REVISTA RITMO:”Las cosas en su lugar” (3 de 3)

POR ALBERTO VIVANCO

REVISTA RITMO:"Las cosas en su lugar" (3 de 3)

De izq. a der.: Alberto Vivanco y su gran amigo, Hernán Vidal, Hervi.

UNA PUÑALADA TRAPERA

A mediados de 1967 para Pilar estaba muy claro que debía deshacerse de mi a como diera lugar. Algunas de sus razones solo las conocí muchos años después .Los manejos urdidos para lograr este objetivo los supe posteriormente, por boca de los propios empleados administrativos de Lord Cochrane, cuando me los encontré- viviendo ellos en el exilio económico- en diferentes partes del mundo. Sólo entonces pude atar todos los cabos sueltos de esta cochina madeja.

La lista de quejas en mi contra habría sido la siguiente:

1.- Incompatibilidad de caracteres. Yo me había vuelto cada vez más intransigente en la defensa de los “rotos” y sus artistas populares. En eso, nuestras apreciaciones eran totalmente divergentes e irreconciliables.

2.- Temor a que yo la desplazara colocando en su lugar a otra socia. Por eso sospechaba de todas mis amistades personales. Cuando llevé por primera vez a María Luz Vargas, le puso mala cara, aunque después esta niñita demostró ser su mejor aliada.

3.- Temor a que yo emigrara con mi revista a Zig Zag (sin ella, desde luego) Esto se debía a que don Guillermo Canals (eterno gerente de esa empresa) me lo había propuesto varias veces para reemplazar el moribundo “Rincón Juvenil”. Es cierto que Lord Cochrane ya había registrado a mis espaldas la marca “Ritmo” (y el gato YoYo ), pero en el caso de irme a la competencia, la pelea ya no seria personalmente conmigo, sino con una fuerte empresa rival. Pero mi querida Pilar ignoraba algo importante: por mi ingenua lealtad perruna, yo jamás habría aceptado traicionar a la empresa que me había acogido, ni menos dejar abandonada a mi “socia”, cuyo oficio de “directora” yo mismo se lo había inventado de la nada.

4.- La situación política chilena se radicalizaba cada vez más. Durante el gobierno de Frei, la candidatura y triunfo de Allende era una posibilidad cierta. Por eso temían que yo fuera un allendista peligroso.

Le llevó esta lista de agravios a Bobby y este le recomendó prudencia. El principal interés del empresario era seguir obteniendo ganancias y un escándalo por robo de la marca era lo menos deseable en ese momento. Porque, sin saberlo, yo tenia un poder no despreciable en mis manos. Debido a mi trabajo en “El Clarín” (desde 1960) y mi amistad con su dueño, Darío Saint Marie, temían que yo me defendiera recurriendo a “ese pasquín escandaloso”. En esa época el diario tenía un tremendo poder para promover escándalos, temido por todo el mundo. Al mismo presidente Alessandri lo llamaba “la señora” y era el hazmerreír nacional.

Nada más hubiera querido Saint Marie que meterse- en mi defensa- en una controversia con el grupo Mercurial, su enemigo declarado. Habría sido “Lolita, defendiendo los derechos del Gato Yo Yo, usurpados por el maligno Edwards.” En esa época, ambos personajes de mi autoría eran muy populares en el país. Bochinche para tomar palco. Eso lo sabía el Bobby, por eso recomendaba prudencia y esperar el momento oportuno para actuar. Para empezar, urdieron un plan bastante maquiavélico. Como que no quiere la cosa, me sugirieron lo siguiente: mi trabajo en “El Clarín” era incompatible con la casta publicación juvenil.

La idea era que yo- voluntariamente- renunciara a la revista y me dedicara solo a mi pornográfica tira cómica “Lolita”. O abandonara el diario y me quedara en exclusiva con ellos. La intención era (según lo supe después) privarme del apoyo automático de “El Clarín” en caso de conflicto o, en el mejor de los casos, que yo abandonara Lord Cochrane mansamente y por las buenas. Pero no hice ninguna de las dos cosas, aun desconociendo las turbias intenciones ocultas.

Hablé con Saint Marie y aceptó darme una especie de año sabático. El colega Ric (Ricardo Gonzalez) aceptó remplazarme dibujando el personaje y así mi nombre desapareció del diario por un tiempo. Yo mismo me estaba poniendo la soga al cuello. Le conté de mi arreglo con el diario a mi socia y “lo encontró estupendo”, pero al salir de la oficina, sentí a mis espaldas como un rechinar de dientes de insatisfacción. En el futuro, arreciaron los intentos para quitarme del medio, pero sólo tuvieron éxito cuando yo mismo les di las oportunidades que necesitaban.

