PATO GONZÁLEZ: EL MITO PORTEÑO

Por Carlos Reyes G.

El Chile gráfico tiene muchas deudas con sus artistas. Cuando el sábado 5 de septiembre de 2009, Pato González nos abandonó, su figura pasó a engrosar la larga lista de esas deudas que duelen. Autor porteño, invisible para algunos, un héroe para  otros. Fue un dibujante de un trazo inconfundible. Pato González fue maestro de muchos dibujantes seducidos por su enorme talento, devenido en un ícono contracultural, debido a su legendaria personalidad de autor maldito. Su producción – no demasiado extensa- de los años 80 y 90, lo elevaron a la categoría de mito viviente y lo convirtieron en referente insoslayable de la gráfica porteña. Su vida de trotamundos lo hizo deambular por el extranjero y su obra recorrió las páginas de esas heroicas revistas independientes chilenas que protagonizaron el boom de la historieta en los años 80: “Trauko”, “Bandido”, “Catalejo”, “Matucana” y “Ácido”. En 1992 obtuvo el primer lugar en el “Salón de Comic e Ilustración” de Valparaíso y llegó a exponer dibujos suyos hechos en servilletas en el bar “La Playa”. Todo lo que su pluma tocaba se volvía fantástico. Quienes recibieron de regalo alguno de sus cientos de dibujos, pueden dar fe de aquella magia creadora.

El propio autor, en una entrevista que se le realizó en la antigua revista “Bandido” Nº 7  de 1989, recuerda así su infancia:“Muy entretenida porque tenía un grupo de 10 o 15 amigos que nos juntábamos todas las tardes después del colegio en un patio grandote a jugar al trompo, volantín, las famosas comisiones encaramadas en los techos (…) De todas estas correrías entre «latas y gatos flacos» me quedó un gran amor por los cerros y callejones porteños”- y agrega- “ En el colegio era un desastre para todos los ramos -sobre todo de matemáticas- menos artes plásticas, que eran las únicas horas a la semana que ponía interés en lo que decía el profe y eran las únicas en que trabajaba”.

Mirando al lente, un joven Pato González, al fondo, el guionista Udo Jacobsen y el dibujante Martín Cáceres en los locos años 80 en Valparaíso. Fotografía de Antonio Arroyo.

Cierta vez, el mismísimo Renzo Pecchenino, “Lukas” escribió una carta al editor de la revista Mampato, recomendándole a un tal Patricio González, muchacho de apenas 17 años de edad: “Tenía unos dibujos que había hecho en el tiempo del colegio – Relata González en la entrevista de “Bandido”- y se los mostré con mucho nerviosismo al maestro Lukas, quien una vez que desenrolló los dibujos  que yo le llevé envuelto en una ordinaria cartulina. Me alentó a seguir dibujando y me dio una tarjeta de presentación para la revista Mampato. Desgraciadamente llegué tarde porque la editorial Gabriela Mistral abandonó las revistas y se pusieron a imprimir envases de productos”.

Un joven Pato González se propuso estudiar veterinaria. Finalmente se presentó a una prueba especial para postular a carreras relacionadas con el dibujo. Ciertos problemas familiares le impidieron realizar esos estudios. Más tarde, y ya en Santiago, estudió dibujo técnico y  publicitario. Como era dable esperar, abandonó los estudios  en el 1º semestre por considerarlos fríos y creativamente limitados.

En la antedicha entrevista de “Bandido”, González es calificado como un cultor del comic de autor, dotado de una paleta que es “un festín de colores, un barroquismo cromático que no se cansa ni exaspera”. Es también descrito como un hombre de ojos rojos y de “una apariencia aún más fantasmal, de dos noches sin dormir para poder terminar de pintar el comic que publicamos en el número anterior”.

En la entrevista ya referida, el creador habla de su, por ese entonces, periplo de tres años por Europa en que desarrolló: “ distintos trabajos para subsistir, entre los cuales nadie me cree que cuidé guaguas, pero es verdad (…) Justamente cuando cuidaba de tres guaguas después de contarles algún cuento para hacerlas dormir, me tiraba de cabeza a la biblioteca del dueño de casa, y es que la mayoría de los franceses tienen tapizadas sus bibliotecas con Bande Dessinée, o álbumes de cómics para nosotros. Fue entonces cuando descubrí la genialidad de Moebius (Jean Giraud), Druillet, el argentino Juan Giménez, Manara…”

Respecto de su inconfundible estilo de dibujo, diría también en aquella ocasión: “Al principio me fijaba en el famoso Jack Davis -colaborador de Mad- pero después le puse el gorro (…) Y bueno posteriormente con lágrimas, sudor y toneladas y toneladas de bocetos llegué, o mejor dicho ando buscando un estilo (…) Empiezo con imágenes mentales que luego traspaso a los bocetos, miles”.

