EL PRINCIPE NEGRO

Una biografía de Mario Igor

Por Mauricio García.

El Príncipe Negro

LOS ORÍGENES

Según Máximo carvajal, Mario Igor Vargas nació el 20 de septiembre de 1929 en Puerto Montt, pero Abel Romero lo signa el 19 de septiembre. Otro gran amigo, Manuel Cárdenas confirma la fecha 20, señalando que es Hildegardo Igor, hermano de Mario, quien nació dos años después, un 18 de septiembre, circunstancia que incentivaba su patriotismo. La infancia de Mario Igor transcurre tranquila y apacible junto a sus hermanas y hermanos. En su autobiografía, señala que sus padres, gente muy trabajadora, trataron de darle a él y sus hermanos una [i]educación que les permitiera enfrentar la vida con dignidad. Su ilusión de niño era esperar la revista “El Peneca”, donde admiraba a Coré y soñaba dibujar como él.

Con su talento asombra a maestros y compañeros, realiza exposiciones y lo llaman el “niño artista”, en su ciudad natal. Ya desde los 14 años es ayudado por el pintor Hardy Wistuba, de la zona e Ignacio Baixa, pintor español. Conoce además a Pacheco Altamirano, el “Negro” Valenzuela, como cariñosamente lo llamaban quienes lo conocían. Señala que recibió de ellos consejos y ayuda, transformándose en una especie de mascota de esos grandes de la pintura.

EL SUEÑO DE UN PENECA

Terminadas sus humanidades, se traslada a Santiago para estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Es acogido en el hogar del pintor Wistuba quién lo apoya en esta decisión. Pero Mario Igor, según Máximo Carvajal, es llevado por su inquietud por el dibujo a la empresa Zig-Zag, donde le encargan trabajos para diferentes revistas, como en “Don Fausto” y en la naciente “Okey”, a cargo de las portadas, ya a comienzos de los años cincuenta. También dibuja en “Simbad”, “Aladino” y las diversas revistas de la editorial y “El Peneca”, realizando su gran sueño, pero sin conocer a Coré, muerto trágicamente poco antes de su llegada.

Es un artista autodidacta, que se convierte en celebridad, abandonado el sueño de estudiar arte. Según Máximo Carvajal, el arte tradicional perdió, pero el mundo del cómic y la ilustración ganó un gigante. Con el tiempo sería conocido como “El Príncipe Negro” por sus amigos, según cuenta Carvajal, Igor poseía un instinto innato para el color y el dibujo.

El pago que recibe es mísero, según señala Abel Romero, llegado después que él, pero con mejor sueldo. A pesar de no conocerlo mucho, trato de mejorar el trato de su futuro gran amigo, pero éste mantenía muy malas relaciones personales con Felix López, director de “Don Fausto”, que le criticaba su impuntualidad y la lentitud, originada de su deseo de ser el mejor, rehaciendo una y otra vez trabajos que eran perfectos para otros, pero no para él.

La revista “Don Fausto” tiene entre sus filas, aparte de Zayde, su gran colaborador, a Abel Romero y Mario Igor, sin indicar autoria en general, salvo en portadas. Realizan pequeñas ilustraciones interiores o completan paginas perdidas de series extranjeras.

En esos años la presencia de historietas es extraordinariamente importante en los diarios, tanto en las tiras como en suplementos dominicales. Lamentablemente la mayoría de ellas es extranjera. Por ello destacamos su intento, en 1955, de lograr cambiar esta situación, con la creación de la Sociedad Historietas Ltda. o Dibujantes Profesionales Distribuidores de Historietas Limitada. En ella, junto a un grupo de dibujantes, integrada por Pepo, Lugoze, Alhué, Leo, Abel Romero y otros, coordinados por el argentino Miguel Gordon, radicado en Chile, trataron de promover la presencia de historietas nacionales en la prensa, ofreciendo sus personajes. En esa labor recibían el apoyo de “El Mercurio”.

