Alberto Breccia, 4ºParte

El Trazo Revolucionario

Por Carlos Reyes G.

Alberto Breccia, 4º Parte

Mis agradecimientos al gran dibujante Juan Sáenz Valiente por recibirme en su hogar quitarle su cama, comerme sus galletas y dejarme hurgar impunemente en su biblioteca

Desde mediados de los 70, Alberto Breccia junto al prolífico guionista Carlos Trillo, crean una serie de nuevos personajes e historietas. A uno de ellos lo bautizan como El Viajero de Gris. Un presidiario que encuentra en las historias que genera su imaginación, una forma de evadir su encierro. No hace falta demasiado empeño para intentar hacer otra lectura antidictatorial de esta nueva historieta de Breccia.

El otro es un hombre del arrabal, Un tal Daneri, un hombre que vive al filo del hampa, y sin embargo un hombre de honor como pocos.

Otro fruto del trabajo de guionista y dibujante es una criatura despreciable, despojada de ser, una suerte de vampiro de historias, más exactamente un Buscavidas.

VIAJERO DE GRIS: UN VIAJE HACIA LA LIBERTAD

La primera vez que «Viajero de Gris» se publicó fue en la revista española Comix Internacional y a decir de Jaime Rodríguez, prologuista de la nueva edición de 2003 a cargo de la colección «Cuadro a Cuadro», la edición española era deficiente pues «para empezar no aparecieron todos los episodios que forman la serie y los que sí lo hicieron, ? agrega- destrozaban y pervertían cuando menos, el apartado gráfico hasta niveles difíciles de describir (?) y un largo etcétera que nos lleva a pensar que, quizás, mejor hubiera sido que no se publicara».

La premisa inicial de Cornelius Dark, El Viajero de Gris, es simple: un hombre encarcelado sólo es capaz de refugiarse en su imaginación para escapar del horror de su presidio, únicamente esa puerta mental, ese refugio impoluto de su interior jamás será violado por sus captores y le permitirá no sólo vivir pequeñas historias-moralejas, sino que además escapar virtualmente de su encierro

En el capítulo uno: «La Oscuridad de Dark, La Oscuridad de Lin», Cornelius afirma: «La huida física parece imposible. Debo seguir tratando de que, por lo menos, mi mente escape de aquí» Y así lo hace. La imaginación, la creatividad, los mundos de ensueño parecen mejores que la opresión del presente. El artista parece tener su válvula de escape en la creación, el motor de su fuerza liberadora yace en las afiebradas praderas de su propia mente.

¿Un reflejo de lo que Breccia y Trillo sentían por aquél entonces en medio de la horrorosa dictadura Argentina? Quién sabe.

Cornelius perfecciona, episodio a episodio, su viaje mental: «Tengo que salir otra vez de aquí ? dice en el Cap.2 titulado: «Julie Prisionera»- debo concentrarme en imaginar un objeto. Por ejemplo. Un cenicero». Utilizando este recurso metonímico, Cornelius logra escapar nuevamente para conocer a una vieja y gastada prostituta engañada por un joven galán francés para sacarle información vital de un conocido mafioso rival. La soledad golpea duro y Cornelius aprende una nueva lección, muchos de los que están afuera también son presos de sus pasiones y deseos más íntimos.

El Cap. 3 titulado escuetamente como «1973» mezcla ficción y «realidad» histórica. De su presente en el relato, Cornelius viaja al pasado. Intercambiando los números del año diegético, obtenemos 1793. Cornelius sin saberlo es pieza clave en lo que sucedió la mañana del 13 de Julio de ese año en Francia. Conoce a la bella Charlotte Corday que lo utiliza para que mate a Jean Paul Marat, mientras éste toma uno de sus prolongados baños de agua sulfurosa para curar los eczemas de la piel. Cornelius conoce otra cara de la traición y se ve envuelto en una nueva aventura deslumbrado por la belleza de una mujer, cuyos favores reconoce no disfrutar desde hace mucho tiempo.

El episodio cuatro, «Cuento de Soldados» es otra fábula oscura y triste en la que sus autores citan a Ambrose Bierce. Uno de los protagonistas, un soldado norteamericano de la guerra de secesión estadounidense, se presenta con ese apellido inequívoco en el que es fácil reconocer la presencia del gran escritor norteamericano conocido, entre otras obras, por su genial «Diccionario del Diablo». En el relato, el Teniente Bierce, siguiendo las órdenes de su superior el Capitán Remer, y acompañado por Cornelius, debe dar muerte a su propio padre. Cornelius, desconociendo el hecho, lo mata por él. «El Capitán Remer siempre me odió por haber nacido en el sur,– confiesa tardíamente Bierce- aunque luchara por el norte, porque mi corazón así lo exigió. El Capitán Remer sabía quién era el hombre que custodiaba el desfiladero, por eso me eligió para esta misión. Para que yo matara a mi padre que estaba luchando por su tierra.»