El destacado escritor Sergio Amira publicó en Julio del 2006 -en la edición Nº 31 de su revista digital Calabozo del Androide– una editorial completamente dedicada a Pato González. En ella, el escritor de “Identidad Suspendida” diría: “La obra del Pato González me impresionó desde que vi su cómic L’or de viiee en la revista de cómics chilena Bandido # 7, allá por 1989, si mal no recuerdo (…) Tras aquel cómic en blanco, negro y azul se publicó uno a todo color en las páginas centrales de Bandido y quedé aún más embelesado ante el despliegue cromático del cual Pato hacia gala (…) No es que los demás dibujantes que publicara Bandido fuesen malos, algunos eran mediocres pero no malos y la mayoría eran bastante competentes, pero ninguno era un genio, ninguno estaba a la altura de Pato González. (…) he conocido tipos sumamente talentosos, con un oficio increíble, verdaderos genios de la pintura o el dibujo que sin embargo no tardan en ser opacados y hasta castigados por un medio mediocre dirigido por teóricos benjaminianos de la onceava hora que si no pueden instrumentalizarlos, los destruyen. Ese creo que es el caso de Pato González, ¿Contribuyó él a su propia marginación de un medio ya de por sí casi inexistente en Chile?, ¿O dio la pelea acaso enfrentándose a los molinos? Es muy probable que sí lo haya hecho y que haya pagado los costos, ya que oponerse a esos malignos poderes fácticos doesn´t come cheap. El ninguneo es una canallesca práctica nacional. Sí tú te opones te excluyen y dejas de existir”. Amira no está lejos en sus apreciaciones. Pato González era un meta-marginal. Un outsider dentro del universo de la historieta chilena, un mundo de suyo marginal entre las artes locales.

Recuerdo especialmente dos ocasiones en que pude departir más cercanamente con Pato González. Una, con nuestro común amigo, el guionista y docente Udo Jacobsen (Udok), en un local de Viña que nos reunió por casualidad, momento en que hablamos de la vida y las historietas. Me impresionó el rostro de este hombre delgado, de edad indefinida y grietas en la piel. La otra, la última vez por cierto, fue cuando el escritor y guionista argentino Juan Sasturain visitó el puerto en el año 2005, momento en que debí oficiar de mediador entre ambos. Pato González se acercó a Sasturain, tras una mesa redonda sobre novela negra, para demostrarle su admiración. Sasturain le preguntó entonces por su trabajo y González acabó mostrándole al impresionado director de “Fierro” uno de sus dibujos, pegado en la vitrina de de los tantos locales del puerto que ofrecen orgullosos, hasta el día de hoy, una reproducción de “Barparaíso”, una de las más emblemáticas y multicopiadas ilustraciones del artista porteño.

Desgraciadamente Pato González no deja libros que compilen la totalidad de su obra en ninguna biblioteca de este país. Sólo los recientes esfuerzos de sus grandes amigos porteños de la AGV (Artistas Gráficos de Valparaíso) dan cuenta de su obra en algunas de sus ediciones. El trabajo del artista está repartido en diversas revistas y fanzines. Su gran amor: la pintura también aguarda el momento de ser descubierta por sus compatriotas. Una obra que paradojalmente sus amigos siempre pudieron admirar repartida generosamente en su casa taller de Valparaíso, espacio de fecunda discusión para los jóvenes que siempre acudían al maestro para conocerlo y departir con él y que terminaban, como no, disfrutando de un café, acompañado del ineludible pucho y de un buen vaso de vino.

Página de la historieta Krrt de Pato González, publicada en revista Trauko.

 

Ya es demasiado tarde para reivindicar la obra de Pato González. Sería más que inoportuno, de pésimo gusto y altamente acomodaticio hacer de su figura uno de esos íconos faranduleros que de seguro no eran en absoluto de su agrado. No obstante, tal vez no sea tan tarde para que otros disfruten de la obra de este porteño de tomo y lomo, y quiero creer que es menos tarde aún para que su hijo Martín y su familia, depositarios de su obra y compañeros de toda la vida de González, puedan sentirse orgullosos de un hombre que vivió como eligió, tal y cómo deseaba hacerlo, entregado por completo a su arte, sin concesiones, sin medias tintas, aún a costa de sí mismo, a concho… hasta el fin.

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5 Responsesto “PATO GONZÁLEZ: EL MITO PORTEÑO”

  1. Leo Rìos dice:

    Buena lechuga, pero lamentablemente se echa de menos màs material del gran Pato… para cuàndo las Obras (casi) Completas?

  2. Carlos Reyes dice:

    Leo:

    Completamente de acuerdo contigo sobre lo de editar la obra de Pato González, pero no soy el indicado para responder tu pregunta sobre ello.

    Saludos

    Carlos Reyes G.

  3. les dice:

    a Pato Gonzalez lo conocí por las páginas de la Bandido. Es verdad que sus páginas destacaban del resto. Recuerdo quedarme hipnotizado viendo sus cómics de 2 páginas, o sus ilustraciones unitarias e inentendibles.

    También recuerdo haber leído esa entrevista que hace mención el artículo y a los 11 años identificarme con esto de dibujar porque si, de dibujar por fiebre, y hurguetear bibliotecas ajenas.

    En valpo tuve la oportunidad de ver algunas de sus servilletas expuestas sobre una cartulina en alguna expo perdida de fines de los 90 y quedar mudo.

    Lamentable que nos haya dejado tan temprano. Sería bueno poder ver toda su obra recopilada.

    Pato siempre será importante para la historia del comic chileno y para todos los que lo leímos.

  4. giovanni dice:

    pato fue un gran amigo, salimos muchos años por los barrios porteños, a conicer nuestro puerto querido. el se inspiraba y yo aprendia de el, es y sera un gran pintor y unos de mis amigo de la infancia, siempre estas en mis pensamientos

  5. Carlos Reyes dice:

    Giovanni:
    Es bello recordar a los amigos que ya no están.

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