Carlos Giménez

?La Necesidad de Opinar?

Carlos Giménez

Si alguien dice saber de historieta y no conoce el trabajo de Carlos Giménez es que en verdad es un novato en el tema. Y es que el trabajo de este español resulta imprescindible no sólo para el desarrollo de la historieta en su propio país, sino que también para la evolución de este lenguaje en el mundo entero. De su trazo han surgido historias que van desde la aventura, el humor, la Ciencia Ficción y el drama humano, siempre profundamente personal e inevitablemente colectivo.

Giménez es una pieza clave para entender la historieta española sumida en el horror del Franquismo y también para comprender su complejo paso a la democracia. La historieta política ha tenido en Giménez, artista de izquierda y un humanista más que probado, uno de sus más importantes exponentes. Giménez nos habla desde su experiencia como víctima del fascismo, que tantas vidas cegó en el viejo, como en el nuevo mundo. Más allá de toda esperanza, o más acá de cualquier desencanto, quisimos hablar con el propio Carlos Giménez, saldando así una vieja y querida deuda personal con un maestro siempre accesible, lleno de graciosas anécdotas que regala a sus contertulios de hoy como perfectos trozos de historia que viajan en el tiempo sin perder su fuerza inalterable.

Ergocomics: Llama mucho la atención en tus trabajos, que pueden pasar por registro muy humorísticos, muy caricaturescos, a otros muy realistas, como si nada, como si fuese muy fácil ¿Siempre fue así?

C.G: Sí, siempre, pero mi dibujo natural siempre ha tendido más bien a lo humorístico, y si he dibujado más serio ha sido porque mi aprendizaje ha sido más formal, por que tenía que dibujar cosas realistas, porque eran temas realistas, me forzaron un poco por hacerlo. Eso me permite el tener esta gama de registro, me permite contar diferentes historias, de diferente manera, buscando siempre el cómo voy a contar historias. Según el tema voy a cargar las tintas del dibujo en un aspecto o en otro y la verdad es que me va muy bien, porque incluso muchas veces que estoy dibujando realista y si de pronto se presenta una situación cómica, el lector casi ni lo advierte, pero yo cambio de registro. Si el personaje que hasta ahora habíamos visto con unas facciones muy proporcionadas, por ejemplo, lo distorsiono y lo convierto en una cosa de humor, me permite poder contar cada historia con el tipo de dibujo que le va mejor a cada tema.

E: Otra cosa que también llama la atención es la planificación exquisita que tienes, muy pensada y con una narrativa muy transparente…

C.G: Sí, eso cuido mucho en mi trabajo. Si mi trabajo no es mejor, es porque no lo sé hacer mejor, pero la verdad es que hasta dónde soy capaz de cuidar las cosas, las cuido mucho. Estudio mucho, hago muchos bocetos previos, antes de dibujar estudio y no tanto para estudiar el dibujo en sí, sino para estudiar por dónde lo voy a cortar, a qué altura van a ir los bocadillos?

E: Y cuando tienes todo planificado, lo vuelcas en la página…

C.G: Claro, lo primero que hago es tener una idea un poco general y empiezo a hacer dibujos, por ejemplo, las páginas que estoy haciendo ahora de esa historietas que tú has visto? no he hecho el procedimiento habitual de los dibujos dentro de las viñetas. Tú dices, es más fácil, lo que pasa es que haces los cuadros y ya sabes que cada cuadro es una viñeta y ahí dentro ya tienes que dibujar cada cosa ¿no? Pero en este caso, como los dibujos no van dentro de las viñetas, y tienen unas formas que son casuales, hay que entrelazar unas con otras de una forma que coincidan, eso me lleva a hacer dibujos, a hacer bocetos varios hasta que lo consigo, porque a veces no me coinciden bien ¿no? A veces, entonces los voy haciendo por separado, viendo qué tal van cabiendo unos con otros. Qué tal van componiéndose, si quedan bien, qué me queda para el siguiente. Este es un trabajo de rompecabezas, pero lo cuido mucho, porque siempre tengo mucho interés en que los bocadillos de los textos no aprisionen a las figuras, que no estén cruzados los pinchos de los bocadillos, que los personajes no queden estáticos y que siempre el que habla primero esté a la izquierda. Todo eso lo cuido mucho. Igual que cuido mucho las expresiones. Me gusta mucho que mis personajes sean excelentes actores. Los mejores posibles.

