REVISTA GUACHO: UNA ELEGANTE TRANSGRESIÓN




POR CARLOS REYES G.

Lo primero que deben saber antes de seguir leyendo esta entrevista es que “Guacho” es una revista-libro-objeto de experimentación gráfica y de humor, excepcional. Más exactamente es de quellas publicaciones que amas u odias sin medias tintas.

Matías Castro, con la habitual asepsia periodística advierte discretamente al lector sobre “Guacho” en el diario “El País Digital”: “obliga a que el lector deje sus prejuicios a un lado. La exigencia corre en varios sentidos. Por un lado el estético, ya que si bien se trata de una publicación de historietas, tiene de todo un poco. Hay chistes, juegos de diseño medio narrativos, falsos afiches, historietas por supuesto, y hasta una mini novela supuestamente escrita por Alfonso Carbone, colocada en los márgenes de las páginas a lo largo de todo el libro. Otra exigencia está en que el común denominador es el humor absolutamente irrespetuoso y delirante” (1)

 

 

Desde otra perspectiva, más dura, Jorge Flores-Oliver los destruye sin miramientos, tras su lectura de “Guacho” 9 escribe en su blog: Hay, en el mundo, muchos artistas gráficos que han visto libros de cómic experimental y eligen ese género para tapar su carencia de talento” – Y agrega-  “Me quedó claro desde que empecé a hojear este libro que se trataba de historietas experimentales, pero la etiqueta de “experimental” parece servir como pretexto para, simple y sencillamente, dibujar puras mamadas. No puedo decirlo de otra manera. Soy un entusiasta del cómic alternativo, bizarro, abstracto y experimental, pero (…) “no puede uno dejar de pensar que le están tomando el pelo”. Y este libro es una tomadura de pelo absoluta”. Su ataque con napalm concluye con una frase que lapida: “No le tuve paciencia a este libro. No quedará en uno de mis libreros, sino en alguna caja” (2)

Historieta de Eyhe para “Guacho” 2

Mientras Jorge Flores-Oliver guarda en una caja el deleznable pasquín (Anótese que no lo rompe, no lo quema, ni lo regala, sólo lo guarda) aquí advertimos: Si no te gusta este tipo de publicaciones, es mejor que abandones rápidamente este artículo y vayas en pos de algún otro que aborde un tema de historieta clásica que te sea más cercana. La factura de “Guacho”, sus ediciones temáticas, su diseño, las dosis de locura y calidad artística de sus contenidos son algunos de los ingredientes que convierten a esta publicación uruguaya, en una de las más interesantes del cono sur en su particular estilo. Tiene, inevitablemente, padres totémicos de esos de los que no se puede escapar como la notable “Raw” de Spiegelman en Estados Unidos y antecedentes más cercanos en la mítica “El Lápiz Japonés”, creada en los años 90 en Buenos Aires por Sergio Langer y compañía o con el suplemento “Óxido” de la primera revista “Fierro” o incluso con algunos otros parientes argentinos relativamente más actuales como los fanzines “Cábula”, “Lule Le Lele” o el colectivo artístico “Kiltraza” en Chile. No obstante, yo diría que hoy por hoy, los maestros… son los guachos.

Contraportada de “Guacho” número 6 (Haz click sobre las imágenes para verlas mejor)

El colectivo “Guacho” ha  participado en  diversos eventos como “Arte al Plato” del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires en el 2003. Estuvieron en “Historietas después de la Industria” en el Centro Cultural de España de Montevideo en el 2005. En el 2007 fueron parte de “ConSecuencias Historieta Uruguaya” del InJuVe Madrid en el Centro Cultural de España de Montevideo y en el festival “Viñetas Sueltas” que se realizó en el Centro Cultural Recoleta en Buenos Aires durante el 2009.

