Chile en Viñetas: “Calidad Solidaria”

 

POR CARLOS REYES G.

A veces sucede que los proyectos solidarios funcionan a la usanza del viejo adagio de “A caballo regalado…”, lo que deviene a menudo en que el fin perseguido suele ser más importante que la calidad artística de los proyectos involucrados, la que se sitúa a menudo en un segundo plano y que muchas veces resulta ser además de cuestionada calidad.

Afortunadamente este no es el caso del libro “Chile en viñetas” (Producido por Tábula Rasa) pues a mí me parece que la obra resultante (Que persigue el laudatorio fin de apoyar económicamente a La Corporación para la Nutrición Infantil, Conin) ofrece refrescantes y revitalizadores trabajos de gran calidad de un puñado de jóvenes autores de cómic chileno.

Lo que me lleva a hablar de este libro de cómic no es sólo que su fin sea absolutamente loable, sino que por sobre todo, el trabajo ofrecido me merece especial atención.

 

EL LIBRO
Las 15 historietas realizadas por un nutrido grupo de autores, algunos de ellos desconocidos para los lectores de cómic chileno (sin contar a los 7 artistas invitados) lograron contar contundentes historias en pocas páginas (Entre seis a ocho) demostrando, al igual que ya lo hiciera antes la serie web In Absentia Mortis, que pese a los agoreros comentarios de siempre, demostró que se podía ser sólido y contundente en poco espacio. Se nota que la gente de Tabula Rasa con Hellis Leiva a la cabeza aguzaron sus sentidos para preguntar y comprender mejor el pulso del momento, escuchando sugerencias y abriéndose al amplio espectro del cómic, medio que ellos reconocen haber descubierto hace muy poco tiempo atrás. Punto para ellos y prueba nuevamente de que la mirada de quienes observan a la historieta desde fuera, a aveces es mucho más certera que la de quienes están, a veces, demasiado cerca de ella.

El volumen tiene varios elementos sobresalientes: Una cuidada edición en blanco y negro con lomo, impresa en papel bond ahuesado (que varios autores y editores han estado usando últimamente en afortunado desmedro del couché) un tamaño apropiado, gran cantidad de páginas, 180 para ser exactos, un precio imbatible, una variedad gráfica cuya calidad se mantiene a lo largo de las páginas de todo ellibro y la capacidad de los autores para narrar en imágenes, historias que se alejan claramente de los temas que el lector de cómics suele esperar, abriendo el espectro a nuevos enfoques que, a mi juicio, ya se venían explotando, pero que aquí, al verlos compilados en un solo volumen vienen a confirmar dicha intuición que para mí continúa la apertura nuevos caminos de desarrollo de una historieta chilena que está justamente buscando nuevos paradigmas diferenciadores.

 

LOS AUTORES
Es cierto que hay trabajos más logrados que otros, pero la mayoría de los creadores han apostado por una mirada que, sin ser autobiográfica, recoge elementos de la vida en común de la sociedad chilena, tema propuesta por los editores del libro. Esta realidad local tamizada por cada guionista y dibujante se cuela entre las viñetas. La protesta estudiantil, el tema femenino, la frustración, la mitología, la aventura, la cotidianidad, todo ello se cruza a lo largo del libro para crear un fresco del Chile de hoy, tanto del país real, concreto, como del imaginario, del imaginado, del soñado, del buscado.

A primera vista y abriendo el libro el gran descubrimiento gráfico del volumen fue para mí Rodrigo López y su cómic City Tour (López es también autor de la portada del libro), pero al leer las historietas una a una surgen más y más nombres, acá por una atrevida forma de narrar, allá por un guión simple, sin pretensiones y altamente efectivo. Como compilación es evidentemente un Frankestein retorcido, como toda obra que recopile una variedad, pero al mismo tiempo abre puertas, sugiere y como ya se ha hecho en el pasado, representa cierto estado de situación de un instante, un escáner a la narrativa gráfica del 2012.

En las páginas de “Chile en viñetas” se van a encontrar con los trabajos de gente que envió sus páginas y se sometió a la selección de Tabula Rasa y su equipo editor. El resultado al abrir el libro es como era de esperar, saludablemente disímil.