Mario Igor, por problemas con Gordon se retira y su gran proyecto de serie semi-histórica, “La sombra de El Manque”, desarrollada inicialmente con la ayuda de Abel Romero (Arom) queda pendiente por decadas. Romero términó presentando una serie de carácter policial llamada “Desfiladeros”, ambientada en Chile y con clara influencia de Alex Raymond.

Mario Igor presenta en la revista Okey, en 1955, “La marca del Escorpión”, para muchos es la primera gran serie chilena de historieta realista, un clásico del oeste. Él mismo señala en su autobiografía que todo lo que se publicaba en este género era extranjero. Gracias a su éxito es tentado por otras editoriales y se aleja de Zig-Zag durante un tiempo. Realiza su trabajo en Imprenta Marinetti, que lanza la revista “Pimpinela”, en 1958, donde realiza portadas. Pero volverá a Zig-Zag y, a fines de la década, en “El Peneca”, se transforma en el portadista oficial, ocupando el lugar dejado por Coré muchos años antes, pero demostrando su propio valor.

En esta década, Mario Igor gana los siguientes premios: En 1956 el Premio del Círculo de Dibujantes Periodísticos, en el ramo de historieta; en septiembre de 1957 Premio Librería Nacional, en noviembre de 1958, Primer Premio del Círculo de Dibujantes Periodísticos (Premio El Mercurio)

En revista “Okey”, durante los primeros años 60 abundan las portadas de Mario Igor y Abel Romero, que en ocasiones se basan en diversas obras extranjeras, pero lo único claramente chileno que se mantiene es “Condorito”. Pepo, dirigue esta publicación que se mantiene en la revista y como libro anual desde 1955. Para lograrlo, Pepo debe recurrir a otros dibujantes y se crea un equipo, cuyo más importante integrante, será por mucho tiempo, Mario Igor, quién realiza un gran trabajo, pero anónimo, como muchos otros dibujantes, cuyo paso por la revista fue para ellos de aprendizaje, junto a estos grandes maestros, entre ellos Hervi. Abel Romero señala incluso que él y Mario Igor convencieron a Pepo en su momento de que, además de las paginas en Okey, sacara el personaje en un anuario.

En 1960 Mario Igor trata de que Zig-Zag saque como revista “El Manque”, un magazine de historietas con preponderancia en los temas históricos chilenos. Un ambicioso proyecto, con su personaje justiciero, pero sólo queda en eso, nuevamente. Junto a su trabajo para la revista Okey, realiza innumerables portadas de libros, entre ellos “Ruta de sangre”, de Salvador Reyes o algunas de las novelas históricas de Jorge Inostroza. También realiza ilustraciones para revista “Vea”.

Deberán pasar unos años aún para la dupla del maestro Mario Igor y Manuel Cárdenas Arce, joven dibujante en sus primeros intentos en el medio de la historieta, trabajen con adaptaciones de José Zamorano de la obra del afamado escritor Jorge Inostroza, basadas en la historia de Chile. Lo mismo hacia Abel Romero con otros jóvenes dibujantes. Para ello, la clásica Okey, cambiara su formato y color para adecuarse a los nuevos gustos, incluyendo historias completas en cada número.

LA ERA ZIG ZAG

Manuel Cárdenas recuerda el intenso patriotismo de Mario Igor, que lo hacia brindar por la patria en cada ocasión que lo ameritara, como el 21 de mayo o en septiembre, lo que unido a su poco aguante con el vino, su fuerte vozarrón y la fuerza de sus manos, que daban apretones que dejaban los dedos entumecidos a quienes los recibían, hacían que algunos tuvieran reticencia en acompañarlo o se retiraran tempranamente de estas celebraciones. Son sus compañeros de salida Pepo, Abel Romero y el dibujante de publicidad Ernesto González.

