Azul Blaseotto: Narrativa gráfica y No Ficción. Parte 2 (de 2)

Por Carlos Reyes G.

Continúa la interesante entrevista  a la fotografa y artista visual argentina, Azul Blaseotto y su trabajo sobre la narrativa gráfica  documental que la ha llevado a colaborar en interesantes inciativas al respecto y a realizar su propio aporte que detalla en esta nueva entrega.

Azul Blaseotto nació en 1974 en la ciudad de Buenos Aires. Es artista visual y autora integral de historieta. Estudió en la escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón-IUNA en Buenos Aires, Argentina, y realizó el posgrado “Art in Context” en la Universidad de las Artes de Berlin, Alemania. Actualmente vive en Buenos Aires. Co-coordina el espacio „La Dársena_Plataforma de Intercambio y Pensamiento Artístico“. Allí organizó la muestra „Documento(s)“ en el marco del Festival Viñetas Sueltas 2010 con presencia de autores latinoamericanos y europeos. Participó en la organización del „1er. Congreso Internacional de Historieta en la Argentina Viñetas Serias“. Sus textos, historietas y fotografías han sido publicados en Pagina12, Ramona, Eigenart, Jungle World y Comikaze, así como también en publicaciones de arte en Argentina, España, Alemania, Canadá y Croacia. Su obra está conformada por dibujos, fotografías, intalaciones, films y publicaciones.

Más informaciones en: www.azulblaseotto.blogspot.com

Mis agradecimientos a Azul por su tiempo y por compartir sus reflexiones con con todos nosotros.

La 1º Parte de esta conversación puede leerse AQUÍ.

El periódico argentino Página 12 publicó una nota de Alejandra Dandan sobre el desarrollo del alegato defensor en el jucio causa ABO, acompañado de uno de los apuntes documentales de Azul Blaseotto.

 

HISTORIETA Y DERECHOS HUMANOS

– ¿Que puede otorgar la narrativa gráfica al registro documental que no esté superado por el cine o la palabra escrita?

La primera cuestión no es qué medio es superior a otro, sino cual medio permite en tal momento a visibilizar determinadas tramas, las complejas, en todo su despliegue. Y luego está la cuestión, claro, de quién empuña el medio. La narrativa gráfica, cuando está bien empleada, puede reunir en sí misma a otros formatos (fotografía y palabra escrita). La primordial instancia comunicativa que  plantea la foto puede verse enriquecida por la inclusion de la instancia “expresiva” como es la del dibujo. Hay un tiempo de ejecución y dedicación que denuncia el dibujo, que instigan al lector a recepcionar de otra manera, y esto puede provocar distintos niveles de aprehension de lo que está leyendo. El tiempo del cine, y la actitud del espectador de cine no son los mismos que los del lector. La narrativa propone un otro tiempo. El tiempo de estar inmerso en la potencia evocadora de la imágen dibujada para destejer una trama.

– Has estado ocupada en el último tiempo dibujando los juicios de DDHH en tu país… Cuentame sobre eso.

Argentina es el primer y único país latinoemaricano hasta el momento en juzgar a los responsables del terrorismo de Estado que la última dictadura militar instaurara en el país. Debido a que los juicios son orales y públicos pero no está permitido sacar fotos ó grabar videos (la única filmación autorizada  es la del INCAA – Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), la agrupación H.I.J.O.S (que nuclea a los Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) junto al I.U.N.A (Instituto Universitario del Arte) lanzaron en 2010 la convocatoria para dibujar en los juicios, y guardar así una memoria gráfica. Me sentí directamente interpelada por la propuesta y empecé a asistir a los Juicios. Comencé no siguiendo una causa en particular, sino, por cuestiones prácticas ligadas a mi disponibilidad de tiempo y espacio, yendo a las audiencias aquí en la Ciudad de Buenos Aires (hay más en la Provincia de Buenos Aires y en el interior del país). Luego me di cuenta que más enriquecedor seguir algunas causas más de cerca, porque cuanto más se conocen los hechos, sus protagonistas y el relato, mejor se los puede retratar. Con “mejor” me refiero a saber qué dibujar y qué no. Porque después de asistir con frecuencia a las audiencias y tener siempre el mismo punto de vista físico, las espaldas del público por ejemplo, una comienza a preguntarse cuál en realidad es la cuestión diferencial entre dibujar ó sacar una foto. Y cuál es la relevancia visual de ciertas imágenes. ¿Cómo se crean nuevas imagenes, que no sean un panfleto, ni una repetición de lo ya existente? Recién allí empieza el desafío. Los ojos empiezan a mirar de otra manera. Se transforman en orejas y una empieza a captar las concatenaciones entre lo que se dice y el lenguaje corporal que lo origina. A veces son los detalles los que importan, a veces la situación en su conjunto.