Una lista poco exhaustiva dice que desde 1999 han colaborado en “Guacho” los artistas uruguayos: Roberto “By Tito” Lagos, Gabriel Frugone,  Willy Ternazo, María Eugenia Ferreiro, Nicolás “Oto Mcnamara” Branca, Gonzalo “Eyhe” Eyherabide, Rafael Juárez “Kronski” Sarasqueta, Marco “Lechauvon” Caltieri, , Mauro Nomás, Dani Scharf, Rodrigo Moraes, Gervasio Dellaratta, El Dandy de Villa Dolores, Estero Bellaco, Srta Risaralda Jenny Maritza Guzmán Tamaño, El Gordo Mario, Juan Nicolón, Daniel Laruso, Ferenc Puskas, Fabián “Roudown” Rodríguez, Los Hermanos García Robles e invitados internacionales como Podeti (Argentina), Jorge Alderete (México), Fabio Zimbres (Brasil), Max cachimba (Argentina), Ibn Al Rabin (Suiza) y Otto Zaiser (Argentina), entre otros.

Viñetas de “Guacho” número 6.

La primera vez que me topé con el colectivo de “Guacho” vendían unas revistas de tamaño desmesurado y saturadas de dibujos, humor, collages e información. Ejemplares enormes de 30 x 40 cms. (Era imposible traerlos en una maleta, pero de igual forma me los agencié. No pude resistirme) La cosa cambió cuando, la segunda vez que nos reunimos en el 2007, tenían reediciones de los primeros 3 números de la revista en un formato de dimensiones más cómodas (y humanas) de 19 x 13,5 cms. y que efectivamente cabían en los bolsos de cualquier viajero y coleccionista de rarezas. La periodicidad de “Guacho” se pierde en la inextricable verdad del universo, caja negra impredecible. Lo único que se sabe es que la publicación comenzó en 1999 y que a mediados del 2007 (Con 6 ediciones a cuestas) reeditaron, a través de Editorial Amuleto, los tres primeros números, gracias a un fondo concursable del gobierno de Uruguay. A comienzos del 2008, editaron “Guacho” 7, luego el 8 y recientemente, durante el 2010, “Guacho” 9, ¡El libro de los países!, ganador también de un Fondo Concursable para la cultura otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay.

 


Frugone en la reedición de “Guacho” número 2.

“Guacho” es ante todo un pastiche, un artefacto pop que se ríe su país, de su historia, de su TV, de sus costumbres. Una publicación tributaria de los experimentos formales de autores como Gary Panter y su comic brut, con guiños a la historieta de “diseño” de Chris Ware, mezclada con el desenfado a ultranza de Vuillemin. Sus guiones son pretextos o chistes tontos (no en balde el subtítulo de “Historietas tontas”) y cuestionan y extienden aún más allá la tradición decimonónica- experimental (sic) de Breccia, su monarca uruguayo, uno de los mejores narradores gráficos del mundo. Dibujar bien, dibujar mal o contar algo o no hacerlo, nada de eso estaría escrito en su manifiesto, de existir algo que se pudiera llamar así. Los “Guacho” resignan, recodifican íconos del pasado, personajes de su infancia, jugadores de fútbol y los veneran-insultan para expresarse.

Los “Guacho”, acunados en la iconosfera de Gubern,  se expresan mejor en esa mezcla de imágenes y palabras que es uno de los atributos de la historieta y no de una historieta precisamente convencional, sino de aquella emparentada con el zapping frenético, con el dibuja feísta, a ratos ininteligible o caricaturesco hasta la deformación.

Cada edición de “Guacho” procesa las imágenes de la realidad y de los temas que abordan número a número y los devuelven tanto como el espejo deforme del dibujar a mano o en computador les permite con el espíritu de esa la historieta desafiante, esa que nació en los 60 con Crumb vomitándolo todo directamente desde su cabeza a las páginas de cómic, sin trabas ni censuras. “Guacho” cuida el diseño, flirtea con el stencil, juega con la narración, prescinde del globo, lo usa, destruye la viñeta, la cultiva, gusta del graffiti. Cuida a sus lectores fieles,  no les importa la sensibilidad de sus lectores, de quienes exige humor a toda prueba, tanto del malo, como del genial. Da lo mismo. Que más da, si al final el dibujo increíble o deficiente, la transgresión de los límites de lo bueno, lo bello o la simple irrupción del humor absurdo in extremis luce tan bien desde la impunidad de la página abierta de un libro de historietas. .