Otra de las primeras revistas de Zig-Zag en este nuevo estilo, desde abril de 1964, es “Aventuras de Walt Disney”, donde se adaptan series o películas de Walt Disney, de aventuras juveniles, con fotos en portada en algunos casos. Según señala Máximo Carvajal en su artículo sobre la muerte de Mario Igor, y el propio Mario Igor en una reseña autobiográfica, muchas de estas adaptaciones se hicieron en Chile, por dibujantes de Zig-Zag, entre los que se encontraban él mismo y Abel Romero, especialmente las aventuras de “Spin y Marty” y “Zorro”. Romero reafirma esta situación en conversaciones sobre el tema, indicando que era por prohibición expresa de Walt Disney.

Estos intentos son señeros. Mario Igor señala en su autobiografía que el departamento de historietas de Zig-Zag lo formaron con su colega y gran amigo Abel Romero y otras personas. Carvajal señala que Mario Igor era secundado por Romero, pero nuestra impresión es que siempre fueron muy parejos, pero que Romero estaba más interesado en la publicidad en esos años, por que le brindaba mayores ingresos.

“Zig-Zag”, cuyo departamento de historietas dirigía Elisa Serrano, logra formar un gran equipo profesional de más de 40 dibujantes y guionistas, letristas, coloristas, traductores y otros que trabajan día y noche en el Barrio Bellavista, incluso llegando a tener un departamento de la empresa a su disposición para tal efecto. Son años de gran efervescencia artística y de mucho compañerismo, en la que los antiguos dibujantes apoyan el trabajo de los nuevos, que llegan con la ilusión de superar a “los viejos”, a los que la mayoría admira.

Los dibujantes eran encabezados por Mario Igor Vargas y Abel Romero y tras ellos estan Lincoln Fuentes, Roberto Tapia, Pepe Orellana, Julio Berrios, Enrique Calvo, Germán Gabler, Avelino García, Guillermo Varas, Juan Francisco Jara, Máximo Carvajal, Manuel Cárdenas y muchos más. Además estan letristas como José Ortiz, José Durán o coloristas como Oscar Díaz.

Cárdenas señala que si Igor era el movimiento, Romero era la elegancia, por ello ambos dibujantes eran los preferidos de la editorial, lo que permitía a Mario Igor desaparecer, cuando tenía dinero, por una semana o diez días. se escapaba con alguna polola y generalmente hacia Valparaíso. Esas ocasiones le permitieron a Cárdenas dibujar su primera historieta e iniciar un camino independiente.

Según Máximo Carvajal, en un artículo sobre Mario Igor en la revista Bandido N° 3, Zig-Zag “era la última parada de en Chile de los locos del pincel y la plumilla” y agrega más adelante sobre el edifico e la editorial en el Barrio Bellavista “Si esa calle “Pío Nono” hablaran, las cosas que contaría”.

Salen a luz “Rocket”, donde Mario Igor, con su magnífica historia “Compensación”, da un novedoso enfoque al mito de la creación del hombre, en el N° 1. Le sigue revista “Robot” donde esta la serie “Olsen y Antonelli”, de dos soldados espaciales, creación de Germán Gabler y dibujos de Mario Igor y Samuel Gana, Sam.

AVENTURAS A LA CHILENA

La variedad de publicaciones es tal que hasta existe una revista dedicada a la historieta histórica, llamada “Hazañas Históricas” o simplemente “Hazañas” en algunos números. Desde 1965 a 1966. En ella Mario Igor dibuja “Barracuda” y en dupla con Romero adaptaciones de episodios de la historia de Chile basados en la obra de Jorge Inostroza. En el mismo estilo, “Ases de la Novela”, adaptación de grandes novelas de aventura de los grandes autores juveniles, como Verne, Salgarí, Dumas adaptados por Fernando Alvarez y otros. Mario Igor dibuja “Los Estranguladores”, de Salgarí.

En aventuras en la selva surge “El Intocable”. La historia es una creación del Departamento de historietas de Zig-Zag, con guiones de José Zamorano y dibujos iniciales de Sam (Samuel Gana) y Mario Igor. En esta revista lo ayudara un hermano llegado del sur, Hildegardo Igor, también dibujante, que es quién mejor sigue su estilo y realizara también su obra en diferentes revistas, logrando una carrera propia e interesante.

