Revista Ventarrón y la ciencia ficción

POR MOISÉS HASSON

Nueva entrega del investigador y erudito chileno en ciencia ficción, Moisés Hasson que aborda un nuevo momento del pasado de la historieta chilena. Para conocer más sobre el trabajo de Hasson sobre este tema, pueden visitar: http://bibliotecajuntoalmar.blogspot.com/

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La revista Ventarrón es casi una publicación desconocida en la historia del cómic en Chile.  La reseña más completa sobre ella está incluida en el inmenso trabajo de Eric Díaz, “La Historieta en Chile”, en donde explora cada uno de los siete ejemplares.

Dado que nuestro interés es la Ciencia-Ficción, nos dedicaremos hoy a visitar esta revista, enfocados en ese aspecto. Señalemos para comenzar que esta revista fue encargada al dibujante Máximo Carvajal, según el mismo nos cuenta, por Rafael Fuentes y se publicó bajo la editorial Blanco y cuando Máximo recién cumplía los 20 años.  Pero dejemos que el propio dibujante nos cuente esta historia: “…ocurrió de manera muy simpática. El jefe de hípica del Clarín, Rafael Fuentes había leído el relato aparecido en Vistazo y me busca, converso con él y salimos a la calle.  Era un día nublado con lluvia, se detiene en un quiosco y empieza a comprar revistas, me las pone en las manos y me dice: “Mire yo quiero algo así, haga una revista”.  Me da dinero para los gastos y yo me pongo a trabajar y sale en 1955 la revista Ventarrón.” (Entrevista en el número 3 de Bandido).

En esta, la “primera revista de historietas totalmente ilustrada en Chile” encontramos trabajos de ciencia-ficción de varios autores, mientras Carvajal explora los temas que serían sus grandes compañeros de vida: aviones y ciencia-ficción.  Siendo honestos debemos reconocer que las historias que se muestran tienen un innegable olor y aspecto con elementos de la no muy lejana –entonces- Segunda Guerra Mundial. Las aventuras espaciales contemplan invasiones a planetas enemigos, hay atentados sobre el “puente más estratégico del enemigo”, tropas aerotransportadas…, pero en cohetes, no aviones. Es decir, la trastienda del conflicto bélico tenía aún marcada a esta generación.

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La lista de los personajes de ciencia ficción, o que poseen elementos de ella en la revista, son: Tito, el interplanetario con dibujos de Ernesto López y guión de R. Morelli; El Capitán Ñeque con guión y dibujos de Patricio Zamora y Pancho Murano y Max Dardo de Maximo Carvajal.

Tito el interplanetario es el personaje que sale más temprano en la revista, a contar del ejemplar número 2. Dice Eric Díaz: “es un estudiante de la Universidad de Chile, corresponsal del diario El Espectador, que fotografiando al volcán Riñihue que ha entrado en erupción se topa con unos extraterrestres que se lo llevan al planeta Marte””.

 

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En las batallas entre las distintas tropas, Tito debe usar su ingenio aunque, por cierto, algunas inconsistencias en el espacio/tiempo hacen que debamos suspender nuestro sentido de la realidad para disfrutar de la historia.  Parece raro que sea tan importante destruir un puente cuando los vehículos se deslizan –no ruedan- sobre la superficie, y aún mas raro que habiendo bajado Tito desde un cohete deba usar la tan manida dinamita para destruirlo. Probablemente lo mas deficiente aquí es el guión, dado que el dibujo, siendo aún una muestra de trabajo juvenil, tiene suficiente interés.

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El Capitán Ñeque es miembro de las tropas que representan a los “buenos”, y presenta aventuras en el espacio: naves que se atacan como enjambres, bombas enviadas a destruir ciudades completas, defensa de ataques con cañones, tropas que cambian de bando, líder de los enemigos que huye y se refugia en el planeta Orcon. Toda la parafernalia de una guerra fratricida en donde lo más importante es la acción y no las personas.

Pancho Murano y Max Dardo es la historieta de un boxeador que gusta de “desfacer entuertos” (como El Quijote) que le llegan “por casualidad”, mientras Max Dardo es un científico con interesantes dispositivos. En el capitulo que conocemos, vemos que Chile se inclina por la energía nuclear y arma un ciclotrón para alimentar de energía a las provincias del norte, donde se encuentran las mineras.  Pero algo sale mal y, paralelamente, somos testigos de un caso de corrupción política que busca ser tapado mediante el secuestro de la hija del testigo.  Claramente podemos ver a Máximo siempre adelantándose a la época. Su dibujo ya muestra las dotes que lo caracterizarán años después, y de igual forma su guión es acertado.  Todo ello se realza al considerar que estamos hablando casi de su primer  trabajo, y que además el dibujante debía responsabilizarse de la portada y por la edición completa de la revista.

En resumen, un buen intento, y que resulta mucho más valioso considerando el tiempo de su desarrollo y el lugar de sus jóvenes creadores.

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One Responseto “Revista Ventarrón y la ciencia ficción”

  1. Mauricio García dice:

    Moises: Ventarrón, con sus historias creadas en Chile, es una muestra inicial de lo que logrará la historieta nacional algunos años después.
    Tengo algunos números y pese a la evidente copia de historietas gringas vale la pena leerlas para conocer los primeros pasos de buenos dibujantes.

    Saludos,

    Mauricio

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