El Faktor Oski

El Faktor Oski

Principios de los años 70`s, en una comuna al sur de Santiago: Un niño tímido, de ojos grandes, se enamora de las revistas de historietas. Aún no sabe leer y ya dibuja sus primeras viñetas. Su hermano mayor trae a la casa aventuras gráficas de diversos temas, las obtiene en unos lugares llamados "cambio de revistas" donde, por una cifra determinada, puede dejar la que ya ha leído y traer una nueva. Su madre no tiene para comprar semanalmente esa que se llama "Mampato". El niño de ojos grandes se conforma con lo que llega, después de todo Batman y Supermán no son nada de aburridos, además está esa otra que se viene con timbre de "obsequio"… "Cabrochico" se titula y tiene unas portadas que no dejan de ser extrañas, por lo menos así las ve el pequeño artista. Y es que no es común ese trazo que define tan graciosamente a una niñita saltando el cordel o al ciclista narigón vestido con elegancia. La firma responsable también provoca una sonoridad nueva… Oski… Oski… el portadista extraño, el dibujante que va contra todo lo que el niño de ojos grandes entiende como "bonito", y que a pesar de eso le seduce.

Un terremoto irrumpe en la ciudad. El cité donde habitan los protagonistas se sacude más de la cuenta. El adobe resiste, aunque algunos muros deben ser reparados. La madre participa en reuniones que aburren al niño de ojos grandes, él sólo tiene tiempo para planificar nuevas aventuras de super-héroes, copiados a imagen y semejanza de esos otros super-héroes oficiales.

La madre asiste a esas marchas de gritos y consignas donde el niño de ojos grandes conoce a los políticos famosos de la tele. Vuelve a casa cansado. Un poster gigante con la cara del presidente vigila desde el muro del living. La escuela le resulta fácil al pequeño protagonista. Rápidamente aprende a leer y es el mejor aporte que puede hacer para mejorar sus historietas.

La madre, cinéfila confesa, lo lleva al programa triple del barrio. No todo puede ser marchas y consignas. La luz baja y comienza la función. Mientras tanto, afuera, otra función se moviliza: "¡upeliento vende-patria!,¡momio fascista!", sólo caben esas dos posibilidades… Al niño de ojos grandes le hace mucha gracia el apelativo "momio", no puede evitar imaginarlos completamente vendados bajo trajes elegantes… como un dibujo de Oski.

"Cabrochico" sigue llegando al hogar del niño de ojos grandes. Oski ya es un viejo conocido, casi un amigo imaginario que le propone nuevos juegos. El niño se preocupa por saber los nombres de los que dibujan sus historietas favoritas, se los imagina en sus tableros de dibujo, los sueña más héroes que sus propias creaciones.

Una mañana de martes, el niño de ojos grandes y sus primas llegan a la escuela donde las profesoras corretean, confundidas. No habrá clases ese día. Despachan al alumnado para que vuelvan a sus casas cuanto antes. El niño de ojos grandes piensa en el tiempo que tendrá para dibujar nuevas historietas.

El camino de regreso se hace demasiado largo… Las micros no se detienen en los paraderos. Como en una historieta de guerra, hay muchos personajes vestidos de verde olivo.

En casa, todos gritan y lloriquean, una voz reconocida discursea desde la radio, los primos -demasiado jóvenes, demasiado desesperados- entierran altos de libros y revistas. Todo puede ser sospechoso, hasta esos queridos números de "Cabrochico" quedan bajo tierra, sin adiós, sin funeral de despedida, sin Oski agitando el pañuelo. Luego, la inmensa noche, la artificiosa noche que oscurece todo con su violencia innecesaria, esa misma que no permite torpezas, o sueños torpes que pretendan cambiar la historia de los que siempre tienen la sartén por el mango.

A pesar de todo, el niño de ojos grandes imagina constelaciones que dibujan bigotudos de monóculo o al ciclista narigón o a la niñita saltando el cordel, sonriente y vestida con los colores innegables del porvenir y la esperanza.

Dedicado a Oscar Conti y a Quimantú.

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One Responseto “El Faktor Oski”

  1. Simón dice:

    Qué gran historia, me conmovió muchísimo. Yo a Oski lo conocí por su gran libro ‘Vera Historia del Deporte’ y por algunas Cabrochico que se encontraban en mi casa (nací el 91)

  2. […] eran sus ilustraciones, a cargo de tres grandes: Ayax Barnes, Enrique Breccia y, mi favorito, Oski. Claro, por ese tiempo yo aún no sabía qué tan grandes eran esos tres y ni siquiera tenía claro […]

  3. […] creo, eran sus ilustraciones, a cargo de tres grandes: Ayax Barnes, Enrique Breccia y, mi favorito, Oski. Claro, por ese tiempo yo aún no sabía qué tan grandes eran esos tres y ni siquiera tenía claro […]

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