En revista “Jungla” dibuja a “Elundí”, el jíbaro blanco, hijo de un explorador y una indígena. En el N° 1 se indica como guionista a Juan Bley. Los dibujantes fueron Juan Francisco Jara, Mario Igor, Manuel Rojas, Germán Gabler, Abel Romero, Máximo Carvajal y Manuel Cárdenas, quién recuerda que la creación de la historia fue de Igor y Zamorano, su guionista preferido.

En revista “Far West”, en sus primeros números, esta la serie de “Ray Hunter” el Sheriff de los milagros. Los guionistas eran Gustavo Arenas, Rodolfo Bellani, Diego Echeverría, Fernando Soto y Germán Gabler, quien también dibuja, junto a Abel Romero, Vega, Manuel Rojas, Avelino García, Bernardo Aravena A., Ric, Mario Igor y M. Eduardo López.

Existe además una revista romántica, como “Soledad”. Su origen es, aparentemente, ingles y no hay antecedentes de sus autores. Es posible que hayan existido colaboraciones chilenas, ya que Mario Igor menciona la revista como una más en la que participo y Abel Romero dice que era especialista en dibujar mujeres hermosas y recuerda haber hecho algo en ella.

El éxito de muchas de estas revistas se ve truncado por la efervescencia política de principios de los setenta. Luego de la adquisición de parte de Zig-Zag por el Estado, la Editorial se transforma en Quimantú, donde surgen nuevos proyectos y se terminan diversas revistas. Pero Mario Igor y otros siguen trabajando y creando.

La serie “El Manque”, cóndor en mapudungún, comienza a aparecer en la revista “El Jinete Fantasma” y termina como serie titular, cambiando incluso el nombre a la revista. El personaje es el anhelo largamente acariciado por Mario Igor, quien lo había bosquejado ya en la década del 50, como ya señalamos. Su concepción original de un aventurero en la epoca de la pacificación de la Araucanía termina transformada en un campesino, descendiente del proyectado aventurero, que vive como obrero agrícola de temporada, recorriendo el país. Las portadas y dibujos son de Mario Igor, además de Manuel Soto, Manuel Ahumada, De la Cruz. Guiones de Ventura Marin, Juan Bley, Adrián Rocca y Eugenio Morales.

LA DIÁSPORA DE LOS PINCELES

Luego del golpe de estado de 1973, Quimantú cierra por un tiempo y resurge como Editorial Gabriela Mistral, que mantiene algunas revistas, como Jungla, Far West, El Manque.

En “Jungla”, N° 173, se presenta a “Khanda”, una heroína que se mueve entre la ciencia-ficción y la espada y brujería. Es una amazona rubia, habitante de un mundo de cuarta dimensión llamado Kismet, acompañada de dos ex compañeros de Mawa, la que es trasladada a otra dimensión. El guión es de José Zamorano y los dibujos de Mario Igor. Colaboran además, Fernando Vergara, Lincoln Fuentes y Julio Berríos.

Además vuelve una nueva revista de “El Intocable”, que incursiona con más fuerza en el tema de las zonas perdidas o desconocidas, de la mano de un hijo mestizo, con poder mental. Dibujos de Hildegardo Igor y Mario Igor, con guiones de José Zamorano.

Se complementa la serie ya señalada con episodios autoconclusivos referentes a Africa, con historias de tribus negras, Árabes del desierto. Los guiones son de Jorge Yañez y los dibujos de Hildegardo y Mario Igor, Santiago Peñailillo, y Ernesto López. No alcanza el éxito de su antecesora y termina luego de una veintena de números.

Revista “El Manque” tambien retorna en enero de 1974, luego de una reorganización interna. El personaje vuelve a la concepción original de Mario Igor, como el justiciero en el siglo XIX, con capa o poncho, en el sur, casi un oeste salvaje. Las portadas son de Mario Igor y Juan Francisco Jara. Guión José Zamorano y dibujos de los hermanos Mario e Hildegardo Igor. También de Santiago Peñailillo. Además unitarios de Manuel de la Cruz, Carlos Mora, Hernán Contreras o Manuel Rojas.