 

Parte del alegato de la defensa en el juicio, visto por Azul Blaseotto.

Otra cosa que me parece fundamental es no volver a victimizar a las víctimas. Quien se sienta a dibujar entre el público está tentado de dibujar a los testigos querellantes, porque son quienes están ubicados de frente. Pero lo que creo más relevante de visualizar es a quienes hoy día intentan ocultar sus rostros, así como sus acciones pasadas.

Y para dibujar a los acusados hay que desarrollar una larga paciencia. Por la mecánica misma del proceso judicial pueden pasar meses hasta que el acusado declare. Y como público en realidad puede ocurrir que te desilusiones porque el día que estaba previsto el descargo del acusado, éste se niegue y no declare ( y está en su derecho de hacerlo). Es un trabajo de hormiga, de ir, y volver a ir hasta que un día lo tenés ahí, frente a vos. Pero puede ocurrir también, que en ese momento te pongas tan nerviosa ó triste que no puedas mover la mano. Las primeras veces solo pude llorar. Y cuando por primera vez lo vi a Jorge Rafael Videla en persona, no pude reaccionar. Justamente ése fue un momento muy interesante: no estaba allí la persona con gesto adusto, mirada al frente, marcial y desafiante, que una conoce de las fotos de hace 30 años. Quien estaba ahí sentado era un señor más bien chiquito, con el cuerpo contraído, enfundado en un traje claro, canoso y con cara de tío bueno. El registro en dibujo documental puede enfatizar  simultáneamente lo real y lo paradojal de lo real.

En mi experiencia, es luego de incorporar cierta cotidianeidad de la instancia juicio (algo que una solo conocía por las películas) que se puede dibujarlo. Creo que hay que encontrar un justo medio entre implicancia afectiva y objetividad científica para retratar a genocidas militares, cómplices civiles, abogados mercenarios, fiscales y testigos que podrían ser las abuelas ó hermanos de una misma.

 

LA RÉPÚBLICA DIBUJÍSTICA  ARGENTINA

¿Te interesa lo que sucede en la historieta Argentina hoy?

Es una pregunta compleja. Yo no separo demasiado entre “arte, “ilustración” e “historieta”, y a veces llamo historieta a producciones que los fundamentalistas deshechan. Creo que en Argentina hay creatividad y creadores para tirar al techo. Si se ve todo en su conjunto, el panorama es excitante. Pero si nos ponemos fundamentalistas (para historieta aplicaría solo la página ó tira dividida en cuadritos, dibujo simplificado y convencional, inclusión de globos de diálogo y/ó onomatopeyas, reproducción industrial, y preferentemente peripecias de personajes reconocibles), el interés decae. Los guettos de puristas siempre devienen en charcos de estancamiento y conservadurismo.

