La CF en Cabrochico

En esta nueva entrega, nuestro amigo, el investigador y erudito chileno en ciencia ficción, Moisés Hasson nos entrega una nueva pincelada sobre la relación del cómic chileno y la CF. Para conocer más sobre el trabajo de Hasson sobre este tema, pueden visitar: http://bibliotecajuntoalmar.blogspot.com/

POR MOISÉS HASSON

La revista Cabrochico fue una publicación creada en el gobierno de Salvador Allende, bajo el alero de la editorial estatal Quimantú y enfocada a los más pequeños. Prácticamente todas sus  páginas estaban dedicadas a la historieta, todas ellas de producción local y realizadas en forma exclusiva.  Como la mayor parte de la obra publicada en ese entonces, es hoy parte de un debate respecto a la capacidad didáctica de las obras, tras una declarada des-acreditación de los cómics extranjeros especialmente norteamericanos (Realizada por Ariel Dorfman en aquella época), sumada a unos, muy transparentes mensajes político culturales en las moralejas de las obras del período.

Durante la mayor parte de su vida editorial, Cabrochico tuvo una aparición semanal, y aunque pueda parecer algo extraño, sí tuvo un notable interés en la ciencia-ficción, así como en la fantasía, probablemente por la facilidad que permite mirar las cosas con otra óptica estando en otro mundo, otro tiempo y con otros seres y enfocar desde allí una mirada más crítica y más ideológica respecto del presente.

Caleuche de Lincoln Fuentes y D. Echeverría.

 

Al respecto, en Cabrochico número 4 se incluye una suerte de editorial escrita por Saúl Schkolnik, director de la revista y guionista de la mayoría de las historietas. En ella Schkolnik explica el sentido profundo de una revista como Cabrochico sobre todo a partir del contexto que hay tras las aparentes revistas de entretención para niños. De lo que se trata es de romper con esa forma de dominación que opera sin que siquiera nos demos cuenta y que es el resultado de intrincados mecanismos ideológicos que actúan sobre los más pequeños.

Dentro del ámbito de la historieta realista, destaca el trabajo de Lincoln Fuentes sobre la nave espacial Caleuche II  en su búsqueda de la primera versión de la Caleuche, desaparecida sin rastros luego de su primer viaje de exploración.  Aún cuando es una serie continua, en general se estructura en aventuras auto conclusivas, de 1 a 3 capítulos, de 2 a 5 páginas, y publicada a contar del número 3 y hasta el final, acaecido en el número 19. Esta obra se encuentra en un comienzo con guiones de R. Schkolnick y para luego ser continuada por D. Echeverría.

A pesar de estar enfocada en niños, y ser sus personajes principales dos menores de distintas razas, es una buena expresión del trabajo de Lincoln Fuentes en el ámbito de la CF.

Dentro de los diversos  personajes que se desarrollaron en la revista, uno de los más recordados es Mañungo, un niño campesino que cuida animales en el campo y vive  diversas aventuras con sus amigos y su mascota, un cóndor. En varias de las historietas de Mañungo aparecen seres extraterrestres, naves espaciales.  Mañungo siempre termina ayudando a estos seres, y de paso enseñándoles algo.  El dibujo es del dibujante Guidú (Guillermo Durán)  En general se lo encuentra en múltiples números de la revista, y en numerosas portadas.

 

Una muestra del arte de Gudú para la serie Mañungo.

Otros personajes con aventuras de ciencia ficción son “Martin y Kano”, un cómic algo mas infantil que la ya referida Caleuche, dibujada por Jaild Daccaret.  Se publicó en varios números con historias auto-conclusivas desde el ejemplar 40 de la revista en adelante, además de las portadas de ambos personajes aparecidas en los ejemplares 49, 53 y 70.

 

Los geniales Martín y Kano de Jaild Daccaret.

Hay además otra serie de obras auto-conclusivas distribuidas en diversos números y en las que abundan lostemas fantásticos. Citemos,a moodo de ejemplo, “Año 2.200”, publicada   en el primer y séptimo ejemplar de la revista con dibujos de Guidú y guión de Schkolnick; o “El Tesoro de Cadmio”, en el número 24 acerca de un grupo de extraterrestres en la antigua Grecia y el comienzo de la civilización, dibujos de Ariel y guiones de Sonia.  Otro buen trabajo fantástico son las representaciones de los mitos de la Isla de Chiloé, con dibujos de Pepe Orellana y guiones de Cifuentes-Niño.

Dentro del ámbito de la fantasía, además de la desmitificadora serie de los llamados anti-cuentos y especialmente en el ámbito gráfico, resulta interesante destacar el trabajo de Ariel en la serie “Panchito en la tierra de la Fantasía” con  un desborde de interesantes elementos gráficos y oníricos pocas veces visto hasta ese entonces en los artistas chilenos.  Panchito se publicó entre los números 13 al 18.

