Robin Wood: “MI VIDA HA SIDO UNA AVENTURA”

Robin Wood: ?MI VIDA HA SIDO UNA AVENTURA?

Estoy en la Biblioteca de Santiago de Chile, en Matucana.

Acaba de concluir una mesa redonda sobre el estado de situación de la historieta latinoamericana. Es una de las últimas actividades del “3º festival de la historieta en Valparaíso” y que concluye hoy en Santiago.

Varios de los invitados internacionales, entre los que se cuentan Eduardo Risso, Fernando García y Andrés Accorsi de Argentina, Roberto Goiriz de Paraguay, Joaquín Cuevas de Bolivia y Rodolfo Santullo de Uruguay, por citar a algunos, se pasean o conversan con artistas locales a la espera de ir a almorzar.

Es sabido que si los dibujantes de historieta son personajes, las más de las veces, poco glamorosos, cuyos rostros pasan desapercibidos, los guionistas de historietas son absolutamente desconocidos.

Si los dibujantes son los guitarristas de la banda, los guionistas son los bateros, siempre allá atrás, empotrados tras la batería y sumidos en la semioscuridad del escenario. Por eso cada vez que puedo me gusta hablar con aquellos (a los que quiero sentir como maestros) que son exclusivamente guionistas, de esos que no dibujan, que sólo piensan en imágenes, que sólo crean historias.

Y eso es lo que me impulsa este preciso momento a acercarme con cierto temor al guionista paraguayo Robin Wood, una leyenda viva de la historieta latinoamericana.

Me veo haciendo una de esas cosas que pocas veces habría imaginado que podía llegar a sucederme en la vida: le pido una entrevista que él acepta con total cordialidad.

Cuando caminamos en busca de un lugar más adecuado me dice como disculpándose: “Lo que pasa es que los tiempos modernos nos llenan de bolsillos”, mientras busca con afán un cigarro entre sus ropas.

Bajo la atenta mirada de su mujer, me escabullo con Robin Wood al patio techado de la biblioteca para hablar con una de las estrella de la mítica editorial Columba y de sus publicaciones: El Tony y D?artagnan, con el mismísimo creador de “Nippur de Lagash” y “Pepe Sánchez”, entre otros inmortales personajes.

Robin Wood, ha obtenido, entre muchos otros galardones, el premio de “Mejor Guionista del Mundo” en la Bienal de Córdoba y el Yellow Kid en 1997 en Roma, el máximo premio otorgado por el XX Salone Internazionale de Cómic del Film de Animazione e del Ilustrazione.

Wood habla lenta, pero seguramente. Su voz tiene un acento indefinido. Se diría que es alguien que disecta las palabras mientras las dice, tal vez, un proceso análogo al de la escritura de sus guiones.

Cuando él enciende su cigarrillo, yo llevo mi mano al bolso y desenfundo rápidamente el grabador para no perderme palabra alguna de uno de los maestros indiscutidos de la historieta latinoamericana y mundial.

– El guión como pasión, como lo que uno quiere hacer. ¿Así comenzó su carrera?

– Yo quería ser dibujante. No tenía ningún talento en bellas artes. Me dijeron que hiciera algo bueno por el arte y dejara de intentarlo. Perfecto, pero también, curiosamente desde que tengo 10 años, escribía. Era el alumno desagradable que hacía todas las composiciones para el día de la patria y cuando tenía 18 y 21 años gané premios literarios en mi país. Pero era muy pobre y analfabeto, por así decirlo. Tenía hasta 6º grado y leía todos los libros del mundo? una de las pocas virtudes que tengo es la memoria. Escribía cosas, pero nunca pensé en nada hasta que conocí a Luis Olivera en bellas artes. Él sabía que yo había ganado esos premios y hablábamos de su mediología. Debíamos ser los dos únicos individuos que lo hablaban y un día me pidió que le hiciera tres guiones. Yo trabajaba en fábrica y me olvidé de eso hasta que los vi publicados. Fui, me dijeron en la editorial que les gustaba mucho mi trabajo y que me compraban todo lo que escribiera. Y así comenzó.