En «Arles, 1888», quinto episodio de Viajero de gris, Cornelius da una feroz pelea junto a un extraño hombre por lograr que éste vea su amada cuando un grupo de matones se lo impide. Mas tarde, el fervoroso amante le pide que lleve un regalo a su amor. Cuando lo entrega se da cuenta de que es una oreja que el propio Van Gogh, se ha cercenado. Cornelius contempla a esa «muchacha horrorizada por el acto de amor de un hombre». y se marcha prudentemente.

En el capítulo seis, episodio que cierra el volumen recopilatorio Cornelius ya es un maestro del escape mental pues dice el narrador: «El entrenamiento de Cornelius Dark en estos viajes fantásticos es perfecto. A veces le basta con desear estar ahí?» Breccia y trillo nos regalan además en este último episodio el único momento verdaderamente alegre y esperanzador de la serie: «Magia Verdadera».

Una trouppe de estafadores, liderados por el mago Tamerlan (originalmente el nombre se atribuye a un noble musulmán de origen turco) se burlan de un rico hacendado provocando una risa tal en labios de Cornelius que sus carceleros llegan a atribuir su alegría a la perdida de la cordura debido al encierro. La última imagen que el lector retiene de el Viajero de Gris es la de un hombre preso que, sin embargo, ríe a pesar de todo.

Breccia pone una vez más sus dibujos al servicio del relato. El gris predominante que da a sus páginas, les otorga un halo nuboso que se convierte en un escollo para las técnicas de impresión de su época.

Los guiones fábulas de Trillo lo vuelven a mostrar como un guionista dotado y cuya simpleza es su mayor virtud. Viajero de Gris es una obra breve y contundente, del mismo modo que podría serlo Un Tal Daneri y es, sin duda alguna, una historieta de transición en la obra del maestro uruguayo.

1974-1977: EL HOMBRE DEL ARRABAL

Desde 1974, nuevamente junto a Carlos Trillo, Breccia dibuja la serie negra «Un tal Daneri». En un total de ocho historias (publicadas a retazos en Mengano, Sancho, el libro Breccia Negro y Super humor) se nos presenta la vida de este hombre del arrabal, un marginal.

 

Daneri habita espacios grises, un camino zigzagueante entre el bien y el mal. Daneri tiene sabor a ensayo, a búsqueda, con algo del amargo sabor de la vida tomada de prestado.

Inolvidables resultan los episodios El Bagre, El Duelo, Ojo por Ojo, Ojos Dorados. En el prólogo a la edición compilatoria de 2003, Fernando García escribe: «El espacio de Daneri es arrabal. Nostálgico y poético. (…) Frontera primitiva entre el sueño y el mito, lo fantástico y lo cotidiano, (…) Y en cada trazo, en cada pegatina del viejo Breccia, Un Tal Daneri respira Mataderos»(1).

 

La historieta rezuma sangre, valor, cobardía, honor, cuchillos, golpes y amor prostibulario. Es triste, oscura y se mantiene al filo de la muerte. Daneri es un carácter inolvidable, un hombre en perpetuo tránsito, como los mejores personajes de Wenders, enfundado siempre en un largo impermeable, prefiguración de otro perdedor marginal, el Constantine de Alan Moore, Daneri no se dirige a ningún lugar en particular… está de vuelta de toda una vida.

Poco y nada se sabe de este enigmático argentino, excepto que tal vez vivió mejores momentos en el pasado, que presta sus servicios a quien pueda pagarle y que como todo personaje del hampa, tiene su propio y férreo código de honor. Daneri nace en el ante-infierno de la dictadura militar y sobrevive en su interior, lo mejor que puede. Ha tomado su nombre de Carlos Argentino Daneri, el protagonista del cuento de Borges, El Aleph, uno de los relatos preferidos del viejo Breccia.

Estamos aquí ante un Breccia post-Eternauta y se nota. El personaje de Daneri se sitúa en una medianía entre lo mejor de su sofisticada experimentación y su dibujo más referencial. Estas historietas, cargadas de amargura y tristeza, se prenden al lector como un buen tango lo haría al alma. Para el personaje de Daneri que habita este submundo, no hay esperanza posible, ni redención alguna. Su universo es habitado por seres grises para quienes el amor y la solidaridad son algo ajeno y la oscuridad y la vileza, un habitat natural.