Al hojearlo se encontrarán con la breve, pero contundente historieta  “Hora de almuerzo” del dibujante y guionista Claudio, Caoz, Muñozque incluye un guiño a Pulp, otra creación del talentoso creador temuquense ; le sigue la escueta y perfilocortante profundidad de “En el cerro” de Javier Bustos, Sebastián Lizana y Mario Abarca; la triste incertidumbre de “Tras el cemento” de Francisca Cárcamo; la simplicidad de “El amor” de Kobal, Alonso Molina y Maycols Alfaro; el humor cotidiano de “El hombre es casi un creador” de Margarita Toledo; el quiebre del círculo de la soledad planteado en “La Razón del cliente” de Cristián Sandoval; El gótico metropolitano de Fernando Valenzuela en “El viejo del saco”; la simple pero efectiva tour de force narrativa en “Dulce espera” de Maycols Alfaro y de  Juan, “Nitrox”, Márquez; el humor equívoco y coyuntural de “Vacaciones en Marcha” de Francisco Rivera, Carlos delgado, Moisés Galleguillos y Diego Galleguillos; la cruda realidad destilada en “Dar el ejemplo” de Daniela González, Diego Zúñiga y Kote Carvajal; la mitología al servicio del actual estado de situación de Chile en “La Marea” de Sebastián Castro y Josu Hernández; La mixtura de citas, y fantasía tan usual en Brian Wallis y Francisco Inostroza, esta vez en las páginas de “Anatema” junto a Rodrigo Vargas y Sebastián Castro; el humor y el desenfado porteños de Sebastián Castillo y Necrotax en “Zink” y la historia teñida de respetuoso desenfado en “Las aventuras de O’Higgins en Europa” de Erick Milla y Claudio Caoz Muñoz.

El libro se completa con la presencia de artistas especialmente invitados por el equipo compilador y que ya se han hecho conocidos porque han venido realizando, en su mayoría, abundantes proyectos de web comics, con énfasis en el humor como es el caso de Julio García Lazo de “Ando con los monos“; Ludo de “Papel Ilustre”; Alfredo Rodríguez de “Siento y miento”; Sephko y sus “Sephko cómics”; Daniela Thiers con “Alegría y Sofía”; Felipe, Felo, Lira con “Quejas de mi vida” y Sergio Miranda con “Pequeña Esperanza”.

 

EL POSIBLE LECTOR
Este libro pide la suspensión de las suposiciones y los preconceptos, de lo que creemos-queremos debiese ser la historieta chilena y sugiere que dejemos de preocuparnos por si está o no tal o cuál autor y por qué no está (¿Supiste que lo sacaron, se bajó?) “Chile en viñetas” pide eso y más, exige que nos metamos la mano en el bolsillo y no sólo por ayudar a Conin, sino porque el libro efectivamente funciona.

Hay que comprar este libro, pero no para nosotros, sino para nuestras madres- padres, abuelos-abuelas, primos- primas, amigas y amigos que de seguro lo disfrutarán mejor que muchos de nosotros, habituales lectores de cómic, a veces llenos de conceptos anquilosados y estereotipos propios del ghetto autocomplaciente. Es hora de abrir las puertas a la brisa vivificante que se viene, te guste o no, y que ya está llenando las páginas virtuales y físicas de los nuevos autores… y con qué empuje, con qué vitalidad.

Lo que importa es que hoy existen en Chile talento y ganas de contar. Ya es hora de comprender que no hay historieta chilena, que no existe como la imaginábamos hasta hace unos años atrás, que no hay indicios ciertos de LA historieta chilena, o a menos de una única y monolítica historieta local, porque lo en realidad existe son muchas historietas chilenas, unas excluyentes, otras incluyentes, algunas rabiosas, otras más amigables, malas, buenas, independientes o institucionalizadas, atrevidas y conservadoras, muy intelectuales o demasiado ligeras.

Finalmente siento que lo único importante en todo esto, lo único que el lector juzgará más allá de este círculo, no son nuestras opiniones al respecto, ni lo que creamos que es la historieta chilena actual, ni siquiera lo hará por nuestras buenas intenciones, sino que nos juzgará por lo único que realmente importa y perdura: las publicaciones, las páginas de cómic que seamos capaz de hacer y que finalmente son las que están ahí afuera, dando la cara por nosotros y que nos representan frente ante el más duro e insobornable juez posible: El público.

En buena hora siento que Chile al fin empieza reflejarse lenta y efectivamente en viñetas.

Más información sobre el proyecto en: http://www.tabularasa.cl/comics/chile-en-vinetas/

 

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No Responsesto “Chile en Viñetas: “Calidad Solidaria””

  1. […] Además del programa dedicado al libro, Carlos nos regala una reseña con una reflexión mucho más personal e íntima, que pueden leer y comentar acá Chile en Viñetas: “Calidad Solidaria” […]

  2. […] páginas virtuales y físicas de los nuevos autores… y con qué empuje, con qué vitalidad.Ergocomics Un libro tan hermoso como su causa, 16 historias de no más de 5 páginas, llenas de colores, […]

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