En el mismo año 1974, la Editorial Gabriela Mistral presenta un personaje al borde de la fantasía y ciencia-ficción: “Hijo de la Montaña”. El personaje es Amauta, un joven baquiano descendiente de los incas, con extraordinarios poderes mentales. Obra de Mario Igor y guión de José Zamorano.

Terminado el Departamento de historietas de Editorial Gabriela Mistral se produce la dispersión de los dibujantes que quedaban. Es el momento en que Vittorio di Girolamo, a cargo de “Mampato” lo llama a colaborar con él. Ilustra portadas, novelas y cuentos, pero la historieta sigue presente y llega su momento. Con Mario Igor en el dibujo y Adrián Rocca en el guión, con evidente inspiración en E. Rice Burroughs, se presenta en Mampato la magnifica “Yudex”, historia de un arqueólogo terrestre enviado a otra dimensión. Las historias son “Un mundo extraño” y “El Rapto de Oma”. En 1977, la misma dupla en Mampato presenta la historia de “Ki”o”, un joven blanco en la selva amazónica en lucha con ambiciosos exploradores. Además, una historia de aventuras en el oriente, con “La Princesa y el Impostor”.

Luego del cierre de Mampato hay un periodo donde trabaja en “El Mercurio”, en un interesante suplemento educativo llamado “Pocas Pecas”. Ahí ilustra cuentos y portadas durante los años 1978-79, publica una autobiografía y un autorretrato.

En 1980 se cambia a “La Tercera”, donde Vittorio di Girolamo crea un interesante suplemento de historietas para los días domingo, pagando muy bien las colaboraciones, según recuerda Manuel Cárdenas. En el suplemento realiza “Cartoriz”, la historia de un aventurero del espacio que mezcla el tema ciencia-ficción y la fantasía épica con guión de José Zamorano, con clara influencia de E. Rice Burroughs. Dibuja también “Sigfrido y los Nibelungos” con guión de Vittorio Di Girolamo, para muchos uno de sus mejores trabajos, que se publica por entregas de una pagina a color por número. Colabora además en el suplemento “Icarito” de La Tercera durante algún tiempo.

Es en 1981 cuando desaprovecha la oportunidad que le ofrece Abel Romero, radicado en Suecia, de irse a ese país, donde ya le tenía contrato, departamento y todo listo, incluso lo estaban publicando y esperando. Así se comprueba con una pagina de una revista de dicho país. Con los pasajes comprados pide tiempo para tomar una decisión que no puede esperar. La consagración internacional pasa, probablemente por su eterna indecisión, originada de su timidez.

Pasará años en que vende sus acuarelas a coleccionistas, ante la inexistencia de revistas de historietas y debe realizar labores anónimas en “Condorito”, donde lleva a Cárdenas, que no se puede acostumbrar con el personaje.

Recién en la revista juvenil “Dos Puntos”, creación de la Fundación Nacional de la Cultura, Chile Films y Diario La Nación, que se publica en los años 1986 y 1987, presenta cuentos ilustrados, algo más acorde a su talento. A fines de los años ochenta presentara en revista “Asteroide” la serie “Cartoriz” y en revista “Cachipún” en 1989, realizara colaboraciones junto a Julio Berrios. En el mismo año en revista “Bandido” se vuelve a publicar su historia de “Sigfrido”, en blanco y negro. En la presentación se publica una caricatura de Igor hecha por Abel Romero, junto a un artículo de Máximo Carvajal.

