REVISTA RITMO:”Las cosas en su lugar”(2 de 3)

POR ALBERTO VIVANCO

REVISTA RITMO:"Las cosas en su lugar" (2 de 3)

Con esta segunda entrega, ofrecemos la continuación de la acabada crónica de la gestación y desarrollo de la revista Ritmo contada por su propio creador: Alberto Vivanco.

La 1º parte puede leerse en:

http://ergocomics.cl/wp/2009/04/revista-ritmo-las-cosas-en-su-lugar-1-de-3-2/

RINCON JUVENIL

Entretanto, salió, editada por Zigzag, una revista juvenil llamada “Rincón Juvenil”. Extraída de la sección del mismo nombre de Ecran (en donde debutó el Gato Yo Yo) era, sin embargo, la hija póstuma de una revista de cine moribunda. Porque el gran problema de “Ecran”, era que seguía tratando al cine como el 7º arte, en forma circunspecta y trascendental. Pero el cine de los años 60 ya no era como en los tiempos de “Lo que el viento se llevó”. Ahora era un medio de expresión irreverente, provocador y experimental, que merecía un trato a ese nivel de informalidad… Y eso era lo que esperaban los lectores. No se podía tratar a “Los Amantes” de Jean Moreau con la misma “seriedad académica” de una crónica sobre “El ciudadano Kane.” Los tiempos cambiaban. Pero “Ecran” fue incapaz de adaptarse a esta nueva realidad.

El problema de “Rincón Juvenil”, apéndice de un medio en decadencia, era además mucho más grave. Desde la muerte de Roxana, directora de “El Peneca”, los editores chilenos no tomaban en serio las revistas infantiles y juveniles (Salvo “Mampato”, por supuesto). Consideraban que ese no era ” periodismo serio” y cualquier cosa, hecha al lote, estaba bien para ese público de cabros chicos…

Entonces, “Rincón Juvenil”, salió como en Ecrancito musical, hecho a las patadas. Lo consideraban suficiente para una juventud colérica y desordenada. Esa falta de conocimiento del público lector juvenil, era corriente en todos los medios impresos de la época. Por eso, esta revista no tuvo ningún impacto durante el año 1965. En ese período cambió tres veces de directora, buscando la esquiva penetración en el mercado. Adquirió cierta notoriedad mas adelante como competencia de “Ritmo”, tratando en vano de seguir sus pautas. En un momento llegaron a contratar a mi hermano Jorge (Pepe Huinca) para que diagramara la revista. Tenían la esperanza de que copiara la presentación que yo había diseñado para “Ritmo”.

Traté de ayudarle lo mejor que pude, aunque la diagramación no se contaba entre las muchos talentos de Jorge. Hasta le pidieron que inventara un perrito sonriente de mascota, cosa que él se negó, por ética. Pero nada de eso podía salvar a “Rincón Juvenil” de su falta de vocación periodística auténticamente juvenil. No siquiera los excelentes reportajes de María Inés Sáenz, querida amiga y excepcional profesional del periodismo.

Por eso días, mientras yo preparaba con Pilar la salida de “Ritmo”, le pregunté a Don Guillermo Canals, porqué Zig Zag no me llamó cuando decidieron sacar una revista Juvenil. Sobre todo considerando que yo les había propuesto mis proyectos insistentemente durante cinco años.Según me reveló, en las reuniones para discutir el proyecto, sólo manejaban el dossier sobre la materia que yo les había proporcionado, pero jamás iban a aceptar un socio. Como siempre, deseaban ser los dueños absolutos de la publicación, contratando periodistas profesionales para realizarla. Bueno, así les fue.

A estas alturas del partido, una cosa estaba clara. “Ritmo” no podría salir en Zig Zag. ¿Quien podría ayudarnos? Guido Vallejos nos sugirió una imprenta hasta ahora casi desconocida: Editorial Lord Cochrane.

UNA IMPRENSA CARTONERA.

Yo conocía esa imprenta. Ubicada en la populosa calle Lord Cochrane, era propiedad de “El Mercurio” .Allí se imprimían las cajas de los jabones en polvo como Rinso y otros productos de aseo, todos propiedad del mercurial grupo Edwards.