En mi experiencia lo que se asume como “campo de la historieta argentina” tiene muchos puntos en común con lo que sucede en el campo del arte argentino. Ésta es la opinion personal de quien tiene un pie en cada campo, por cierto. Valga también la aclaración de que no me refiero a las excepciones, que las hay, sino a lo hegemónico. El peso de la tradición es terrible, y va de la mano con el miedo a seguir un camino propio. Un peso sostenido por una cultura autoritaria y machista, en la que se educaron y fueron disciplinados todos los actores del campo: alumnos, profesores, críticos, investigadores, periodistas, curadores, creadores y editores. Es la cultura clientelista y vertical. Y luego lo que engendra ésto es el endiosamiento de un elegido, el culto personalista. Todos los espacios de exposición y venta tienden a ser monopolizados por un solo autor, al que se lo cataloga de “joven” y/ó “emergente” y/ó “nueva generación” en contraposición al “padre”. Y así estamos, obturados por adelante y por atrás.

“Dora”, la novela gráfica del argentino Ignacio Rodríguez Minaverry.

No obstante hay un ecosistema favorable a la historieta en Argentina, y es el ecosistema en su conjunto y sus productos lo que me interesa. Seguramente omito cosas importantes, pero nombro algunas historietas que me parecen importantes hoy (un hoy que circunscribo a esta década):“Dora”, de I. Minaverry; “Llegar a los 30”, de E. García; de M. Depetris y J. Quien conozco cosas sueltas que me dan ganas de más; la cruzada que lleva adelante Berliac desde su blog es muy interesante también. El grupo “Niños”, que autopublican su revista homónima. Las iniciativas que incluyen a la historieta como punto de partida y apuntan a más que el entretenimiento ó el chiste entre amigos son muy elogiables, como el trabajo de  la UNHIL (Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán), por ejemplo, y sus preocupaciones sociales y pedagógicas.

“Llegar a los 30” de Ezequiel García

 

También publicaciones más innovadoras, y que lamentablemente no existen más, como “El Tripero” ó “Suda Mery K”;  revistas nuevas, con otro enfoque, como “Clítoris”; espacios de exhibición, como lo era “LDF” ó lo es “Plataforma La Dársena”, que son lugares autogestionados y abiertos a la experimentación; el mismo festival Viñetas Sueltas y el Congreso Internacional de Historietas Viñetas Serias, que posibilitaron la interacción con autores del interior y de Latinoamérica. Y los blogs, naturalmente, entre los cuales Historietas Reales es un referente.

Portada de “Clítoris”

Me gustaría agregar una pequeña referencia a Europa. Me resulta inevitable ya que viví allí y aún hoy participo de la escena. Allí hay cantidad de espacios de exhibición (públicos y privados), performances historietísticas participativas, festivales (para todos los gustos), revistas, etc y  nodos académicos de investigación no historicista, sino conceptual. Eso pasa porque la forma de pensar, o sea la cultura, es diferente. Por supuesto que hay subsidios, fondos y becas impensables para la Argentina y/ó Latinoamérica- al menos por ahora. Hay allí lo que yo llamo “apertura de mente” (más interesada en crear, proponer, decir, que en reproducir) y un “no-miedo al que dirán”. Hay también librerías especializadas donde en una misma mesa se encuentran los libros de Mondadori, Coconino Press etc.. y libros autoeditados con tapas de carton pintadas a mano. Un “grosso” internacional y un local, sin distinción. El que elige es el que consume. Pero a la mesa de distribución llegan todos. Por otro lado los museos compran historieta, y los historietistas no están tan snobicamente afectados al punto de abjurar del arte. La autogestión es importantísima, y la reflexión sobre como instalar los propios temas entre el público, también. A su vez el público lector es más exigente. Otra aspecto esencial es la educación. Siempre hablando en términos generales, los historietistas europeos suelen provenir de las universidades (los diseños, bellas artes ó artes visuales, etc…). Aquí es al revés. Por un lado hay “escuelas de historieta”, y por otro las universidades de “Arte”. Esta tabicación es para mí, nefasta. ¡Cómo si pudiera separarse la forma del contenido! Lo que importa allá, culturalmente hablando, es el producto, no la disciplina. Y los productos provienen de una determinada educación visual, integradora. Dividir y compartimentar la apreciación visual es quedarse ciego- ó al menos, tuerto.

La 1º parte de esta entrevista puede leerse AQUÍ

 

Parte del interesante trabajo que realiza la Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán, UNHIL.


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