E: ¿Estudias rostros de la calle, de gente real, de tus amigos?

C.G: Ya no. Lo que sí hago algunas veces, o hacía, porque cuando uno ya lleva mucho tiempo dibujando, ya digamos que hay ciertas cosas que las sabes por inercia, es que en el estudio, a una distancia de mí, y un poco a un lado, de forma que lo puedo ver, tengo un espejo, porque muchas veces una expresión un gesto, en el espejo mismo, tú lo haces, tú la pones, y al verte ves cómo bajas una ceja. Las caras aunque parece que son muy fijas, son muy móviles. Las facciones se mueven en la medida que tú haces un gesto u otro las facciones, y los ojos, suben o bajan las cejas. Eso sirve también para las manos. Estás dibujando una mano y no terminas de entender cómo es, la pones en el espejo, buscas el ángulo… Ah, mira, ese dedo no sale de ahí, sino que sale de allá, y tú al ver la mano en el espejo, ya puedes dibujar tu propia mano. Y luego pones en papel transparente los bocetos, por ejemplo, en el espejo la mano izquierda mía reflejada es la derecha, lo cual quiere decir que nunca puedo ver reflejada en el espejo la izquierda, porque la izquierda, la que sale en el espejo reflejada como izquierda, es la derecha con la que dibujo, pero entonces como el papel es transparente, puedo dibujar la mano por el otro lado. Convierto la mano izquierda en la derecha.

E: Otra cosa interesante en tu trabajo es que tú has pasado por todos los géneros, has hecho acción, dramas como Paracuellos, has hecho mucho humor, y has mezclado con eso el humor político y definitivamente has hecho cosas de las que uno no se reiría jamás. ¿Siempre te gustó pasar de un registro a otro o es una necesidad impuesta en que te dijiste "no, yo tengo que decir algo diferente"?

C.G: Yo lo que siempre he procurado es encontrar el lenguaje adecuado para contar mejor la historia. Hubo un momento en que yo trataba de decir: a mí me gusta el dibujo cómico, me gusta hacer las cosas un poco caricaturizadas, pero me encontraba que lo que tenía que hacer yo, era como lo de Paracuellos que era muy trágico y lo que me di cuenta es que la caricatura, no solamente sirve para hacer reír, sino también para hacer llorar. O sea, el exagerar los rasgos tú puedes hacer una persona una persona más divertida, pero puedes hacerla también más trágica. Puedes hacer una cara que ríe mucho más, una boca mucho más grande y con unas lágrimas de risa y da la impresión que se está destornillando de risa, pero con esos mismos rasgos, haces una boca más grande, puedes hacerla llorar también. Lo que sí utilizo mucho es eso: cargar de contenido, de intención los dibujos para marcar más el momento que quiero reflejar.

ECHAR FUERA LOS DEMONIOS

E: Me interesa mucho tu veta política. Tú viviste la época del Franquismo.

C.G: Sí, claro. Yo nací en esa época.

E: La viviste plenamente, tal como yo viví mi adolescencia en la dictadura de Pinochet. Tal vez por eso hay una cercanía. Cuando uno lee tu trabajo, guardando las distancias, ve reproducido lo que pasó en mi país también… la vuelta a la democracia, los que se vendieron, los que traicionaron…