1.- Ya había adiestrado lo suficiente a Luz María Vargas para que ocupara mi puesto de sub-directora, apoyando periodísticamente a Pilar

2.- Decidí alejarme por un tiempo de la revista aceptando la dirección de “El Pingüino”. Naturalmente me la ofrecieron con esa intención. Guido Vallejos la había vendido a la editorial y mi idea fue darme un recreo y participar con Hervi, Palomo, Pepe Huinca y una docena de otros dibujantes y escritores, en la maravillosa oportunidad de dirigir esa prestigiosa revista, en compañía de mis amigos del alma.

La intención oculta de esta oferta era que fracasara en la empresa y así tener un buen motivo para despedirme. Pero la revista no fracasó. Logramos orientarla hacia una propuesta diferente, ya que tratar de repetir la incomparable dirección de Vallejos era totalmente imposible. Desesperados por carecer de algún pretexto medianamente valido, decidieron simplemente anunciar “cambios en la política de la empresa”. Por lo tanto, iban a prescindir de mis servicios. Pero ya no de “Ritmo”, donde yo estaba técnicamente separado, sino como director de “El Pingüino”. Esa era la artimaña. “Prescindir de mis servicios” Increíble como suelen usar las palabras más bonitas para consumar las cochinadas más feas. Al día siguiente fui solicitado en la oficina del Bobby. Antes pasé al despacho de Pilar porque debido a la expresión del mensajero, nada bueno se presagiaba. Pensé que era una queja contra “Ritmo”. Pilar se escondió y no me dio la cara. De hecho, nunca más en la vida se atrevió a mirarme de frente.

BUENO CHIQUILLOS, ESO SERÍA TODO?

Llegué a mi última reunión con el director de Lord Cochrane más intrigado que asustado. El nervioso era el Bobby. ¿Qué razón podría esgrimir para apartarme de mi revista? Lo que pudo terminar en tres minutos, duró algo más. Revolvía papeles en su escritorio como buscando alguna excusa decente. Después de todo, en aquella época solo era un pichón de depredador. Pero sacó sus garras.

– Alberto, es mejor que aquí nos separemos.

– Está bien. Me voy con mi música para otra parte.

– No, “Ritmo” se queda con nosotros

– ¿Y mi gato Yo-Yo?

– También.

– Pero, entonces?¿Quién inventó todo eso? ¿María del Pilón?

Con ese sarcasmo no pudo evitar una mueca de sonrisa. Ese era el nombre ridículo con que Palomo solía llamar burlonamente a María del Pilar, cosa que hacía mucha gracia a todos los empleados de la empresa, menos a la susodicha. Revolvió nuevamente los papeles de su escritorio, buscando alguna excusa más o menos decorosa que no ofendiera demasiado su inteligencia, para rematar lo antes posible esa incómoda situación. Yo mismo se la di:

– Tal vez esta conversación deberían tenerla nuestros abogados.

Ahí el pichón sacó sus ancestrales garras corsarias

– Mira Alberto? ¿Crees que el tinterillo que consigas por ahí, podría hacer algo en contra de los mejores abogados de Chile al servicio de “El Mercurio”?

Buen punto. Y siguió:

– Hemos preparado un cheque para recompensarte por tus servicios. Firma aquí y sigamos tan amigos como siempre.

Con amigos como ése? ¿Quién necesita enemigos?

Firmé.

Antes de salir, dando un ligero portazo, sentí como a mis espaldas, alguien se frotaba las manos.

SI HUBIERA OPTADO POR EL ESCÁNDALO?

? la historia de “Ritmo” hubiese sido diferente. Todas las cosas aquí escritas, y otras mucho peores, habrían salido a la luz en 1968, en un ambiente de gran confrontación política, social y económica. Los grupos más importantes habrían tomado partido y yo me habría instalado en Zig Zag arrastrando a casi todo el Ritmo-equipo.

Entonces la pelea no habría sido entre el grupo Mercurial y “el tinterillo que yo habría podido conseguirme”, sino entre pesos pesados .Además de un festín estupendo para “El Clarín”. Los empresarios Demócratas Cristianos (los Pirañas) estaban en franca pugna con “El Mercurio” y otros grupos conservadores? a quienes no les interesaba ser tildados de “ladrones” en momentos de tanta tensión política y competencia económica. Cualquier excusa- por tonta que fuera- habría sido buena para descalificar a sus rivales. La torta en disputa era el país completo. Aún en contra de mis intereses, me negué a contribuir con mi granito de arena a toda esa porquería. Entonces preferí retirarme en silencio para fundar junto con los dibujantes Hervi, Palomo y Pepe Huinca, la revista humorística “La Chiva”, Creo que estaba cansado del mezquino mundo editorial y farandulero. “La Chiva” fue un buen desahogo. Y además, la oportunidad de compartir con el mejor equipo posible, una experiencia artística, creativa e inspiradora.