Después de un año de vivir bien, comer todos los días? esas cosas. Me compré una máquina de escribir portátil, una mochila y un pasaje en el Calasetta rumbo a Nápoles. No volví a Sudamérica hasta seis años después. Y desde entonces vivo allá, aquí, allá, aquí.

LA VIDA HAY QUE COMÉRSELA A BOCADOS

– Usted hablaba de los artistas como seres que viven en otros mundos. ¿De donde salen las ideas de esos mundos creados por usted? ¿Por qué se dice que usted es el ícono de la aventura?

– Porque mi vida ha sido una aventura. He cruzado el Sahara en una caravana, he trabajado en Israel, he cruzado China en tren. He ido a pie desde Buenos Aires Hasta México. Cien mil cosas. Y sigo haciéndolas, no escarmiento ni con el paso del tiempo, he sido paracaidista, soy cinturón negro de karate? este? corredor de larga distancia. He hecho prácticamente todo. He sido mujeriego sin control (risas) y he vivido en todos los países. Suiza, Dinamarca, California, Hong Kong, Australia, Italia, Francia, Alemania? si eso me convierte en un aventurero, supongo que lo seré. Y hasta hoy en día, sigo haciendo eso.

– ¿De esas aventuras personales surgen muchas de las historietas que hemos leído?

– Muchas. Una vez incluso hice una historieta autobiográfica, una serie, pero donde el personaje era una mujer, una muchacha joven de los mismos lugares de donde yo venía y que pasaba por muchas experiencias mías. Pensé que era todavía más duro para una muchacha y lo hice: “Amanda”.

Después hay muchas cosas que sí, que me han pasado a mí y que he vivido. Yo soy un individuo lleno de cicatrices. He sido corneado por un toro en San Fermín, en Pamplona. Cuando trabajé en el Alto Paranal tengo dos agujeros de balas y cuchilladas aquí y allá? Viví? confieso que he vivido (Risas) como decía alguien que conoces ¿eh? Confieso que he vivido y que me ha gustado mi vida, me ha gustado. Después he encontrado una mina de oro, una veta fantástica que fue la historieta que me permite vivir como quiero, me permite llevar a cabo todas las locuras que quiero… ehhhh? y he tenido razonable suerte con las mujeres y seguiré viviendo hasta que dejé de vivir. No hay nada complicado.

Y con respecto a lo de la pasión? Tienes que tener pasión, no solamente para escribir sino para vivir, La vida hay que comérsela a bocados, no tolerarla. Vivirla. Simple. Hasta ahí.

EL ARTE ES EXTREMO

– El proceso de escritura ¿Cómo funciona? ¿Hay un sistema de trabajo o es caótico?

– Caótico total. Yo me levanto, me siento en la mañana para escribir. No tengo la más remota idea de lo que voy a escribir ni de qué se va a tratar. No hay ningún plan, nada. Escribo a mano. Con que haga la primera línea ya está. El resto sale. La parte de borrador me lleva aproximadamente 4 horas y después meterlo en computadora, con toda la guía de dibujos, me lleva unas 5 horas. Me tomo espacios porque me duele la espalda. Antes de venir a este viaje, estaba haciendo una historieta por día, de 10 a 14 páginas. No hay ningún secreto, al menos yo no lo tengo, Yo ni sé lo que voy a escribir, Simplemente surge. Ha dado conferencias en todo el mundo y la pregunta de cajón que siempre me hacen ¿De dónde nace su inspiración? No tengo la más remota idea. Siempre soy el menos informado de eso. Me siento y escribo, ya está. A veces me río con lo que escribo, a veces casi lloro. Eso es pasión. Vivir lo que uno está haciendo.

– ¿La escritura sirve para vivir, ayuda?