C.G: Las dictaduras son las dictaduras. Yo siempre en mi trabajo en cuanto he podido, y me he hecho lo suficientemente mayor para coger mis propios temas, he tenido siempre la obligación y la necesidad de opinar. Yo he hecho trabajos con un guionista de izquierda, pero siempre había unas diferencias de concepto entre su izquierda y mi izquierda. A mí me preocupa mucho lo social y lo social va unido a lo político y yo soy muy consciente de que soy un hombre que procede de la clase social que procede. Y cuando cuento que he estado en un colegio interno durante ocho años de mi infancia, no sería porque era millonario, sería porque era un niño pobre. Y no se me olvida nunca que soy un niño que ha nacido en un barrio, y que ha estado en un colegio interno de pobres. Y cuando mejor me encuentro es cuando vivo en barrios que yo domino. Por mi profesión tengo la posibilidad de poder desayunar en una embajada o en el bar más humilde. Te diré que me encuentro más a gusto en los bares más humildes. Inevitablemente a la hora de trabajar no me traiciono. No trato de contar ambientes que no conozco. Trato de contar cosas próximas a mi vida, y mi vida transcurre en una clase media baja, de hijos de trabajadores. Aunque yo haga historieta, no se me olvida nunca de donde procedo.

E: ¿Fue muy doloroso hacer libros como "España, Una, Grande y Libre"?

C.G: Ese era un slogan del Franquismo. Las historias son cosas muy vividas, muy personales. Cuando hago Paracuellos son cosas de mi vida, cuando hago Los Profesionales, aunque son bromas están tomadas de mi vida. Hay un álbum en que yo cuento historias sentimentales, también basadas en experiencias de mi vida. Todo esto cuesta hacerlo. Cuesta dolor y también tiene la tremenda satisfacción de poder echar los demonios fuera. Cuando cuento lo de Paracuellos, cuando hago historieta política, lo que siento es una gran alegría de poder decir: Ojo, que esto es así. Últimamente he tenido una colaboración, que no la conocéis vosotros, en una revista de humor española y he vuelto a la fórmula de hacer historietas cortas con intención política. Me aburría haciéndolo, porque es menos interesante de dibujar, pero queda la tremenda sensación de opinar y de meter el dedo en el ojo a la que gente a la que quieres meterle el dedo en el ojo y decir que existen y que quieres que se sepa… tiene una tremenda… da una buena moral.

E: Háblame de la Ciencia Ficción…

C.G: Lo que pasa es que la Ciencia Ficción es un tema muy bonito de dibujar. Cuando era más joven me gustaba mucho leer CF. Y me sigue gustando, pero leo menos ahora. Es muy bonito dibujarla, porque te permite no tener que documentarte. Cómo es el uniforme del militar pues como yo quiera… cómo son las armas, Cómo yo quiera… El poder dibujar con esta libertad es muy gratificante. Pero siempre en la CF hay un componente, una parábola política o social. Se ha dicho que la CF que hago no es esa fantasía desbordada, que siempre traslado una situación de hombres oprimidos que podría transcurrir perfectamente en la tierra, en este momento o en el pasado. Pero estás contando una cosa política, un problema social.

LAS OBRAS

E: Profundicemos en algunos de tus trabajos más importantes… Paracuellos por ejemplo… ¿Cómo nació la idea de dibujar algo tan doloroso?

C.G: Siempre antes de hacer esta serie, con mucha frecuencia, yo contaba a mis amigos, cosas de mi colegio. Había sido un colegio muy fuerte, muy terrible y además pasaba hambre, sed, frío. Constantemente yo estaba contando esta cosa porque tenía la necesidad de que la gente lo supiera. Y de pronto un día pensé en lo estupendo que sería contarlas en historieta. Pero no era fácil, porque no había? en la época del franquismo- una revista en donde eso tuviera cabida. No pude dibujarlas hasta el día que me lo propuse, aunque no pudiera publicarlas. Con las primeras historietas que hice me echaban de todas partes, nadie quería publicarlas. Incluso en la revista que yo publicaba me dijeron que, o volvía a la vieja fórmula o nada, y me fui. Y recorrí varias revistas. En una me dijeron que me contrataban. Me las compraron, me las pagaron, pero a la hora de publicarlas, no las publicaron y me dijeron que hiciera otro tipo de cosas. Una de las cosas buenas que tengo es que lo he querido hacer en la vida, no he esperado a tener la ocasión o que se brindara el hecho de poder hacerlo, no, lo que he querido lo he hecho a pesar de todo. Muchas veces he pasado grandes penurias, privaciones y problemas económicos muy fuertes por empeñarme a hacer una historieta que luego nadie me la ha comprado. Una de ellas es Koolau el Leproso. Koolau la dibujé entera y nadie las quiso publicar y el que la publicó me pago menos de lo que costaban.