LA FAMOSA LULA

La posición de Luz María Vargas era más explicable. Durante todo el tiempo en que fue mi polola, la adiestré pacientemente en el teje y maneje de una revista juvenil. Es cierto que ella era estudiante de Periodismo, pero no existe universidad en el mundo que te enseñe cómo hacer- y pegar con éxito – este tipo de publicaciones. Al salirme de “Ritmo” para ejercer la dirección de “El Pingüino”, era natural que ella ocupara mi puesto. Más adelante, con la elección de Allende, cuando Pilar huyó despavorida a Miami , Luz María se hizo con la dirección. Esto demostró que si no fui un buen pololo?al menos fui un buen profesor

CAMARÓN QUE SE DUERME

Como lo mencioné al principio de estas notas, la revista no podía ser solo una vitrina para exhibir a los artistas de moda. La parte de orientación era importante. Sobre todo por tratarse de un publico adolescente, siempre necesitado de modelos para seguir. El compromiso y la responsabilidad eran muy grandes, considerando la devoción que los lectores sentían por su revista. Eso fue una de las cosas que mas entusiasmó a Pilar cuando le expliqué mi proyecto la primera vez. Y al comienzo lo hizo muy bien, Era franca, simpática y con cierta dosis de atrevimiento (para esa época) Pero las épocas cambian, sobre todo cuando de juventud se trata. Elvis, con su impactante contoneo había quedado atrás. Ahora estaban los Beatles, los hippies, los adversos a Viet Nam, Woodstock y todos juntos fumando como locos marihuana y otras yerbas. En la segunda mitad de los 60, la juventud tenía un diferente abanico de inquietudes y necesidades. Ya no se podían repartir consejos teniendo como respaldo solo el Manual de Carreño, mientras las “lolas” estaban chupando pastillas anticonceptivas como si fueran caramelos Ambrosoli. La inconformidad de los jóvenes con el mundo que habían heredado tampoco se calmaba con los sermones parroquiales del día domingo.

Por otra parte, la “revolución sexual ” importada de USA, estaba produciendo en el país frecuentes casos de escolares embarazadas que terminaban en suicidios. Los curas pedófilos hacían estragos entre niños y adolescentes y nadie tocaba el tema. Era el momento que la revista tratara estos temas, con la delicadeza necesaria, sin parcializarse, pero con la firmeza y claridad que la sociedad tenía derecho a manejarlos. Mi socia se negó rotundamente a eso. Prefirió optar por la política del avestruz y esconder la cabeza. Por mi parte, escribí algunos artículos, pero sobre todo, introduje algunas secciones en que los lectores participaran directamente. Un ejemplo de ellos fue “Esto me pasó a mí” en que cualquiera podía contar sus experiencias. Graciela Torricelli respondía las cartas de los lectores con una sensatez implacable. Pero en líneas generales, la revista continuaba tratando a sus lectores como los “coléricos” de finales de los 50, a los cuales había que “civilizarlos” y meterlos en cintura. No conseguí la evolución que el público estaba necesitando.

Al respecto el periodista norteamericano Norman Mailer escribió: “Una ley de la vida, cruel y exacta, dice que uno debe crecer o, de lo contrario, pagar más por seguir siendo el mismo”

Y la revista pagó un alto precio por no saber renovarse. Se extinguió sin pena ni gloria en 1975. Después de haber tenido más de 100.000 fanáticos semanales, ese día nadie asistió a su Ritmo-funeral

Cartagena de Indias, Colombia, 9 de Septiembre 2008.

El Capítulo 1 puede leerse en:
http://ergocomics.cl/wp/2009/04/revista-ritmo-las-cosas-en-su-lugar-1-de-3-2/

Y el Capítulo 2 en:

http://ergocomics.cl/wp/2009/04/revista-ritmolas-cosas-en-su-lugar-2-de-3-2/

“Guillermo Canals le propuso a Vivanco varias veces reemplazar la moribundo revista “Rincón Juvenil”.

468 ad

3 Responsesto “REVISTA RITMO:”Las cosas en su lugar” (3 de 3)”

  1. Natz dice:

    :C bucha y yo me entusiasmé leyendoe sto me dio pena jahsjhajsbh xD

  2. Mareli dice:

    Recien leo este articulo que se me hizo bien interesante. Yo era una de las fanatcas que esperaba por la revista cada semana. Tambiwn me gustaban mucho los dibujos de Luz Maria Vargas. Tenia uno de una lolita llamada Topsy o Topsie…no recuerdo que ademas salia como suplemento en El mercurio. Donde podria encontrar esas ilustraciones?
    Gracias por tan interrsante articulo.

  3. Claudia Ramírez dice:

    Es una lastima que todo este relato se haya hecho estando María Pilar ya fallecida no pudiendo contestar ni rebatir, ni dar su versión de lo dicho en el artículo por A. Vivanco.

Leave a Reply