En el ámbito de las portadas debemos destacar los trabajos de Guidú, y en la primera veintena de ejemplares, los geniales trabajos del argentino Oski, que por aquél entonces vivía y trabajaba en Chile. Una anécdota de Oski referida por el dibujante y humorista gráfico Palomo, retrata en parte el estado de situación de la época: Estos boludos – dice Palomo que dijo Oskila están cagando, me rechazan una portada porque pinté el pasto rosado, el tronco del árbol verde y el follaje naranja. No entienden un carajo. Están prohibiéndoles a los niños la ficción porque es contrarrevolucionaria” (2)

 

Portada de Oski.

En Cabrochico también trabajó Luis Jiménez Cortés, el único dibujante y caricaturista, detenido desparecido en 1973, pocos días después del Golpe del 11 de septiembre, según el estudio de Jorge Montealegre publicado en el volumen “Apariciones y desapariciones de Luis Jiménez”,  de Editorial Asterión, durante el 2012.

La revista tuvo una historia algo agitada, como mucho de lo que sucedido en el periodo 1971-1973.  Cabrochico tuvo en sus comienzos un éxito fulminante, y pasó de la periodicidad quincenal a mensual, para comenzar a decaer luego, y finalmente terminar en diciembre de 1972, luego de 70 ediciones.

“Fui el creador de la idea de esa revista (Cabrochico), como jefe del departamento– dice Abel Romero uno de los grandes dibujantes de la época- Pero mis ideas no las entendió Saúl Schkolnick, el director, y Patricio García, el editor, no sabía mucho en ese tiempo. A Oski lo trajeron para la portada. Al ver el producto final, el primer número, lo señalé así a Guillermo Canals, gerente general de Quimantú, que venía de Zig Zag. Se vendió bien al principio, pero señalé que no tenía más de seis meses, ya que el mensaje político, que debía ser sutil, fue muy fuerte.” (1)

 

Mañungo en portada de Cabrochico.

Hoy día la revista esta casi “desaparecida” en los mercados de revistas usadas, probablemente por varios motivos.  Uno de ellos fue la destrucción, voluntaria u obligada de sus ejemplares, dado que tuvo la suerte de muchas otras publicaciones de la editorial Quimantú, descalificadas sin ningún análisis en un ambiente muy politizado. He leído de casos en que fueron destruidas por los padres preocupados de tener “literatura marxista” que pudiera ser hallada en su hogar en un allanamiento luego del Golpe Militar de 1973. Incluso he sabido que la Biblioteca Nacional debió comprar una colección completa hace unos años a un coleccionista para tenerla en sus archivos.  Una pena que consideraciones políticas hicieran desaparecer una rica cultura y que una parte parte importante de la historia de un país se haya perdido de ese modo.

(1) Entrevista a Abel Romero, disponible en www.ergocomics.

(2) Historieta chilena 1970-1973, El periodista Año 3, Nº 90, Viernes 16 de septiembre de 2005, disponible en http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1809/printer-70459.html

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4 Responsesto “La CF en Cabrochico”

  1. Mauricio García dice:

    Moises: Muy buen aporte al tema CF.

    Dato relevante es que, como señalo Abel Romero, la revista termino en 1972 por no haber cumplido con las expectativas y tener excesos ideológicos que hicieron que perdiera mercado a productos como Mampato.

    Saludos,

  2. Moises Hasson dice:

    Mauricio:

    Gracias por tu apoyo. De todas formas, y vista con ojos de hoy día, la verdad es que la revista no era tan politizada como la presentan. Lo que pasa es que no era neutral frente a muchos temas, y efectivamente busco educar en principios como justicia y equidad, de forma bastante transparente.

    El problema es que en ese tiempo, y lo digo por que lo viví, TODO se miraba siempre bajo un prisma sumamente político en todos los bandos.

    Estoy seguro que si miro la prensa de la época puedo encontrar descalificaciones desde el primer numero y hasta el ultimo.

    Creo que algo de esto hay en el estudio sobre el desaparecido dibujante Luis Jimenez que realizó J. Montealegre.

    Saludos, Moises

  3. monica dice:

    hermoso y digno de mi admiracion y respeto

  4. Eduardo Ravanal dice:

    Lo más políticamente fuerte en Cabrochico eran esos insertos a media revista que se podían desprender y que estaban dedicados a los padres y que hablaban de la lucha de clases y la organización del pueblo en contra de la clase opresora.
    Las historietas, y con la perspectiva de ahora no tienen un mensaje fuerte, quizás en los años ’70 se podía ver así, pero en esa época yo era un niño y sólo recuerdo lo entretenido de las historias, en especial la nave espacial Caleuche y Martín y Kano.

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