E: Pasemos a otro género, hablemos de Los Profesionales, que a ratos nos recuerdan a nuestros propios amigos historietistas…

C.G: Cuando yo me propuse hacer mis propias historias y alejarme de los temas comerciales como el Oeste, O de los héroes maravillosos que salvan a las chicas, lo que hice fue: A ver… qué puedo contar yo. Las cosas que yo me sé. Qué cosas me sé yo. Las que he vivido. Y dividí mi vida en álbumes. El álbum de lo que pasó antes de ir al colegio, todo lo que pasó en el colegio, luego lo que pasó después… todo lo que me pasó cuando fui a Barcelona, cuando me casé… de hecho tengo una serie bocetada, pergeñada, que se llamaría Los Aficionados, los amateurs? no sé cómo titularla, pero que sería lo que iría antes de Los Profesionales… los primeros pasos en los estudios de Madrid.

E: Los Aficionales…

C.G: Me di cuenta que mi vida, mi autobiografía era un material a utilizar. Me di cuenta que yo había vivido, que tenía amigos, que había tenido problemas, amores. Y cuando mi biografía no ha dado para tanto, he recurrido a cosas que he visto.

E: ¿Y qué pasó con tus amigos cuando publicaste Los Profesionales?

C.G: Nadie se molestó, al contrario. Yo nunca doy nombres de nadie porque yo no me he dedicado a contar la biografía de nadie. Hay un personaje que se llama Gonzalo González, que en principio partió de un dibujante que se llama Fernando Fernández. Ése fue el primer dibujo que hice. Pero después, a través de él, he contado todas las cosas que he querido. Yo me he montado media docena de personajes principales y con ellos cuento las anécdotas de todos.

E: Todos tenemos historias en nuestras vidas, pero son pocos los que pueden plasmarlas en una obra como tú ¿Cómo es tu proceso de trabajo?

C.G: Lo que hace falta es una cierta capacidad para novelar lo que has vivido. Siempre digo que de no haber sido dibujante de tebeos ? y de haber vivido en la edad media- seguramente habría sido un trovador de esos que van por las posadas y por las ventas contando historias. A mí me gusta mucho contar las cosas que sé. El único talento, si es que tengo alguno, es saber seleccionar lo que hay que contar y lo que no. Tienes que seleccionar todo lo que es importante para la anécdota y quitar todo lo que distraiga la anécdota. A veces en una misma tarde en un mismo sitio, hay varias historias y son contadas independientemente. No las puedes contar al mismo tiempo todas, porque se obstaculiza el pasado. Además de haber vivido lo que has vivido, es tener la capacidad de saberlo contar, saber planificarlo y saber cómo empezar y dónde hay que terminarlo

E: Me sorprendió, hace algún tiempo ver un libro de otro con guión tuyo. No sabía que hacías trabajo también como guionista para otros dibujantes.

C.G.: Esa fue una historia partiendo de las novelas de Reverte, que tuvieron tantísimo éxito, entonces me propusieron a mí hacer, la historieta completa de una de sus novelas. Entonces viendo que era un trabajo muy exhaustivo, muy grande, de mucho tiempo, sobre un tema que te hacía dibujar, lo iba a hacer a medias con otro amigo, con Adolfo y al final dije que no, incluso estando muy bien pagado. De pronto me di cuenta que no me apetecía dibujar aquello, que iba a emplear un año de mi vida o más en dibujar algo que no me interesaba en absoluto, que no me interesaba porque yo iba contar mis propios asuntos. Entonces les dije que no lo iba a hacer, pero que si querían, hacía el guión. Entonces aceptaron mi guión y luego buscaron un dibujante que lo hizo. No ha tenido demasiado éxito hasta ahora. No parece que esté vendiendo demasiado bien. Creo que no ha quedado un producto demasiado bonito. Los dibujos creo que son bastante poco interesantes.