De tanto verlos en ferias y festivales, de disfrutar leer sus trabajos y de reír o quedarme perdido en algún guiño demasiado localista, decidí que ya era hora de enfrentarlos grabador en ristre. Asalté impunemente a dos guachos, y en medio de un infernal ruido de fondo, ideal para transcripciones desde lenguas bárbaras, Marco Caltieri y Gervasio Dellaratta me dispararon sus respuestas. Estaba decidido a ser lo más directo posible y la primera pregunta era clave.

Lechauvon en “Guacho” número 1.

 

– Quiero saber qué mierda es “Guacho”…

Marco Caltieri: “Guacho” nace el 99 fundada por varios dibujantes que habíamos sacado menciones y premios en concursos en Montevideo que fueron importantes para nosotros.  Fueron concursos que organizó el Instituto de la Juventud. Hizo concursos el 91, el 93 y el 95 y a algunos de los ganadores de esos concursos y mencionados los conocimos ahí y empezamos a estar de acuerdo en que teníamos que hacer una publicación que reuniera los laburos.

– ¿Cuál es el hilo conductor de la producción de “Las historietas tontas” de “Guacho”?

Gervasio Dellaratta: Eran historietas que querían publicar, pero que en ningún lado se las iban a publicar. Ni en ningún diario ni en ninguna revista de historietas tipo “Fierro”, en ningún lado. Hay que generar el lugar para publicar. Lo más importante de todo el proyecto es eso: Cuando no encontrás el lugar, generalo. Es un camino que te trae satisfacciones. Por ahí transando, acomodándote a lo que te piden, no tenés muchas satisfacciones.

– En “Guacho” convive mucho el diseño gráfico, la historieta y lo experimental.

Gervasio Dellaratta: Sí. Hay mucho de eso como contando las cosas en dos planos. Hay una cosa muy experimental en lo expresado gráficamente, pero en lo que cuenta también es, a veces, muy tonto, muy absurdo. Y muchas veces es lo cotidiano mezclado con la gráfica experimental que a mucha gente le choca y que se yo, pero que genera un efecto muy lindo. Por ahí el mensaje es más complejo, más entretenido, más llenador.

 

Parte del staff de “Guacho”

 

 

– El envoltorio de “Guacho” llama mucho la atención. El “Guacho” número 6 que venía  con los dados para jugar…Juegan también con esa visualidad que gusta a la gente…

Gervasio Dellaratta: Sí. Yo tengo un primo que es sociólogo y siempre habla con toda la jerga ¿No? y dice que somos una generación muy gráfica. Criados con los dibujos animados. Con los juegos de video, con los videos musicales. Empezás a consumir cosas así. A mitad de camino entre una cosa jugada o no jugada. Te entra por los ojos y vos después decidís si te gusta o no.

– ¿Les pasa que los historietistas más clásicos les dicen que esto no es historieta?

Marco Caltieri: Ha pasado. Y nos rechazan abiertamente (Risas)

– ¿Cuáles son los argumentos?

Marco Caltieri: Básicamente que no sabemos dibujar. En la tapa del primer número hay un Batman dibujado por un nene. Y la vio el dueño de la comiquería más grande que tiene Uruguay, un tipo divino al que queremos mucho y que nos quiere mucho y cuando lo vio nos dijo: ah trajeron esto, qué bueno, qué lindo… pero yo conozco un ilustrador que está dibujando mucho Batman, por qué no me dijeron y yo los ponía en contacto.

Portada original de “Guacho” 2, incluida en Blanco y negro en su reeedición de 2007.

– ¿Cómo es el lector de “Guacho”?

Gervasio Dellaratta: Hay mucha gente que la rechaza de plano y que después se encuentra con “Guacho” y ahí sí la acepta. Por ahí a los que le gusta la historieta más clásica, al principio, lo rechazan, pero una vez que le dan una chance para leerlo, como que se encuentran con algo que les interesa y gente que consume mucho eso de la parte más gráfica que hablamos. Después gente que está afín con la línea del humor.