Un cambio de estilo se aprecia en las revistas picaresca de Editorial Molino, como “El Quirquincho”, que se publica desde 1989, bajo la dirección inicial de Joel Espinoza. En sus primeros números colaboran Máximo Carvajal, Mario Igor, Manuel Cárdenas, Hildegardo Igor, Luis Peñaloza, Desiderio Arenas. Los guiones son de Adrián Rocca. Lo mismo pasa en revista “La Papaya” tambien desde 1989, dirigida por Joel Espinoza. En ella destacara “Colan, el bárbaro” de Mario Igor y guión Adrián Rocca, ironización del héroe de espada y brujería. En “Papaya” Mario Igor y Adrián Roca mantienen la historieta de “Bolaf, el Vikingo”, semihistorica y con abundancia de sexo, pero en un nivel normalmente desconocido en este tipo de revistas.

Ediciones Molino agregará, por corto tiempo, en 1991, la revista “Gold humor”, dirigida por Carlos Maldonado y como subdirector Andrés Campos. La revista sacara un especial “Monitos” en el que colaboran Mario Igor y otros. Además en la revista publicara “Thulagar-Ray”, con guión de Adrián Roca.

En 1991 colabora con Temo Lobos en la revista “Pim Pim”, con ilustraciones diversas. Con el retorno a Chile, en 1992, de Abel Romero se proponen trabajar juntos enviando material a Suecia. La idea es hacer historietas eróticas, pero Romero se opera un ojo, lo que impide seguir el proyecto.

A principios de los noventa Mario Igor figura en el volumen en que Pro Chile pretende promocionar a los dibujantes chilenos en el exterior y logra un interesante contacto con Francia, pero ya tiene problemas con su memoria.

LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Cuando Mario Igor tenía alrededor de los 25 años, según nos cuenta Manuel Cárdenas, había sido víctima de un golpe en la cabeza, con ocasión de un accidente automovilístico en el que salvo milagrosamente. Sus acompañantes eran Pepo y Romero. El golpe, mal cuidado en su momento, según Abel Romero, aparentemente le paso la cuenta treinta años después, provocando un grave tumor cerebral, lo que le ocasiona una larga enfermedad y progresiva perdida de la memoria, aunque físicamente estaba bien. En 1994 por primera vez en su vida acaba en el hospital. Máximo Carvajal junto a Manuel Cárdenas, ayudaron a las sobrinas de Mario Igor para llevarlo a realizarse exámenes. Ahí se enteran de su enfermedad. Es operado y durante sus últimos días de vida padece insoportables dolores mientras vive en la casona de los Igor en calle San Isidro, donde muchas veces Carvajal se quedó para acompañarlo.

Mario Igor, falleció el jueves 13 de julio de 1995.

Para su amigo Máximo Carvajal y muchos otros dibujantes, Mario Igor ES el más grande artista de cómic e ilustración chilena. En una sentida y hermosa despedida en el diario “El Mercurio”, ilustrada por Jimmy Scott, Carvajal recuerda la figura de este “hombre fuerte, duro, un hombre del sur.”

Bibliografía:

Máximo Carvajal: Artículos, Revista Bandido N° 3, Diario El Mercurio, julio de 1995.

Mario Igor: Autobiografía, Revista infantil Pocas Pecas N° 54, de 23 de septiembre de 1979, El Mercurio.

José Pérez Cartes: Historia de la Historieta Chilena, Revista de la Universidad de Chile N° 47, febrero de 1977.

Entrevistas inéditas con Abel Romero y Manuel Cárdenas

 

 

 

Para muchos la primera gran serie chilena de historieta realista, un clasico del oeste.

 

 

Mario Igor realiza su gran sueño, dibujar para la mítica revista El Peneca

 

 

 

 

 

 

Mizomba es una creación de Zig-Zag con guiones de José Zamorano y dibujos iniciales de Sam y Mario Igor.

 

 

Mario Igor dibuja Elundí para la revista Jungla, junto a dibujantes como German Gabler, Abel Romero, Máximo Carvajal y Manuel Cárdenas entre otros.

 

 

La publicación de este personaje es una anhelo largamente acariciado por Mario Igor desde la década del cincuenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1980 trabaja en La Tercera y realiza Cartoriz, con clara influencia de E. Rice Burroughs, y Sigfrido y los Nibelungos, quizás uno de sus mejores trabajos.

 

 

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