E: ¿Es la única colaboración que has hecho?

C.G.: No, precisamente ahora está a punto de salir, cuando yo llegue a España, un álbum en el que soy solamente guionista. Se va a llamar El Cementerio del Espacio, o algo así, que es una cosa que hacía de ciencia ficción y lo dibuja un colega, que me dijo, oye Carlos porqué no me haces unos guiones de ciencia ficción. Yo no sé hacer eso, le dije, y tú hacías cosas de ciencia ficción, sí, pero yo hacía adaptaciones de cuentos. Bueno, eso, adaptaciones de cuentos. Yo he cogido unos cuentos de Jack London, que es un autor que me encanta, me gusta muchísimo y lo he convertido en tres guiones de ciencia ficción, porque mi amigo lo que quería era contar cosas de ciencia ficción.

EL MÉTODO

E: ¿Carlos, cómo se convierte un dibujante amateur en un profesional?

C.G: La diferencia entre un amateur y un profesional solamente estriba en si te ganas la vida haciendo eso o no. Tú eres un profesional cuando vives de tu dibujo.

E: ¿Qué pasa cuando se comienza sin saber mucho?

C.G: Esto es como la poesía. La fábula aquella de la ardilla que le preguntaba al caballo cómo es que te brilla tanto tu pelo y el caballo le decía: sudando. Esto es igual, hay que trabajar, siendo exigente contigo mismo, no perdonándote nada. Muchas veces los dibujantes jóvenes, y más ahora que vale todo, hacen brazos torcidos que tienen dos codos, pero es que a mí me gusta hacerlo así, yo lo veo con dos codos, pero no tiene manos porque ese es mi concepto. Así te lo perdonas todo, pero para prender, lo que hay que hacer es decir, no, hasta que no esté el brazo bien hecho, lo borro, lo corrijo, lo borro, lo calco? uno que ya es profesional bastante bien hecho sólo corrijo y borro.

E: ¿Cuántas horas al día dibujas?

C.G: Una jornada habitual es en la mañana como de nueve hasta las doce, luego me doy una espléndida siesta y por la tarde dibujo bocetos o preparo el papel o rotulo o coloco cosas. Por la tarde hago trabajos más sencillos.

E: ¿El guión lo haces antes de dibujar?

C.G: Claro, no se puede hacer de otra forma, porque corres el riesgo de perderte. Primero hay que hacer el guión y el guión además tiene que estar terminado con lo que va a ser, todo lo que va a pasar, en cuántas páginas lo vas a hacer y cuántas viñetas va a tener. Luego tienes que planificar, porque si tienes tantas viñetas que van en tantas páginas debes saber en qué páginas, van esas viñetas. Y sólo cuando tienes el guión totalmente estructurado y completamente enumerada la viñeta, te pones a dibujar. No puedes ponerte a dibujar un guión, si no sabes cuánto te va a durar, no puede terminar el tema de la historieta en la mitad de la página, ni hacer seis páginas y una sola viñeta. El guión tiene que estar plenamente estructurado, bien contado y para eso está que, a la ahora de escribir es que le quitas una viñeta o se la pones, o le añades una cosa o amplias otras, o esta viñeta viene para acá o la suprimes, en fin? hasta que lo cuadras y sólo cuando has cuadrado todo, puedes empezar a dibujar.

E: ¿Algo más?

C.G: Una anécdota sobre la mala memoria que tengo… el otro día en el avión cuando te dan estos papeles para rellenar antes cruzar la aduana, para declarar que llevas y no sé qué, a la hora de rellenarlo no sabía que fecha era, entonces le pregunté al de al lado: ¿sabe qué día es hoy? y me contestó, claro, pero antes me quedó mirando y me dijo: pero, cómo es posible que no sepa en qué día está viajando y es que cómo llevaba tantas horas viajando, como había hecho el vuelo de nueve horas de Madrid a Miami, y allí había hecho una escala de ocho horas… ya no sabía si era ese día o el siguiente. La verdad era que no tenía ni idea y el señor me dijo: usted no sabe ni cuánto vive…

468 ad

Leave a Reply