Jamás se me habría ocurrido llevar ninguna revista a una imprenta que no oliera a tinta, sino a detergente. Pero las cosas en Chile estaban cambiando. A la muerte de su fundador, el mítico Gustavo Helffman, Zigzag había caído en manos de “Los Pirañas”. Este era un grupo de empresarios Demócratas Cristianos ( ya se pueden imaginar por qué los llamaban así) Estaban apoderándose de los negocios más jugosos del país y entre ellos los medios de comunicación de esta importante empresa. El grupo Edwards, se sintió amenazado y se preparaba para enfrentarlos.

En nuestro país siempre los grupos económicos han usado los medios de comunicación para presionar al gobierno y a la sociedad en general con el fin de conseguir y consolidar sus negocios en todos los campos posibles. Por eso su propiedad, directa o indirecta, es vital para ellos. Son una arriete y un parapeto. Arriete para abrir oportunidades y parapeto para esconder sus manejos no santos. Por eso habían decidido ampliar la imprenta cartonera y convertirla en una gran editorial. En Los Cerrillos instalaron una monumental imprenta, con toda la nueva tecnología que el dinero podía comprar. A cargo de esa potencia editorial estaba el menor de los Edwards, Bobby, recién llegado de la universidad en USA y deseoso de demostrarle a la familia, que no era tímido a la hora de amasar fortunas y aplastar competidores. Como si fuera poco, Pilar dijo que conocía al Bobby, declarándolo su “primo”

Desempolvé mi maqueta de “Ritmo” y dejé a Pilar en la puerta de la imprenta Lord Cochrane y regresé a mi casa cruzando los dedos. Esa noche telefoneó anunciándome la noticia: la publicación había sido aceptada y ya tenía fecha de salida, en cuanto terminara de montarse la súper imprenta de Los Cerrillos. Bobby también había “quedado fascinado”. Después de 6 años de salir de Quilpué, el tren de “Ritmo” había llegado a su destino.

ENTRE PARENTESIS

Como si la entrada de las “pirañas” D.C. al campo de las comunicaciones fuera poco, también se había entronizado en Zig Zag un grupo económico del Opus Dei. Los Edwards vieron amenazados los semíticos ancestros de su segundo apellido Eastman… Es decir, no sólo eran capaces de disputarle los más apetecibles negocios del país, sino que el Santo Oficio de la Inquisición podría llegar a escrutarle su bíblico linaje. Y por ese lado, descalificarlos.

Si alguien era capaz de romper el absoluto monopolio de Zig Zag, era el grupo Mercurial. Y no solo con su poder económico, sino también con su amplia experiencia en la venta de periódicos. Pero ahora necesitaban una editorial para contrapesar a su rival y estaban hambrientos de nuevas publicaciones… Por primera vez mi proyecto, estaba justo en el lugar correcto en el momento adecuado.

SE CIERRA EL PARENTESIS

No me costó nada ceder el puesto de directora a Pilar y yo ocupar el puesto de sub director. Yo no pretendía entronizarme exclusivamente en esa publicación, pues tenía mi carpeta preñada de proyectos esperando su turno para ver la luz pública. Siempre mi idea era ser el “editor” al estilo norteamericano. O sea, inventar el producto, controlar su producción y desarrollo, pero teniendo colaboradores para implementar en el terreno diario las líneas maestras. Así, el director es un colaborador más, encargado de coordinar el equipo. Acepté ser el Sub porque a cuenta de un cargo tenía que cobrar mi sueldo mensualmente y porque en la provinciana mentalidad chilena, el editor era el que ponía la plata y punto. Por lo demás, mi idea de una revista juvenil no se limitaba sólo a una publicación impresa. Incluía promover toda clase de eventos participativos, tales como encuentros deportivos, conciertos musicales, elección de Ritmo-Reinas con la votación de los lectores, etc. Para encabezar todo eso, mi histriónica socia era la persona más adecuada.

Mientras se preparaban nuestras oficinas en Providencia 97, Guido Vallejos nos facilitó las suyas, lo que nos permitió contratar a los colaboradores y preparar el primer número. También puso a nuestra disposición su propio archivo de fotos. Eran días de gran excitación, alegría y entusiasmo…Por eso no percibí los primeros síntomas de lo que se convertiría, años después, en nuestra ruptura definitiva. Y todo empezó con el nombre mismo de la revista:” Ritmo”.

¿Qué tenía de malo?