– Sí. Y vivir también ayuda. Eso es de cajón, eso es siempre necesario. El hombre que no vive puede escribir, sí, y va a ser correcto. Pero los hombres que yo he leído – yo leo un libro por día-, todos los hombres que me han impactado son aquellos que han sido muy infelices, muy felices, o lo que sea, pero siempre extremos. Nunca así, nunca acomodaticios, siempre han sido extremos. El arte es una cosa extrema, no existe otra cosa. Si no, se es discreto, se es correcto. ¿Qué gracia tiene? Prefiero un Van Gogh que se corta una oreja para regalársela a una puta, que un miembro de la academia de bellas artes. Así de simple.

– Habitualmente las editoriales le piden trabajos o usted presenta proyectos

– Sí, ellos me piden algo. Ahora me acaban de pedir otra serie y mi mujer hecha chispas, porque estoy haciendo como 25 guiones por mes para el mercado europeo: Italia, Turquía, España? y a veces también publico algo aquí en Paraguay y algo en Argentina, pero eso es más o menos para que no me olviden, porque en Europa soy muy conocido y en Argentina y Paraguay también, y ahora he descubierto que aquí en Chile también. De tanto en tanto quiero hacerles recordar: Estoy vivo, porque acá no hay editoriales ni nada.

– Nosotros hemos conocido lo que se publica en Argentina como “Merlín”.

– Esos son lujos que me doy. De repente hago “Merlín”, como hice “Drácula”, cosas así. Un día le dije a una señorita que me dice “¿Sufrís mucho?”? Le dije, me cago de risa (Risas) Los que buscan de noche una inspiración, bajo una luz amarilla? es que para comenzar no es una luz amarilla, ni nada, pongo música, me sirvo un whisky y la paso bomba. Escribo toda la noche, estoy contento, me acuesto a la mañana, me levanto 5 horas después y escribo otra vez. Es lo más divertido que conozco, aparte de otras cosas?

– Que no mencionaremos?

– Que no mencionaremos?No está mi mujer, podemos mencionarlas (Risas) Ella no se fía mucho de mí, con toda la razón del mundo.

VIVIR Y LISTO

– ¿Hay alguna obra suya que le guste más o que el público recibió mal y que a usted le gustaba mucho?

– No. He tenido la suerte que siempre mis obras han gustado y eso lo dicen ellos, no yo. Una que favorezca, tampoco, porque la que haga mañana me va a consumir. Es como tener hijos.

– ¿Cómo es eso de consumir?

– Me consume. Así, me devora, lo quiero hacer. Nunca corrijo

– ¿No?

– Nunca jamás. Ni una raya.

– Sólo pasar en limpio.

– Sí, pero eso ya es otra cosa. Pero al escribir nunca corrijo. No hay papeles estrujados en el suelo. Así como empiezo, termino. Ninguna corrección. Qué puedo decir? Soy un bicho raro. Así me han dicho y estoy del todo de acuerdo.

Un pobre guionista de historietas me dijo que a él le llevaba un mes o dos hacer una historieta y que tenía que corregir mil veces, cambiar. Me preguntó cuanto me llevaba a mí. Yo le dije: ?eve?horas. ¿Qué? Nueve horas (Risas) Pero no lo puedo explicar, no sé.

Llevo escrito más de 9 mil guiones de historieta y he creado más de 90 personajes y no estoy cansado, ni saturado ni nada, al contrario. Ahora no he trabajado por seis días y ya tengo ganas de ir a trabajar, me empieza a picar por todos lados. Entonces este? no puedo explicar todas esas cosas. Simplemente ocurren. No voy a perder el tiempo tratando de analizarlo.

– Hay que disfrutarlo.

– Vivirlo y listo, nada más. Todo es simple, todo es sencillo.

Más información sobre el trabajo de Robin Wood en:

http://www.robinwoodcomics.org/es/catalogo.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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