Los guiones, aparententemente simples y ajustados de Trillo ( y que van desde las 4 a las 6 paginas) son una muestra de precisión y poesía. Retratos de una sociedad que supura miseria y soledad. Y sin duda para mí, uno de los trabajos más inspirados de este gran guionista argentino, que afortunadamente a sus 65 años, continúa activo.

Son tiempos oscuros y el arte de Breccia y Trillo los retrata con fiera amargura.

Imagen de una reciente animación de Daneri.

Estamos ante una obra tan lúcida como breve que merece ser revistada por nuevos lectores y afortunadamente, no será ésta la única colaboración entre Carlos Trillo y Alberto Breccia. En 1981, ambos crean otra serie de igual brevedad e intensidad: «Buscavidas».

1981: BLANCO Y VACÍO

Con un estilo grotesco, empapado de un guión de exquisito humor negro, Breccia se sumerge en «Buscavidas». Breves historietas que narran las peripecias de un parásito ávido de historias, un coleccionista de confidencias. Dispuesto a cualquier cosa con tal de escuchar, de labios de cada protagonista, un momento, un dolor de sus vidas, listo para clasificar y archivar.

Buscavidas es un parásito, un coleccionista, un cazador de historias, un ser repulsivo. Breccia lo presenta como una enorme masa de aspecto gelatinosa y facciones hirsutas, apenas esbozadas. Se diría que es un ser en blanco, siempre dispuesto a ser «escrito» por arrugas ajenas, por vivencias extranjeras. Incapacitado, como está, de vivir aquello por sí mismo, se ve compelido a saciar su apetito de historias en las vidas de otros, tan degradados como él.

 

La dupla Trillo-Breccia ahonda nuevamente en zonas oscuras y deprimentes. «Es obvio que mis historias no suelen ser muy alegres, pero lo que me rodea tampoco lo es…» (2), diría el dibujante.

Para el guionista y escritor Guillermo Saccomanno, Buscavidas puede entenderse también como una metáfora: «Trillo y Breccia crearon esta saga trágica en los años oscuros de la dictadura militar, cuando nuestro país fue convertido en un campo de concentración y el destino individual corría la misma suerte de las criaturas esclavas de Sade, en los 120 días de Sodoma. Y con esta redundante referencia al Marqués, que creó su obra en el hospicio de Charenton, invito al lector a compartir una pregunta más: ¿No serán estas páginas un exorcismo?» (3).

 

Buscavidas es perverso y ruin, como muchos personajes de los cuentos infantiles decimonónicos, y, al igual que ellos, en sus páginas flirtean la fábula y la degradación. Buscavidas succiona, cual vampiro, la poca vida que queda en sus víctimas destrozadas por el dolor. Pero para qué negarlo, Buscavidas tiene grandes dotes: Sabe esperar a su víctima y aguarda pacientemente su llegada para luego atacar con decisión, y lo más importante de todo: es un personaje que sabe escuchar. Escucha para grabar en su memoria los detalles de estas vidas ajenas y suplicantes, para solazarse en este aprendizaje. Y sí, pues Buscavidas pareciera no estar vivo del todo, incluso es posible que sea capaz de, sólo vicariamente, fingir que vive o intuir lo que es estar vivo de verdad.

Los dibujos de Breccia retratan el universo canallesco y ruin de Buscavidas con trazos caricaturescos, expresivos, deformes, monstruosos, de rostros rugosos, todo ello habitando un inquietante mundo en blanco y negro, sin valores intermedios, un habitat que cautiva y sofoca.

En pleno proceso de aniquilación fascista de Argentinos, Breccia sigue haciendo escuela junto a los mejores guionistas de su país. Burlan la censura con lo que mejor saben hacer, contar historias. Breccia se sentirá en la obligación de documentar el horror acometido por los militares y junto a Juan Sasturain, trabajan en lo que se convertirá en una obra capitular de la historieta Argentina y Latinoamericana: Perramus.

CONTINUARÁ…

NOTAS:

(1) Un Tal Daneri, Carlos Trillo, Alberto Breccia, Doedytores, Buenos Aires, Argentina, 2003.

(2) Alberto Brecia Sketchbook, Ancares Editores, Buenos Aires, Argentina, 2003

(3) Alberto Breccia, Obras Completas, Volumen Uno, Doedytores, Argentina, 1994.

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