LO MALO

¡Me parece vulgar y populachero! -opinó Pilar cuando preparábamos el primer número, cuya fecha de salida estaba pautada para ese mes de Septiembre de 1965. Y agregó:- Lo asocio con “Ritmo y Juventud”

Claro, esa era una orquesta similar a la “Huambalí” y a “Los Peniques”. Todas ellas tocaban guarachas, cumbias y cha-cha-chas, o sea puro pueblo cebollero. Este era un gran contratiempo. Desde el comienzo la llamé así, pues de eso se trataba el nuevo movimiento musical. Jamás se me ocurrió que pudiera tener otro nombre, pero por otra parte, estaba muy seguro del éxito de la revista, sin importar su título. En esos momentos no me habría importado llamarla Jerónimo, Anacleta o como quisiera. El nombre siempre ayuda, pero el contenido manda.

Pilar propuso ponerle “NOSOTROS”. Nunca vi un nombre más excluyente y amariconado…Sin embargo, no iba a permitir que un detalle como ése hiciera abortar 6 años de ilusiones represadas.Pero esa vez el destino jugaría a mi favor. Trabajamos en base a ese nombre. Título de portada, promoción, propaganda impresa y radial.

Dibujé un enorme afiche con mi personaje Trini Plop (heredera de Popotito) Ella estaba de pié con el gato Yo-Yo en su descomunal cartera. Y arriba, el flamante rótulo de “NOSOTROS”. Con esos afiches empapelaron todo Santiago.Pero estábamos en plena guerra editorial y Zig Zag no pensaba dejarse avasallar por el grupo Mercurial. Ellos tenía registrado el nombre “Nosotros” y esperaban que saliéramos a la calle para secuestrar judicialmente la edición por robo de su marca. La idea era hacer el mayor daño posible. Los sagaces abogados de Bobby descubrieron la emboscada justo a tiempo y nos pidieron cambiar el nombre, cuando las rotativas ya habían comenzado la impresión. Pilar estaba consternada. No había tiempo ni de pestañar. Sólo teníamos unos minutos para decidir algo. La imprenta iba a reimprimir la portada con el nuevo título. El mensajero esperaba.Disimulando mí regocijo, desempolvé el viejo logotipo de “Ritmo” y dije: – Éste se va a la imprenta.

“Ritmo” lo bauticé y “Ritmo” se quedó. Mi socia tuvo que resignarse cristianamente y comulgar con esa rueda de carreta.

Con la satisfacción de mi pequeña victoria, no reparé en el fondo del problema planteado: Para Pilar los lectores (y el mundo en general) se dividía en dos grupos antagónicos: los rotos y la gente decente. Visto así, “Ritmo” era un nombre como para la rotada. “Nosotros”, para la gente como ella. Eso sería una bomba de tiempo de acción retardada.

Por fin, el Nº 1 de la revista salió a la calle el 9 de Septiembre de 1965. La inmensa alegría de ver los primeros ejemplares en la calle me impidió apreciar con claridad la situación. Pero pronto esas diferencias estallarían con la fuerza de una granada, produciendo bajasy daños colaterales.

Desde un comienzo la publicación pasó a formar parte de las querencias juveniles de Chile. En esos momentos el país entero mostraba los primeros síntomas de cambios políticos y sociales que estremecerían al país en breve. “Ritmo” no escaparía a sus terribles consecuencias.

UNA HERMOSA AVENTURA

El irrefrenable amor al trabajo desplegado todas las semanas en la revista, se reflejó inmediatamente en el apoyo creciente de sus lectores.

Por precaución decidí salir con 32 páginas y sin portada adicional. Sólo ocho de estas páginas eran a dos colores (rojo anaranjado y negro). Esto reducía mucho los costos de producción y permitía vender el ejemplar a un precio asequible para los jóvenes .Pero muy pronto ese temor desapareció y consentí en agregarle tapas gruesas a todo color, mas páginas interiores y un afiche en el centro. Los lectores pagaron gustosos estos nuevos costos deproducción

El equipo de trabajo que tenía era absolutamente inexperto, pero le sobraba entusiasmo. De todas maneras, durante el primer año me di el trabajo de leer y corregir todo lo que allí se escribía, transformando mi oficina en una especie de sucursal, algo pirata, de la Escuela de Periodismo. Después me preocupé especialmente de la diagramación. En los primeros números me basé mucho en las revistas de Guido Vallejos (era lo más moderno en presentación de esa época) pero luego pude desarrollar un estilo original, el cual recuerdan con cariño los Ritmo-lectores que aun andan por ahí. Al gato Yo Yo le puse esa sonrisa de oreja a oreja. Cuando salía en “Ecran”, tenía más bien una cara asustada o indiferente. La expresión de alegría era un reflejo de los nuevos tiempos.

También era estimulante ver como Pilar se entregaba por entero al trabajo. Esto fue posible porque no tenía hijos (en realidad nunca pudo tenerlos) y contaba con un esposo comprensivo, preocupado solo de apoyarla en todo momento. Por lo tanto, todas sus energías eran para la revista y para su programa de radio, compaginándolo todo perfectamente. .

Al comienzo sobraban los cantantes famosos (tanto nacionales como extranjeros) y se nos hacían pocas las páginas para incluirlos a todos. Pero luego, la revista creció junto con el público y nuestros artículos empezaron a tener un peso importante en el mundo discográfico y del espectáculo nacional. Por otra parte, el abanico de propuestas musicales se amplió lo suficiente como para satisfacer el gusto de todos los públicos. ¿“Ritmo” debería cubrirlos a todos? ¿A quien privilegiar? ¿A Rita Pavone o a Palmenia Pizarro? ¿A Julio Iglesias o a Lorenzo Valderrama? ¿A Los Cuatro Cuartos o a los Perlas?

Aquí surgió el gran problema que jamás tendría solución?al menos no mientras yo estuve manejando mi revista. Lo más obvio era atenernos a la popularidad del artista. Pero la revista, con un tiraje tan grande, era capaz de transformar en popular a cualquier figurita a fuerza de metérsela por los ojos a sus lectores. Por otra parte, podía hundir a gente valiosa con sólo ignorarlas.

Como si fuera poco, surgía otra gran disyuntiva: ¿La revista iba a ser “popular” o elitesca?

Con más de 100 mil ejemplares con la calle, se trataba de una revista que gozaba del favor de las más amplias mayorías populares .Eso parecía evidente. De lo contrario jamás hubiera pasado de los 20 mil ejemplares. Y eso le ocurrió a muchas publicaciones de la época. Así fue como empezaron a profundizarse nuestras diferencias. Éstas iban más allá de simples preferencias musicales. Después de varias acaloradas discusiones, llegamos a una grave conclusión: mi socia aspiraba a excluir de la publicación a los siguientes grupos de artistas:

1.- Los demasiado “rotosos”

2.- A judíos y árabes

3,- A ciertos cantantes de “protesta” (por comunachos)

4.- A lesbianas y homosexuales.

Éste último punto era bastante ambiguo, pues si bien detestaba a las lesbianas (la nueva ola tenía su grupito) se rodeaba de homosexuales porque los encontraba “divertidos”.

Por el contrario ella tendía a privilegiar a:

1.- La gente “decente”

2.- Los extranjeros como italianos, franceses, españoles y -sobre todo- gringos…

3.- En Chile, el Neo-Folklore se dividió en dos grupos. los elegantes y los descamisados: O sea, los Cuatro Cuartos y Patricio Manns respectivamente. Ella era firme partidaria de los elegantes

Expuestas estas razones tan francamente, constituían una cartilla totalmente inaceptable para mí. Siempre he reconocido sólo dos grupos dentro de la sociedad: los honestos y los deshonestos. Nada más.

Estas diferencias no se reflejaban necesariamente en las páginas de la revista, porque optamos por una solución Salomónica: cada uno tendría la misma oportunidad de proponer temas y personajes. Si ella ponía a Pat Boone, yo ejercía mi derecho de colocar a Sergio Inostroza. Si ella ponía a Adamo, yo incluía a Larry Wilson. Y así nos íbamos equilibrando, creo que en beneficio de los lectores. Mi idea no era favorecer a nadie, pero tampoco perjudicar a ninguna persona en base a criterios discriminatorios. Esta óptica tan opuesta se manifestó también en la elección del personal. Entonces optamos por un sistema equitativo. Cada uno tendría la misma cuota para elegir y contratar el personal de empleados y colaboradores.

En mi cuota elegí a:

1.- Hilda López

2.- Luz María Vargas

3.- Graciela Torricelli

4.- Manolo Olalquiaga

5.- Alfredo Barra

6.-Juan Carlos Gil

7.-Y a un grupo de hombres de radio que escribirían columnas personales, tales como Camilo Fernandez, Ricardo García, Davagnino, etc. Esto nos daba diferentes ópticas para comentar el momento musical y nos ligaba fuertemente a los escuchas de esos populares disjockeys .Cuando se publicaban sus columnas, no paraban de alabar a “Ritmo” y pedirle a sus radioescuchas que no dejaran de comprar la revista. ¿Qué tal la idea?

Hilda Lopez recibió el cargo de secretaria, pero fue mucho más que eso. Además de mi asistente personal, se convirtió en la eficaz coordinadora de todo el trabajo en la revista, tanto en las relaciones con la empresa, como con los artistas y el medio periodístico en general. Muchas de las realizaciones y aciertos en nuestra publicación, no hubieran sido posible sin su decisivo apoyo ejecutivo. En 1972 se fue a trabajar conmigo a “Quimantú” en donde redobló sus dotes de eficaz organizadora. También Graciela Torricelli emigró a mi lado a “Quimantú” y demostró su gran inteligencia y calidad en la revista “Paloma” Por su parte, mi socia llevó a un ramillete de figurines que mejor no los nombro para no desprestigiarlos innecesariamente.

En dos personas estuvimos completamente de acuerdo.

1.-. Alex Fiori, hijo del afamado hombre de radio, Paolo Fiori, de cuyo programa “L?ora italiana” yo era un fiel escucha. Alex era alegre, simpático y creativo.

2.-Alicia Puccio Vivanco, prima mía y amiga de Pilar. Realizó un curso de guitarra gráfico, del cual yo era su más asiduo y menos aventajado alumno. Cuando saqué la revista “Paloma” también se fue conmigo y continuó allí con su impecable sección musical

Hubo una sola persona a quien le negué rotundamente la entrada a las páginas de mi revista, por razones de higiene mental?aunque ella insistió que respetara su “cuota” Se trataba de ese sórdido personaje, el padre Hasbún, alias “el cura colérico”.Con inclinaciones inconfesables, le gustaba rodearse de jóvenes artistas para organizar partidos de fútbol con su equipo “Los chanchos en Misa”. La idea es que escribiera una columna para “orientar” a la adolescencia nacional (¡Dios me libre!) Pilar terminó por aceptar mi rotunda negativa. Según ella, ese domingo comulgó solicitándole a Dios su perdón por las blasfemias proferidas, durante la discusión, en contra de su representante en la tierra y más concretamente en el canal 13 de la Universidad Católica.

EL CASO PALMENIA

Tal vez el punto culminante de nuestras diferentes ópticas para interpretar al público y la realidad musical de ese momento fue el caso de Palmenia Pizarro Desde los comienzos de su exitosa carrera, Palmenia fue una artista muy querida por su público. Sus discos se escuchaban con muchísima frecuencia en las radios y su presencia llenaba cualquier escenario.¡Qué mejor candidata para una portada de “Ritmo”! Pero Pilar se opuso. La razón esgrimida era categórica: esta cantante de valses peruanos representaba a un sector del público (puro pueblo) diferente a los Ritmo-lectores. Gran error. La revista había crecido tanto que abarcaba todos los públicos.Para sustentar su reclamo se remitió a mi propuesta original. “Ritmo” sería una revista dedicada al Rock and Roll, a los cantantes internacionales y a los nacionales consecuentes con esa onda. No olvidemos que Danny Chilean, Larry Wilson y Pat Henry, empezaron cantando en inglés. Por lo tanto, nunca fue concebida para la música que escuchaban “los pacos y las empleadas”(textual M.P.L.)

Aunque no le faltaba razón. A finales de los 50 mi proyecto estaba orientado en esa dirección .Pero los tiempos habían cambiado bastante. Por lo demás, el gusto personal puede ser la base para una buena propuesta editorial, pero no sirve para impulsar un proyecto en movimiento. Es necesario considerar las inquietudes de los lectores para interpretar estos códigos de cambios en forma correcta. También era necesario considerar el peso e influencia ganado por la revista en el medio farandulero. No incluir a Palmenia en portadas, afiches y artículos de fondo, habría sido perjudicarla por omisión. Y como si fuera poco, excluirla habría sido, desde el punto de vista comercial, una estupidez. El mayoritario respaldo que tenía esta popular artista, redundaría en más lectores para nosotros.

Finalmente Palmenia salió en la portada.

Yo sentí como un “clic” en el ánimo de mi socia. Se había fracturado total y definitivamente nuestra fraterna relación. Sólo era cuestión de tiempo para constatar las consecuencias negativas de este evento.

FIN SEGUNDA PARTE

El Capítulo 3 se puede leer en:

http://ergocomics.cl/wp/2009/08/revista-ritmolas-cosas-en-su-lugar-3-de-3-2/

El punto culminante de las diferentes ópticas entre Vivanco y María Pilar Larraín para interpretar la realidad musical del momento fue el caso de Palmenia Pizarro.

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