo encaraste tamaño trabajo? ¿A qué desafíos te enfrentaste?

Gonzalo: Yo no era exactamente un fan y si bien conocía la obra, no sabía que en realidad eran alrededor de 40 libros de OZ. Tuve que hacer un trabajo de investigación al respecto.
Por otro lado, la propuesta desde un principio fue hacer un trabajo en la línea de Baum, no y retrueque del concepto original. Es este sentido la gráfica imperante del ilustrador W. W. Denslow era muy potente y pregnaba toda la obra. Así que, o tenía que “adaptarme” al estilo y diseños de Denslow o, en cambio, rediseñar toda la imaginería desde mi punto de vista. La eventual complicación de esto es que en el cómic, la imagen también es parte de la propuesta narrativa y puede dirigir la historia a lugares que el guionista no tenía presupuestado. Así que le avisé al Kirk que iba a rediseñado todo. Hay que considerar que él es un gran fan de la saga y por ello muy cuidadoso de la fidelidad a la obra.

Traje– ¿Qué criterios utilizaste en esta renovación?

Gonzalo: Lo primero fue darme cuenta que OZ es un mundo de mujeres poderosas, no necesariamente en el sentido de magia o “superpoderes” sino que en el sentido de carácter y protagonismo. Así que me enfoqué en ello tratando de capturar el espíritu feminista de la obra de Baum. Además, quise darle un enfoque “realista” a todo el vestuario en el sentido de que la ropa de las protagonista debiera ser algo que una chica de nuestro tiempo podría vestir sin que necesariamente estuviera disfrazada o haciendo cosplay. Me inspiré mucho en la ropa que usaba mi hija en aquella época, revisé muchas páginas de moda juvenil y le dí un toque «militar» al diseño en general. Diseñé la ciudad y todos los personajes en mi estilo, con una aproximación personal al tema pero siendo muy respetuoso al concepto general de la obra.

En relación a la narrativa, intenté ser muy saltarín. Quise dar un toque de goce y diversión, aun en las escenas más oscuras y por supuesto, como trato de hacer en toda mi obra, hablar en un lenguaje que, sin bajar el nivel ni la complejidad del mensaje, fuese comprensible tanto para lectores avezados de historietas como para aquellos que no lo son.

–  Justamente sobre eso… ¿Qué tiene o porqué la historieta de Ozopolis puede ser disfrutada tanto por un niño como por un adulto?

Sebastián: Ozópolis puede ser leída como una historia de aventuras, combinada con misterio, intriga y fantasía. Apela a referentes conocidos por gran parte de los lectores, aunque quizás muchos se sorprenderán al percatarse que Dorothy es rubia y un tanto diferente a la imagen dada por la película protagonizada por Judy Garland.

Muchos de sus personajes están en el imaginario colectivo, por las obras o por sus diversas adaptaciones a diferentes medios y formatos, por lo que puede disfrutarla quien vio en el cine la película ya mencionada o por quien conoció los personajes por actuales series televisivas.

– David Maxine escribió sobre la historieta: «Ozopolis ha superado mis más prometedoras expectativas y es una nueva y absolutamente encantadora historia de Oz» ¿Creen que la obra toca alguna fibra especial de sus lectores?

Sebastián: Creo que podría tocar varias fibras. Primero, la del imaginario, de la historia disfrutada en la infancia. Sus personajes están en constante evolución, pero también se preguntan constantemente sobre las condiciones de su existencia. Es el caso de las criaturas animadas por la tecnología o por la magia, quienes cuestionan la relación con su creador. Otra fibra es la de la construcción del hogar. En la novela, Dorothy, al golpear los tacones de sus zapatos mágicos, repetía «No hay lugar como el hogar». Pero, ¿cuál es ese hogar? ¿Por qué la protagonista terminó regresando y quedándose en Oz? Muchas de estas interrogantes son abordadas en Ozópolis.

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