LIDIA JERIA: Nuestra mujer en Zig Zag

POR MAURICIO GARCÍA

Por alguna razón, mujeres e historietas no parecen llevarse bien. Ya lo señala así el notable caricaturista Jorge Délano, más conocido como Coke, a mediados de la década de 1950, en un artículo para el cincuentenario de revista “Zig-Zag” y que luego reprodujo en su libro “Botica de Turnio”. En el notable capítulo dedicado a la caricatura chilena, Coke cuenta que aún no existían caricaturistas mujeres y al parecer, tampoco en otros países.

A comienzos de los años 60, el departamento de historietas de Editorial “Zig-Zag” lo dirigía la novelista Elisa Pérez Walker, más conocida como Elisa Pérez de Serrano o simplemente Elisa Serrana, escritora de renombre y autora, entre otras obras de la novela: “Chilena, casada, sin profesión”.

Elisa Pérez consigue, gracias a sus buenos oficios y contactos, los derechos para editar en Latinoamérica las revistas de Walt Disney Productions, lo que lleva a la empresa a publicar una amplia gama de trabajos de dicho conglomerado. La mayoría son sólo publicadas en Chile, pero en algunas existe una gran participación de autores y dibujantes de Zig-Zag. Su distribución era a nivel latinoamericano. La más antigua es revista “Disneylandia”, semanal, que comenzó en 1962. Luego seguirían “Tribilín”, “Tío Rico”, “Zorro”, “Aventuras de Walt Disney” y muchas más.

Lidia Jeria fue una destacada historietista de la época, dibujante de notables condiciones, que llegó desde San Antonio con su amiga, Dantina Faust, quién le ayudaba. Desde chica le gustó dibujar, pero en su casa no la dejaban y lo hacia a hurtadillas, creando sus propios personajes y escribíendo sus guiones. Gustaba mucho de la ciencia ficción, la aventura y el terror, “pero sin sangre”, como bien recuerda su gran amiga.

Lidia Jeria comenzó su trabajo bajo la dirección de María Pilar Larraín en la revista “Ritmo” en un espacio que se llamaba “Esto me sucedió a mí”, donde ilustraba las aventuras de verano que los propios lectores enviaban a la redacción de la revista.

Participó en diversas publicaciones, tanto de Zig-Zag como de Quimantú, especialmente en la revista “Zorro” de la que fue una de sus dibujantes habituales. También publicó en revistas picarescas como pingüino, cosquillas y viejo verde. En 1971 viajó a México, país en el que viviría por 30 años.

Dantina Faust resulta fundamental para contarnos detalles de esa larga estadía en México. Dantina recuerda que allá, Lidia debió hacer “historias de 96 o 120 páginas. Había que tener ayudantes y se trabajaba en equipo. Allá entró en competencia con los mejores dibujantes del lugar, muchos peruanos que no querían aceptar que una mujer fuera mejor que ellos. Al comienzo esto fue una gran traba para nosotros. Ser mujer, extranjera, en un país machista. Empezamos con intermediarios que se quedaban con la mitad del sueldo, por sólo ir a la editorial y entregar el trabajo”

Y luego nos confidencia: “De a poco fuimos dándonos a conocer y a legalizar mi situación para poder ir directo con los editores. Lidia llegó a subir las ventas de una revista que no iba muy bien (?) También colaboró en distintas editoriales, con distintos estilos, o sea dibujo serio y también semicómico. En las fiestas que las editoriales hacen a fin de año, siempre había alguien que le decía: “yo compro esa revista nada más por su dibujo”, pero esta mujer era tan sencilla, que a veces ni siquiera firmaba sus trabajos, y nada más aparecía mi nombre a veces. Bueno, México tuvo problemas con el papel y empezó el problema con las revistas, muchas redujeron el tamaño y otros eliminaron las historietas. Ya estaba pasando el auge del comic en México. Entonces a los editores jóvenes, hijos de papi, se les ocurrió sacar revistas sólo para adultos, pornografía, pero eso también saturó y tuvo su apogeo y caída muy rápido. Desde ahí ya se empezó a terminar la historieta. También ella lo resintió en su salud y allá enfermó de diabetes. Bueno, el año 2003, regresó a Chile, ya no estaba su padre, también fallecido”

En la versión de “El Día de la Historieta”, celebrada en diciembre de 2006, quisimos hacerle un homenaje, pero únicamente contamos con la presencia de Dantina, pues Lidia ya se encontraba enferma en su casa de Quilpué.

A comienzos de junio de 2008, Dantina nos escribió para contarnos la triste noticia del fallecimiento de esta dibujante, ocurrido en la ciudad de San Antonio.

Dantina nos dice, al final de su carta dirigida a Ergocomics: “Ahora (Lidia Jeria) estará junto a nuestro amigo Máximo (se refiere al desaparecido Máximo Carvajal), que tanto nos ayudó cuando estuvimos trabajando en Zig Zag”. Y en otra misiva agrega: “Ella siempre quiso editar acá en Chile, pero ya su salud no la acompañaba, menos su vista. No había día en que no conversara de sus proyectos. Bueno, creo que con nuestro Máximo, Javier (director artístico de una editorial mexicana, que nos ayudo mucho) el señor Marino y otros que se le adelantaron, estarán formando la editorial más grande y bonita del firmamento”

Lidia Jeria, sin duda alguna, un legado por descubrir, de esos que perdemos a raudales, y casi sin darnos cuenta, de tanto en tanto.

Las imágenes de la revista Jungla Nº 117 son una gentileza del profesor Miguel Ormazábal D-M.

 

 

 

 

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No Responsesto “LIDIA JERIA: Nuestra mujer en Zig Zag”

  1. […] tem e sempre teve, só que a história as ocultou. De fato, aprendi recentemente que nos anos 60, Lidia Jeria trabalhou nas histórias de Zorro. Já mais adiante, nos anos 80, não posso não citar a Maliki […]

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