Marco Caltieri: En realidad la termina leyendo la gente menos freak del mundo de la historieta. La historieta se encerró tanto en sí misma que como que se convirtió en una especie de ghetto para iniciados. Y en realidad, gente que no sabe de los códigos de la historieta, entra por lo que decía Gerva, entra por el humor por las referenciales identitarias nacionales. Hay mucha cosa relacionada con Uruguay, de cultura pop nacional.

– ¿Qué connotaciones tiene la palabra “Guacho” en Uruguay?

Marco Caltieri: Básicamente es un término nacido en el campo y se aplica al animal sin padres, de los  que se desconocen los padres.

– El “Guacho” no tiene antecedentes.

Marco Caltieri: Sí, total. Nosotros sentimos como que a nivel generacional, un poco fruto de la dictadura también, la generación que nos precedió no hizo el laburo que debió haber hecho, que es sentar bases para poder armar algo para que nosotros pudiéramos insertarnos en algún tipo de lógica, llámese industrial o lo que fuera. Sentimos que llegamos guachos. Tuvimos que aprender todo, hacer las tapas, a distribuir, a editar, a pelear con la imprenta. Todo de cero, como si no hubiera habido nada antes.

Gervasio Dellaratta vendiendo “Guacho”

– Las ediciones de “Guacho” son, desde el principio, muy elegantes y de gran tamaño, lo que no es usual.

Marco Caltieri: Sí. La verdad es que son decisiones que tomamos porque como generación también, somos una generación perdida para la gráfica, para el dibujo. Nadie trabaja así en Uruguay, es imposible igual que en unos cuantos países. Te diría que en Argentina  menos… no sé cómo será en Chile, pero en Uruguay es imposible que alguien viva del dibujo, entonces todos somos docentes, diseñadores gráficos, creativos publicitarios, diseñadores de videojuegos…Todo ese saber extra se aplica a la historieta.

– ¿Qué hay con revistas como “Vagón”? ¿Son amigos, son cercanos? (Nota: La pregunta refiere a una importante revista uruguaya de los años 90)

Marco Caltieri: Son cercanos. “Vagón” es la revista que hizo Roberto Poy y otro grupo de dibujantes, Renzo Vayra, Daniel Pereira la hicieron en la década de los 90. Fue como una respuesta uruguaya a “Fierro” era una locura, era una revista increíble. Ellos se lanzaron a hacer una revista de historieta adulta en kioskos uruguayos. Hicieron “Vagón”, salieron unos cuantos números y bueno… ahora el ministerio de cultura uruguayo generó unos fondos concursables para cultura y a partir de estos fondos, dieron plata, dieron subsidios, entre otras cosas, a la historieta. Lo ganaron ellos, lo ganamos nosotros, lo ganó Renzo Vayra. Se generó un grupito de autoeditores que permite una nueva salud.

(1) Artículo completo disponible en línea AQUÍ
(2) Artículo completo disponible en línea AQUÍ

Portada de “Guacho” número 9, publicada durante el 2010

 

Frugone en “Guacho” 3.

468 ad

3 Responsesto “REVISTA GUACHO: UNA ELEGANTE TRANSGRESIÓN”

  1. arigrafika dice:

    excelente el post!! tengo una pregunta muuy aparte del teto, que significado tiene la palabra guacho en el diseño gráfico? disculpa mi ignorancia de verdad… Y gracias de antemano.

  2. Alexandra dice:

    excelente el post!! tengo una pregunta muuy aparte del texto, que significado tiene la palabra guacho en diseño gráfico? y disculpa mi ignorancia de verdad… Gracias de antemano.

  3. Carlos Reyes dice:

    NO sé si hay un vocablo así que se use en diseño. En Chile y Uruguay se utiliza este termino quechua para designar a los huérfanos. En Uruguay se usa también para llamar a gente joven.

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: